24 de febrero de 2014

El descomunal valle sumergido a poco más de 7 millas marinas (menos de 15 Km.) mar adentro desde la bocana de la ría de Avilés

EL CAÑON DE AVILÉS.


Cañon de Avilés. La cabecera está a 7 millas de la costa. Tiene una profundidad de 140 metros sobre la plataforma y desemboca sobre los 4750 metros en la base del talud continental. Es uno de los mas profundos del mundo. Fuente: ECOMARG
asturiassalada.com
El denominado Cañón de Avilés es un valle sumergido descomunal, que atraviesa transversalmente la plataforma y el talud, situándose de forma oblicua a la línea de costa y a poco más de 7 millas marinas (menos de 15 Km.) mar adentro desde la bocana de la ría de Avilés. Podemos encuadrarlo entre el Cabo de Vidio, concejo de Valdés, y el Cabo de Peñas, perteneciente al de Gozón. Se sumerge hasta cerca de 5 k. de profundidad y es el más profundo del mundo, avanzando desde los 140 metros sobre la plataforma, hasta los 4.750 metros en la base del talud. Está considerado a nivel mundial, como el tercero más importante, situado en las cercanías de la costa. Su anchura es de 32 kilómetros y se formó a consecuencia de la influencia de la la falla «Ventaniella», línea abierta que viene del Puerto Ventana, situado en la cordillera Cantábrica, y que se desdibuja en las profundidades marinas del golfo de Vizcaya. En esta falla se pueden provocar movimientos tectónicos y por tanto es una zona considerada sísmicamente activa. En el mismo Avilés los seísmos apenas alcanzan el grado 3 de la escala de Richter, esto quiere decir que son prácticamente imperceptibles. 
                                                                                   
HÁBITAT, ESPECIES Y PRESIÓN PESQUERA.
La influencia de esta falla se hacen patente al llegar al mar, dadas sus connotaciones… a apenas 200 metros del final de la plataforma continental comienza el descenso hacia la llanura abisal y, a ocho millas de la entrada de la ría, se alcanzan profundidades de 4.000 metros. Así pues la luz desaparece a tan solo cincuenta metros de profundidad, la zona afótica. En esta zona, a consecuencia de las singulares corrientes marinas que se generan, a consecuencia de este cañón, se genera una cadena alimentaria más que interesante, llamada a la que acuden los cachalotes (concentra la mayor biodiversidad de cetáceos del Cantábrico) y en la que se desarrollan los denominados kraken o calamares gigantes (Architeuthis Dux y Taningea Danae), Calamar gato (tiene uñas en lugar de ventosas y dos órganos fotóforos) y otras raras especies extraídas como rapes albinos, bogavantes de tres pinzas o tiburones anguila... verdaderos monstruos marinos.

                  El cañón de Avilés, el gran acuario abisal.

Corales y flora marina que difícilmente se encuentran en otras latitudes se hacen aquí presentes. Actualmente sólo tres puntos del planeta son referencia de avistamientos de estos monstruos marinos, Nueva Zelanda, Japón y la costa asturiana. Son más que abundantes los avistamientos de delfines comunes, listados y mulares, zifios, rorcual aliblanco, cachalote pigmeo, así como la presencia del calderón común.
                                                                                                                 
En el Cañón de Avilés hay unas ochocientas especies de organismos bentónicos, muchos tan importantes y emblemáticos como los de El Cachucho; el problema del Cañón es que las aguas son del Principado y del Estado y existe competencia pesquera. Hay que pensar también que toda área protegida conlleva costes de mantenimiento, pues cada tres o cuatro años se deben demostrar las ventajas de la declaración, efectuar una monitorización, guardas, etc. En el cañón de Avilés, además, existe el problema de que hay muchos barcos faenando.

El 7 de Julio del año 2008, el buque Oceana Ranger, mediante la utilización de un robot submarino capaz de descender a 600 m. de profundidad, descubrió un rico ecosistema de colares, corales negros, gorgonias y esponjas, entre los que destacan los corales blancos y las esponjas de cristal. Casi el 50% de estos ecosistemas han desaparecido de aguas europeas, dato que tiene especial relevancia, ya que actualmente la mitad de los arrecifes europeos ya han desaparecido; algunas formaciones coralinas han sido datadas en más de 8.000 años. Estos corales blancos de aguas profundas y frías, entre los cuales se han llegado a contabilizar más de 800 especies diferentes, pueden formar uno de los ecosistemas más importantes de Europa. Estudios recientes han estimado que casi la mitad de los arrecifes de coral de profundidad de Europa han desaparecido, en especial, a causa del uso de técnicas de pesca destructivas como el arrastre de fondo. Es de destacar que el 90% de las especies alóctonas de la península Ibérica habitan aquí, en el Cañón de Avilés.
Antes del 2010, todos los países europeos deben presentar una lista de espacios protegidos marinos de acuerdo con la Convención OSPAR para la conservación del Atlántico Nordeste. Y para 2012, al menos el 10% de la superficie marina del mundo debe estar ya protegida para cumplir con los objetivos del Convenio de Biodiversidad de Naciones Unidas.
          
Un equipo de geólogos descubre un banco de corales en el cañón de Avilés.El hallazgo tiene gran importancia científica porque es el primero en España.

Todas las características anteriores hacen que esta zona sea objeto de una intensa actividad pesquera, especialmente dañina en el caso de la pesca de arrastre, que es practicada de forma habitual en aguas del cañón de Avilés y en los fondos aledaños de la plataforma asturiana. La cercanía a la costa hace que sea especialmente sensible a hechos como la ampliación del puerto de Avilés, posibles contaminaciones por vertidos de aguas residuales urbanas e industriales y la degradación costera a causa de un desarrollo industrial, urbanístico y turístico desmedido, junto a un habitual e intenso tráfico marítimo. A pesar de las buenas intenciones ministeriales, se señala la pesca como uno de los obstáculos para declarar el cañón de Avilés como zona protegida. La cercanía con la costa propicia que los pescadores de arrastre frecuenten sus aguas, así como la de los de superficie, aunque sus capturas se limitan a sardina y bacaladilla. Para que el cañón sea declarado zona protegida debería haber una regulación pesquera en la que no se prohíba la pesca, sino que se concreten tiempos de veda y se disminuya la presión que podría desembocar en que muchas de las especies que actualmente viven en sus aguas huyan a otras zonas más benévolas.
                                               
La propia geografía a alterado la hidrodinámica en esta zona, ya que las corrientes marinas de Avilés son muy distintas de las de Gijón, sirva como ejemplo. En invierno las corrientes en el Cantábrico toman como dirección Francia y, en verano, sucede lo contrario; parten de Francia y se dirigen al océano Atlántico. Lo habitual es que durante la época estival se agoten los nutrientes, sin embargo, cuando se alcanza el cañón de Avilés no sucede esto. Se ha observado que aquí se mezclan las distintas capas con suma facilidad y se genera una cadena trófica más rica. A consecuencia de esto se diversifica la floración de algas y la presencia de numerosos nutrientes convirtiendo esta zona en uno de los ecosistemas más extraordinarios de la plataforma del Mar Cantábrico. Aquí se ubican los hábitat necesarios para la reproducción de importantes especies de interés comercial, como la merluza y el rape. El fondo abisal sigue siendo una incógnita.

                
FUENTE: asturiassalada.com
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El cartografiado del Cañón de Avilés revela una cordillera submarina que llega a Navia.

El cañón de Avilés, paraíso de los cetáceos

http://www.cienciatec.org
El Cañón de Avilés no deja de deparar sorpresas a la comunidad científica, que desde que comenzó a investigar en sus profundidades hace cinco años no sale del asombro por el potencial biológico y los misterios que esconde la sima. El último descubrimiento tiene que ver con la dimensión del cañón, históricamente circunscrito tan sólo al ámbito de la vertical de Avilés. Pero nada más lejano de la realidad.
Según ha puesto de manifiesto el cartografiado de los fondos marinos realizado durante las últimas campanas científicas si bien es cierto que el canal principal del cañón comienza frente a Avilés, en la posición coincidente con los 6º de latitud Oeste, y desemboca a una profundidad de 4.750 metros en la base del talud continental, la red de cañones subsidiarios asociados a la falla principal se extiende formando una intrincada red hasta más allá de la vertical de Navia. Las imágenes preliminares del mapa submarino, aún en fase de elaboración, dan idea de un relieve muy semejante al que tendría una cordillera terrestre. Pero bajo el mar.
Francisco Javier Cristobo, director del Centro Oceanográfico de Gijón y miembro del equipo de investigadores que trabaja en el Cañón de Avilés, habla con pasión de las expectativas que levanta este espacio marino entre los biólogos. «Por lo general, sabemos infinitamente menos del mar que de la tierra. Existe un gran desconocimiento de lo que hay a partir de los mil metros de profundidad, y el Cañón de Avilés llega casi a los cinco mil metros… No obstante, sí sabemos que la biodiversidad en esos lugares es amplísima, por lo que lo previsible es encontrar decenas de nuevas especies, hábitats singulares y quién sabe qué rarezas», explica.

                        El cañón de Avilés,  la gran sima del Cantábrico.

El laboratorio del Oceanográfico de Gijón guarda pruebas que fundamentan ese convencimiento. La toma de muestras de las últimas campañas en el cañón ha deparado la recolección de decenas de especímenes y los biólogos trabajan en su catalogación y archivo. «En el Cañón de Avilés se pueden encontrar todo tipo de especies, desde los mayores vertebrados marinos (cetáceos), a peces e invertebrados: ofiuras, crustáceos, equinodermos, corales, esponjas… También es interesante la investigación a nivel planctónico y bacteriano. El sistema del cañón es muy complejo por su profundidad -se originan muchas interacciones entre los organismos que viven a diferentes alturas de la columnas de agua- y por lo intrincado de su relieve», relata Cristobo.
A diferencia del área marina protegida del Cachucho (frente a Lastres), los científicos han llegado a la conclusión, según anuncia Cristobo, de que no será necesario declarar el Cañón de Avilés como área cerrada a la pesca, lo cual será recibido con agrado por las flotas que faenan en la zona.
«El cierre de una área marina como el Cachucho atiende al hecho de que existan ecosistemas únicos, especies raras o únicas y zonas de interés pesquero relacionadas con el proceso reproductivo de los peces. Es cierto que en el Cañón de Avilés se dan también esos condicionanres, pero el caso es muy diferente al Cachucho. Son áreas de diferente extensión y profundidad y en el Cañón de Avilés existe desde hace mucho tiempo una importante actividad pesquera que no había en el Cachucho, pero es una pesca pelágica (de superficie) y de corte artesanal que no tiene efectos sobre los fondos marinos», explica el director del Oceanográfico.
En opinión de Cristobo, «esa actividad pesquera tiene que seguir, lo que no quita que ciertas zonas del cañón que aún estamos en proceso de describir puedan ser cerradas a la pesca, en especial la de arrastre, dada la presencia de especies vulnerables -corales sobre todo- o lo delicado de ciertos ecosistemas; pero siempre hablamos de zonas muy, muy concretas. El Cañón de Avilés en un área enorme y sería una barbaridad cerrarlo todo, además no tendría sentido».
La comunidad científica tendrá una nueva oportunidad de indagar en los misterios del Cañón de Avilés este mismo mes. El buque «Vizconde de Eza», que empieza a ser un visitante habitual de sus aguas, iniciará el día 28 una campaña que durará hasta el 17 de mayo. «Embarcaremos científicos de los centros de Gijón, La Coruña y Santander, todos bajo la coordinación del investigador principal, que es Francisco Sánchez», apunta Cristobo.

 El calamar gigante vive en las profundidades del Cañón de Avilés.

FUENTE: L. Jiménez (la Nueva España).http://www.lne.es
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El cañón de Avilés, el gran acuario abisal.

Medio Ambiente presenta las conclusiones de cinco años de campañas oceanográficas para lograr medidas de protección en la sima, que alcanza los 4.750 metros de profundidad.



Equipo de la CEMMA grabando en vídeo y sacando fotografías durante varios avistamientos en el Cañón de Aviles.

http://www.lne.es
El cañón de Avilés es, salvando las distancias, lo más parecido a un gran acuario natural donde los cetáceos han encontrado su hábitat ideal. Considerada un paraíso para las investigaciones científicas, la gran sima abisal avilesina es el hogar de incontables especies marinas y la guarida del legendario kraken (calamar gigante). Dada la importancia natural de este enclave que a sólo siete millas de la costa avilesina alcanza los 4.750 metros de profundidad, el Ministerio inició hace cinco años una serie de campañas oceanográficas para estudiar la posibilidad de incluir el cañón de Avilés en la red de espacios submarinos protegidos, junto a otros nueve enclaves más: Banco de Galicia, Chimeneas de Cádiz, Seco de los Olivos, lsla de Alborán y conos volcánicos, Delta del Ebro-Columbretes, Cañón de Creus, Canal de Menoría, Banco de la Concepción y Sur de Fuerteventura.
Ahora, una vez finalizado el periodo de estudio, el Gobierno central, a través de los responsables del proyecto Life+Indemares, ha iniciado una serie de reuniones que tienen por objeto acordar con representantes de la administración pública, institutos de investigación, entidades conservacionistas y del sector pesquero las medidas de gestión que se adoptarán en el cañón de Avilés y que pasan por su inclusión en la Red Natura 2000 Marina. El debate se prolongará durante seis años más, por lo que será en 2019 cuando previsiblemente los responsables políticos catalogarán la fosa submarina.
Los pescadores asturianos están de acuerdo con que se adopten medidas de protección, pero rechazan que estas sean tan estrictas como las de El Cachucho, una gran montaña submarina localizada a unos 65 kilómetros de la costa asturiana de Ribadesella y que en 2011 fue declarada la primera zona marina protegida del país. Para adoptar tal medida de protección se valoró la existencia de una gran riqueza biológica en estos fondos y se confirmó la presencia de adultos reproductores de varias especies de interés comercial como el lirio, la cabra de altura o el cabracho de profundidad, muy abundantes en el Banco durante la época de puesta. Esto hizo que se considerara El Cachucho «una fuente o reserva de recursos pesqueros de enorme valor».
                        El Cañón de Avilés, donde vive el kraken en Asturias.

La ficha elaborada ahora por los responsables del proyecto Life+Indemares presenta la sima abisal avilesina como un «gigante cañón submarino que constituye uno de los ecosistemas más extraordinarios de la plataforma del Mar Cantábrico, donde se encuentran hábitats esenciales para los reproductores de importantes especies de interés comercial como la merluza y el rape (pixín), que soportan las pesquerías en los caladeros situados en la plataforma circundante».
Los investigadores inciden en que el litoral asturiano concentra la mayor biodiversidad de cetáceos del Cantábrico, siendo las especies más abundantes los delfines común, listado y mular y el calderón común. Las principales poblaciones habitan en las profundidades del cañón de Avilés, donde comparten hábitat con el emblemático calamar gigante.
Este documento puntualiza, además, del cañón de Avilés: «Destaca en la zona una intensa actividad pesquera, especialmente dañina en el caso de la pesca de arrastre practicada de forma habitual en aguas del cañón y fondos aledaños de la plataforma asturiana. Las interacciones de artes de pesca con tiburones y cetáceos también son frecuentes, siendo numerosas las capturas accidentales. Los usos costeros también tienen influencia mar adentro». Entre estas actividades destacan las siguientes: las obras de ampliación del puerto de Avilés, la contaminación en forma de vertidos de aguas residuales urbanas e industriales «deficientemente depuradas» y la degradación costera a causa de «un desarrollo industrial, urbanístico y turístico desmedido, junto a un intenso tráfico marítimo».
Con la cara y la cruz de la moneda encima de la mesa, ahora los sectores afectados deberán estudiar qué medidas de gestión se aplicarán en el cañón de Avilés para proteger este espacio natural sin cerrar el caladero a las pesquerías. Las conclusiones responden a cinco años de investigaciones oceanográficas en las que han participado la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (CEMMA), el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la organización SEO/BirdLife.
En los diferentes periodos de estudios, los científicos se encontraron en el cañón de Avilés con singulares arrecifes de coral de aguas frías a dos kilómetros de profundidad, decenas de cetáceos -incluso un cachalote y zifios de Cuvier, cada vez más numerosos- y lo más llamativo para los investigadores: el hallazgo de un complejo y desconocido sistema de cañones tributarios al eje principal del cañón de Avilés. Ante estos resultados, llega el momento de analizar qué protección se merece la gran sima abisal avilesina, la tercera más importante del mundo en proximidad a la costa.

FUENTE: 

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