31 de mayo de 2014

El Milano Real en Asturias, una de las joyas en la historia de nuestras rapazes.

El regreso del milano real.

                                    Milano Real 

La rapaz, desaparecida hace décadas como reproductora en Asturias, ha establecido recientemente una población invernante que esta temporada se ha cuantificado en más de medio centenar de individuos.
Milano real, silueta

http://www.lne.es.
El planeo ligero y ágil del milano real, como el de una cometa (no es casualidad que esta rapaz y otras de su género reciban en lengua inglesa el mismo nombre que el artefacto volador), se observa con regularidad desde hace cinco años en algunos lugares de Asturias durante el invierno. Es frecuente en la franja costera y en los valles bajos en paso, en primavera (estos días han empezado a verse los primeros migrantes) y, sobre todo, en otoño, y también aparecen aves en la cordillera durante los meses de verano, en dispersión desde la Meseta Norte, pero no se conocía la existencia de una población invernante hasta que, hace cinco temporadas, el ornitólogo José Antonio García Cañal obtuvo las primeras evidencias en la sierra de Tineo (con anterioridad se disponía de citas sueltas, irregulares y siempre de aves aisladas y muy dispersas por la región). Este invierno se ha llevado a cabo una primera estimación de esa población, dentro de un censo nacional de la especie promovido por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), y se ha podido determinar un mínimo superior al medio centenar de ejemplares, en su mayoría vinculados a dormideros (lugares de reunión nocturna), tres occidentales y el cuarto, oriental.
                                  Craneo de Milano Real.

El milano real o milán del ráu forcáu (el nombre asturiano hace referencia a su característica cola ahorquillada) anidaba antiguamente en nuestros bosques: aparece citado con frecuencia en las topografías médicas y en otras publicaciones de principios del siglo XX, y todo indica que debió ser un reproductor regular y posiblemente común al menos hasta la década de 1940, quizá incluso hasta los años setenta o primeros ochenta (aunque los datos de la segunda mitad del siglo son muy imprecisos). Su desaparición probablemente obedeció a la persecución humana directa (disparos) e indirecta (venenos), la misma que hoy representa su principal amenaza en España, donde vive una de las principales poblaciones reproductoras de milano real del mundo -junto a la alemana y la francesa-, con un censo de entre 1.900 y 2.700 parejas en 2001, y donde se refugia en invierno el grueso de los milanos del centro y el norte de Europa (entre 54.000 y 62.000 aves en 1994).
La población invernante detectada en Asturias por los ornitólogos del grupo SEO-Asturias y de la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies (COA) representa una fracción insignificante del total nacional (apenas un uno por mil), pero tiene importancia por tratarse de una especie "casi amenazada" mundialmente (ha desaparecido de numerosos países europeos y en otros ha quedado reducida a cifras mínimas). Además, el milano real está declarado "en peligro" en España, con una tendencia demográfica muy negativa: la población reproductora disminuyó un 43 por ciento entre 1994 y 2001, y el declive continúa. La mayoría de las parejas vive en Castilla y León, aunque esta comunidad ha perdido al menos la mitad de sus milanos reales en los últimos 20 años. Esta primavera se abordará un nuevo censo de la población reproductora española y dentro del mismo se intentará localizar alguna pareja en Asturias en lugares donde han sido observadas aves en época de cría en los últimos años.

                            Dibujo de Milano Real con una presa.

Los milanos reales que pasan el invierno en Asturias se concentran en los montes de Tineo, donde este mes de enero se censaron 32 ejemplares repartidos entre dos dormideros, uno seguido desde la temporada 2009-2010 y otro nuevo. El invierno 2012-2013 la cifra fue de 52 y un año antes, de 51, según los conteos efectuados por la COA. La aparición de dormideros desconocidos de un año para otro es habitual en esta especie, que también manifiesta un intenso trasiego de ejemplares entre dormideros vecinos, de manera que los conteos en fechas diferentes, aunque sean muy próximas, suelen dar resultados dispares. Las razones de esa conducta se desconocen, ya que no está relacionada con molestias ni con el calendario de la invernada. Un tercer dormidero, con solo tres aves, se localiza muy cerca de los anteriores, en Salas, mientras que el cuarto se encuentra en el valle del Güeña, en Cangas de Onís, sin emplazamiento fijo (varía de día en día) y con una ocupación máxima de 12 individuos. Probablemente haya alguno más en la cuenca del Nalón-Caudal (aguas arriba de Ribera de Arriba), en el valle del Deva-Cares, en torno a los embalses costeros del centro y en el valle alto del Narcea, a tenor de las citas recogidas este invierno, aunque todos ellos sumarán pocas aves, de manera que la cifra total de milanos invernantes en la región podría rondar los 60 o 70 ejemplares. Concentraciones superiores al final del otoño pueden corresponder a movimientos de paso o de dispersión, dado que esas aves no se relocalizan una vez entrado el invierno.
Radiografía del milano real disparado Una vez en el hospital de GREFA, San Sebastián de los Reyes (Madrid),
 
El hábitat ocupado en Asturias por los milanos invernantes coincide con las preferencias generales de la especie: arboledas para los dormideros, tanto de especies caducifolias como perennifolias (eucaliptos y pinos), y campos abiertos para alimentarse. Esta especie posee una de las dietas más variadas de entre todas las rapaces europeas, que admite desde insectos hasta aves del tamaño de una corneja. También aprovecha las carroñas, a las que suele llegar antes que los buitres, aunque depende de ellos para tener acceso a la carne. Su baja carga alar le permite planear en condiciones en las que resulta imposible para la mayoría de las aves de presa y realizar largos desplazamientos de búsqueda de alimento con un bajo gasto energético.
                                      Preciosa instantanea de un Milano Real

FUENTE: 


EL MILANO REAL (Milvus milvus)

El milano real (Milvus milvus) es una especie de ave accipitriforme de la familia Accipitridae. Es similar en aspecto al milano negro, del que se distingue por su cabeza de color gris plateado y su silueta.
Los ejemplares que anidan en el norte de Europa se desplazan al sur para invernar; algunos de ellos atraviesan el estrecho de Gibraltar hasta llegar al norte de África. Su distribución llega hasta Canarias y las islas de Cabo Verde.
La población de las Islas Baleares (España), se encuentra desde hace poco clasificada como en peligro de extinción debido al uso de venenos. http://es.wikipedia.org.

El Milano Real tiene el privilegio de ser la más elegante de nuestras rapaces y una de las aves más características de nuestra fauna. Su área de distribución cubre la mitad de Europa y sectores de Africa del Norte, pero no se encuentra en ninguna otra parte del mundo.

Distribución: Verde, todo el año. Azul,Invierno. Naranja,Estival. http://es.wikipedia.org

Buen velero y normalmente poco arisco, ofrece el espectáculo fascinante de su absoluta maestría en el aire. Durante las paradas nupciales la pareja acompaña sus acrobacias veleras con dulces relinchos: «hiou-hiou-hiouou». El nido es un buen montón de ramas, guarnecido de tierra, lana, musgo y toda clase de trozos de papel e incluso de plásticos.
Con frecuencia el Milano Real forma parte de las partidas de carroñeros que recorren los campos a la espera de reses muertas; junto a los cadáveres se le ve con buitres, córvidos y su pariente el Milano Negro, con el que compite fuertemente por los lugares de nidificación, en determinados emplazamientos, ya que, en general, el Milano Negro es mucho más abundante y común en época de cría. Sólo en invierno, a causa de las muchas aves de su especie que llegan de otros puntos de Europa, puede verse al Milano Real por todas partes.

Milano en inglés significa cometa, este nombre es tomado por la similitud de su vuelo con esta.
Identificación: Plumaje castaño rojizo con cabeza blancuzca listada; cuerpo grácil; alas estrechas, agudamente acotadas hacia atrás en vuelo; cola profundamente ahorquillada; hembra ligeramente más oscura.    

                             Nido de Milano Real
 
Nidificación: Ambos sexos construyen nido de palos y tierra, en árbol, frecuentemente en nido antiguo de córvido; puesta, de marzo a mayo, usualmente 2 ó 3 huevos blancos con motas rojo acastañadas; incubación, de 28 a 30 días sólo por la hembra; los pollos alimentados por ambos padres, dejan el nido después de unos 50 a 55 días. 

                           Milano real alimentándose 
 
Alimentación: Pequeños mamíferos, conejos, carroña, aves jóvenes, a veces lombrices y ranas.
                     
Hábitat: Bosques.


__________________________________
__________________________________


NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de correo del blog con la seguridad de ser prontamente atendido.

Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades.
Sígueme en:
  • §  Twitter – “El blog de Acebedo”

30 de mayo de 2014

El eucalipto fue introducido en Asturias en el año 1886 por Rosendo Salvado.

El padre de los eucaliptos

En las foces del Esva (Valdes-Tineo-Asturias) un camino separa el bosque autóctono de una plantación de eucaliptos.
 
El obispo Rosendo Salvado, que estudió en Cangas del Narcea, trajo a España la semilla de un árbol con 60.000 hectáreas en Asturias.
Carta autógrafa, fechada en 1886, en la que el religioso comunica que ha enviado una caja con semillas de eucalipto.


El eucalipto, ese árbol de crecimiento rápido, ocupa ya en Asturias una mancha de 60.000 hectáreas, que viene a ser algo así como el doble de la extensión del parque natural de Somiedo. Y todo por Rosendo Salvado, un obispo gallego que se fue a Australia hace un siglo y medio de misionero y en uno de sus regresos trajo una cajita con varias semillas del árbol. Así entraron los eucaliptos en España. Era el año 1886.
Hoy, Rosendo tendría 200 años y le encantaría saber que no sólo se le recuerda por ser el padre del eucalipto, que también, sino que se le reconoce y se le aplaude una vida dedicada a demostrar que los aborígenes eran tan humanos como los europeos y que no merecían otro trato. Por eso se fue a Australia en aquel mundo en blanco y negro.
El viaje, una odisea. Duró 113 días, Navidad mediante: del 17 de septiembre de 1845 al 7 de enero de 1846. Del puerto de Gravesend (Inglaterra) al de Perth (Australia Occidental). Veintitantos mil kilómetros de la época para ayudar a la gente de allí, que al parecer estaba siendo desplazada por colonos europeos. En 2007, de hecho, consta un homenaje del Gobierno de Australia por su labor humanitaria y social.
Rosendo Salvado nació en Tui (Vigo) el 1 de marzo de 1814 y no sólo fue obispo y misionero. También escritor y músico. Ingresó pronto en el convento de los franciscanos de su localidad. Al final de su adolescencia, pasó por Asturias. Estudió Filosofía en San Juan de Corias (Cangas del Narcea) y de su paso por la región aprendió a cultivar sus dotes musicales. Se juntó al padre Juan Copas, uno de los mejores organistas entonces del país. Asturias le impulsó su talento artístico. El piano le acompañaría toda su vida, al punto de que luego daría conciertos para financiar su misión.
Su vocación de misionero la descubre a los 30 años. Un viaje a Roma y una autorización para viajar de voluntario a las Antípodas. Él y y otro monje benedictino, José Benito Sierra. Llegaron a Australia un atardecer y cuando intentaron comunicarse no entendieron nada. La primera palabra que consiguieron entender, cuentan varios documentos expuestos recientemente en una exposición sobre su vida en Tui, fue "comida".
En Australia, Rosendo Salvado se instaló en una zona a orillas del río Moore, que ni siquiera tenía nombre. La bautizaron Nueva Nursia, en honor al santo fundador de su orden, Benito de Nursia. Comenzó a trabajar con la gente autóctona y resultó que al mes se habían acabado las provisiones de comida. Le aconsejaron irse de allí, pero no, él se puso a pedir limosna para continuar su misión. No le fue bien, y entonces hizo uso de su cualidad musical, la que había empezado a perfeccionar en Asturias.
Organizó un concierto de piano para la noche del 21 de mayo de 1846 en Perth. Tocó durante cuatro horas y la recaudación fue tan importante que no sólo le permitió recolectar una importante suma de provisiones, sino también comprar algunos bueyes. Tanto impacto causó aquel concierto que una señora le regaló sus zapatos para que pudiera volver a Nueva Nursia. A los pocos meses ya tenía excelentes relaciones con los autóctonos. También con las autoridades, que le cedieron una serie de terrenos en reconocimiento a su labor.
Y de ahí, de esos terrenos, se cree que salen las semillas de eucalipto que llevó a España en uno de sus viajes. Venía a buscar misioneros como él, que estuvieran dispuestos a emprender su misma aventura. Así estuvo 50 años, yendo y viniendo, ayudando a aquella gente y agrandando su misión.
Rosendo Salvado murió el 29 de diciembre de 1900, dicen sus biógrafos. Y este año, que se cumple el bicentenario de su nacimiento, una calle y una estatua recuerdan su figura en Tui, su localidad natal. Y cientos de miles de eucaliptos también lo recuerdan por toda Asturias, 60.000 hectáreas y subiendo, cada vez más extendidos en la región. Un árbol que llegó en una caja de semillas en manos de un monje de barba frondosa y carácter alegre.

                                   Rosendo Salvado. 
 
FUENTE: 


NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:
  • § - Twitter – “El blog de Acebedo”

29 de mayo de 2014

La historia de cinco republicanos en Mauthausen.

La tragedia de los "kapos" asturianos de Mauthausen.

                                     Mauthausen 1945 de Andrekosslick

                                                       Laura S. Leret.

La venezolana Laura Leret recrea la historia de cinco republicanos, dos de ellos de Ribadedeva y Quirós, juzgados por colaborar con los nazis.
                      Indalecio González, antes de su ejecución en Landsberg, en febrero de 1949.


A veces la historia se ríe del destino de los humanos de forma sarcástica. Indalecio González sufrió en su carne ese baile macabro de la historia que fue la primera mitad del siglo XX. Y es que este asturiano de La Franca (Ribadedeva) había nacido para perder. Perdió la guerra de España, que luchó en el bando republicano. Ya en el exilio francés, sufrió las consecuencias de la derrota francesa ante los nazis en 1940. Encerrado en Mauthausen (Austria), quizás harto de estar del lado de los perdedores, eligió servir a sus carceleros y se convirtió en uno de los "kapos" del brutal campo de concentración. Según las actas del juicio que se le siguió en Dachau, entre noviembre de 1945 y agosto de 1948, "Asturias", que por este apodo se le conocía, cometió absolutas vilezas con los presos, sobre todo franceses y polacos, nunca con los españoles, a los que protegió. En febrero de 1949 fue ahorcado por los norteamericanos en la fortaleza bávara de Landsberg, la misma en la que Adolf Hitler había escrito su vesánico "Mein Kampf" un cuarto de siglo antes. Toda una ironía. De nada sirvieron los telegramas del Gobierno republicano en el exilio pidiendo que se le aplicase una pena menos severa, o las súplicas que envió su mujer al presidente Harry Truman.


                         Una visión de Mauthausen sin héroes - Público.es

En el caso de González hay pocas dudas de que cometió los crímenes que se le imputaban, pero no así en el de otros cuatro "kapos" españoles de Mauthausen, entre ellos el quirosano Laureano Navas, que fue condenado a cadena perpetua, aunque fue exonerado después, en 1948, por lo poco fiable de los testigos. La venezolana Laura S. Leret (nieta de Virgilio Leret, el primer oficial republicano fusilado por los sublevados en Melilla en 1936) recupera la historia de estos cinco españoles de Dachau a través de las vivencias de uno de ellos, Domingo Félez, aragonés que aún reside en Venezuela. En "Domingo Félez. Veterano de tres guerras" (Fundación Leret O'Neill), la socióloga y periodista venezolana, hija de la escritora Carlota Leret, recorre la vida de este alcorisano, todo un superviviente: soldado republicano, miembro de las compañías militarizadas de la Línea Maginot, preso en Mauthausen, guerrillero en los sesenta, empresario...


Félez coincidió con "Asturias" y el resto de los acusados españoles del juicio de Dachau. Como indicó en 2012 a LA NUEVA ESPAÑA, su trato fue más bien superficial, sin entrar en los motivos que les habían puesto ante tribunal militar norteamericano. "En aquellas circunstancias era mejor no preguntar", indica. En el caso de Félez, que era el "peluquero" de Gusen (o Mauthausen II), se le acusaba de haber seleccionado para las cámaras de gas a 180 presos. Pero él pudo demostrar que cuando se produjo este incidente había sido trasladado a otras instalaciones. Félez reconoce que en alguna ocasión golpeó a algún preso, como cuando uno a los que tenía que "pelar" (literalmente, porque había que quitar todo el pelo del cuerpo) le llamó "rotspaniershizakübel", "rojo español balde de mierda". "Había que obedecer o te daban una paliza", se justifica para explicar lo que era Mauthausen.

                                       Domingo Félez, en 1938.
 
Los cargos contra Ignacio González eran mucho más graves. En el acta de acusación puede leerse que tenía en Gusen bajo su mando a 14 o 16 "kapos", entre 40 o 50 "kapos" asistentes y 1.600 presos. "Un testigo señala que golpeaba a los presos con los puños, un garrote y una manguera; que a principios de 1945 golpeó a un preso francés hasta la muerte. Otro testigo declara que vio al acusado pegar a un preso polaco hasta que murió, y cómo el cuerpo era llevado hasta el crematorio. 
                                               
También que siete presos fueron asesinados en 1944 al ser arrojados a una letrina llena de excrementos; que vio al acusado empujar a dos de las víctimas y extraer todos los cuerpos al otro día", decía el fiscal.
"Un tercer testigo indica que en septiembre u octubre de 1944 le vio golpear hasta la muerte a un preso llamado Zyrlich, y cómo mataba a un preso polaco con una estaca. Otro testigo le vio matar a un preso judío polaco con una pala", señala el acta de acusación. En su declaración, González sólo reconoció haber golpeado a algún preso con las manos, por robar. Otros testigos (Schulz, Weithofer, Kansmayer) indicaron que nunca le habían visto golpear a nadie, aunque uno de ellos sí dijo que otros presos lo comentaban. Laura S. Leret asegura que los supuestos crímenes de González nunca fueron demostrados. Los testigos señalaron que las muertes no fueron por maltrato, sino por las balas de los SS o las inyecciones de gasolina que se aplicaban a enfermos y heridos.

                                 Laureano Navas posa ante los americanos en Dachau, en 1947.

"Se batió por la libertad", decían quienes trataron de salvar a "Asturias".

Picture made for the new edition of Sine Requie Rpg (© Asterion Press).
Ministros y políticos de la República en el exilio, la Liga de los Derechos del Hombre, un pastor protestante, un abogado alemán y hasta un ministro guatemalteco pidieron clemencia al general Lucius Clay, gobernador estadounidense de Alemania, para que se rebajase la pena a Indalecio González y no se le ejecutase. Entre los argumentos ofrecidos estaba que había luchado por la libertad en España y Francia.
La esposa de González, Francisca, con la que tenía un hijo pequeño, llegó a escribir al presidente Harry Truman un carta transida de dolor, en la que relataba las desgracias que le habían acaecido a la familia desde que tuvieron que tomar el camino del exilio. Indicaba los buenos sentimientos de protección al débil que habían animado la vida de González y su desesperación por tener que morir "con el estigma de un vil criminal".
Añadía esta mujer, que escribía desde el Hospital General de Bourges (Francia), que González se había batido en los campos de España (llegó a ser capitán del Ejército republicano) y Francia por la "libertad del mundo". No sirvió de nada. Fue llevado al cadalso el 2 de febrero de 1949 y compartió el mismo destino que alrededor de 300 criminales nazis juzgados en Dachau y Nuremberg.
En 2010, sesenta años después de la ejecución, un superviviente valenciano de Mauthausen, Luis Estañ, ya fallecido, aseguró que González le había salvado la vida al apartarle de un grupo de presos que fueron arrojados a un barranco por los SS. No está muy claro que un testimonio como éste le hubiese salvado la vida en los juicios de Dachau.
En el libro de Laura S. Leret, Domingo Félez indica que conoció a "Asturias" en Gusen, aunque había comenzado de "kapo" en un comando pequeño en Sankt Georgen. "A partir de 1943 comandaba un grupo grande. Era minero y abrían unas minas en la montaña para meter una fábrica de armamentos. Abrían bóvedas, le echaban concreto al piso y al techo", relata. "No me llevaba bien con Indalecio, se las daba de hombre fuerte. Me imagino que por el trabajo que hacía, por el puesto que tenía; no creas, la cosa era dura, no le quedaba más remedio que cortar oreja y rabo, porque si no... hay que aplicar aquello de que nadie podía negarse a nada", añade.
El otro asturiano, Laureano Navas, que había estudiado Química en Oviedo y llegó a teniente del Ejército francés, fue condenado a cadena perpetua, pero su caso fue revisado en 1948 y fue exonerado al demostrarse que los testigos no eran fiables. Aún le quedan familiares en Asturias. De él, Félez asegura que "siempre supe que era "kapo", pero de dónde, no lo sé, él era un "kapo" segundón".
El 5 de mayo de 1945 el 41º Escuadrón de Reconocimiento de la 11ª División Acorzada de los Estados Unidos, encuadrada en el 3er Ejército Americano, llegaba a las puertas del campo de concentración de Mauthausen. Al día siguiente se hacía la famosa fotografía de la entrada del campo, con la pancarta en la que podía leer: «Los españoles antifascistas saludas a las fuerzas libertadoras». 

FUENTE: 




NOTA: Si te ha interesado esta entrada y quieres preguntar, comentar o aportar algo al respecto, puedes dejar un comentario o escribir a mi dirección de “correo del blog” con la seguridad de ser prontamente atendido.

¡¡¡Difunde “El blog de Acebedo”  entre tus amistades!!!

Sígueme en:
  • § - Twitter – “El blog de Acebedo”