28 de febrero de 2015

El carnaval de Oviedo en 1886, según "Fermín Canella"

Cuando el Carnaval se fue a los salones de baile

1886 vio el primer baile de máscaras de la ciudad. de Oviedo - E. C
Fermín Canella retrató en "El libro de Oviedo" cómo los festejos vivían la misma transformación que la ciudad. Las celebraciones callejeras con lanzamiento de agua, harina, ceniza o huevos decaen en 1886 para dar paso a elegantes fiestas

Los bailes estaban reserbados a la nueva burguesia - E. C

http://www.elcomercio.es                                                                                                                       
La ciudad permanecía aún concentrada intramuros, pero el antiguo arrabal que conducía a la Estación del Norte ya tenía forma de avenida. La ya nombrada como calle Uría comenzaba a ser el eje de un Oviedo que en menos de cincuenta años había duplicado su población. De los 20.000 habitantes que sumaba el concejo en 1840, había pasado a los 40.000 en ese año, 1886 , en el que el catedrático Fermín Canella Secades retrató lo que acontecía en "El libro de Oviedo. Guía de la ciudad y su concejo".

El libro de Oviedo de Fermín Canella (Editorial Auseva en Gijón - 1990)

A finales del siglo XIX, la prosperidad minera e industrial y la mejora de las comunicaciones hacía que muchos ciudadanos dejaran la zona rural para emigrar a las ciudades. Vetusta se convertía en una ciudad boyante con una floreciente burguesía que arrebataba el mando hasta entonces reservado al clero y la nobleza. Con el cambio también los festejos se transformaban. Entre ellos, una de las celebraciones más populares que esta misma semana se repetirá en la ciudad y que por esos días algunos veían en peligro: el Carnaval.

«En esos tiempos el Carnaval vivía una plena transformación, al igual que la propia ciudad», explica Carlos del Cano, autor del libro "Historia del comercio y de los comerciantes de Oviedo", que acaba de agotar en un mes su primera tirada, y que ya trabaja en una nueva publicación sobre "La historia del ocio en Oviedo". Las celebraciones callejeras que acostumbraban al bullicio con batallas de huevos, agua o harina se apagaban para dar paso a un carnaval de salón, con lujosos bailes y elegantes trajes, aunque algunas comparsas seguían visitando la ciudad durante los días de celebración.

27 de febrero de 2015

El 25 de febrero de 1913, un día aciago para la ciudad de Gijón.

Más de un siglo de la mayor catástrofe de El Musel.

Muelle de Gijón a principios del siglo XX
La explosión en una ladera del puerto acabó con la vida de 22 personas el 25 de febrero de 1913. Uno de los fallecidos fue el contratista Victoriano Alvargonzález y entre los heridos se encontraban Francisco Prendes Pando y Eduardo Castro.
Catastrofe del musel en febrero del año 1913
El martes 25 de febrero de 1913 fue un día aciago para Gijón. Una explosión controlada en una ladera de El Musel para extraer relleno con el que construir la Estación Marítima del puerto ocasionó la muerte de 22 personas. 'Horrorosa hecatombe', titulaba al día siguiente EL COMERCIO, que narraba con pelos y señales un infausto accidente que cogió por sorpresa a unas 300 personas que habían acudido al puerto a presenciar lo que tenía que haber sido un espectáculo de la ingeniería, ideada por el contratista de la obra, Antonio Alvargonzález.
Ocurrió hacia las seis y diez de la tarde. Al colocar el explosivo, se dudaba de que tuviera la fuerza suficiente, debido a las condiciones del terreno, por lo que se utilizaron seis toneladas de pólvora y dinamita. El resultado fue que los presentes recibieron «un violento chorro de tierras que nublaron el espacio». Poco a poco, se pudo comprobar la magnitud de la tragedia. Cuerpos desmembrados y numerosos heridos, incluso en alguno de los barcos que estaban atracados en los muelles de El Musel.
Las crónicas de la época explican que en la montaña había ocultas entre la piedra grandes vetas de arcilla que no resistieron la fuerza de la explosión, produciendo una lluvia de piedras y rocas sobre todo aquel que se encontraba en los alrededores.

25 de febrero de 2015

El monumento a Luis Adaro y Magro, conocido como "La Carbonera" el el parque de Sama de Langreo

La otra historia de "La Carbonera"

Don Luis Adaro y Magro
El monumento a Luis Adaro del parque Dorado de Sama, que ha acabado siendo conocido por la mujer trabajadora, que era una figura secundaria
Ilustración de Alfonso Zapico

El domingo 12 de octubre de 1947, cuando aún se celebraba la fiesta de la Raza, se casó en la catedral de Sevilla María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva -hasta el momento la última duquesa de Alba- con Luis Martínez de Irujo. Ya supondrán que la noticia abrió la sección de Ecos de Sociedad del diario ABC. En la misma columna, a renglón seguido, se recogían los otros dos enlaces de postín que se habían celebrado el día anterior en España: en la Iglesia de la Concepción de Madrid se habían unido Mercedes Cotelo Leal con Luis Coullaut Mendigutia y en la de San Julián de Somió, en Gijón, Carminín Adaro y Ruiz-Falcó con Rafael Aparicio Pesqueira.
Una de esas casualidades del destino hizo que estas dos familias festejasen el mismo día el matrimonio de sus vástagos. Y si ustedes se preguntan dónde está la curiosidad, les diré que la madre del novio de la primera boda era la viuda de Lorenzo Coullaut Valera, el autor del monumento que se inauguró en 1918 en el Parque Dorado de Sama de Langreo en honor a Luis Adaro y Magro, quien a su vez era el abuelo de la novia de la segunda boda.
Luis Adaro falleció en 1915, sin llegar a ver su busto de mármol colocado para siempre en el corazón de la cuenca minera, pero ocho antes de su fallecimiento ya había dejado las riendas de su empresa a su hijo, Luis Adaro Porcel, otro brillante ingeniero formado en Suiza y Alemania, que aquel día de 1947 casó a su hija en una ceremonia a la que asistió lo más nutrido de la burguesía asturiana.
Les acabo de contar que el tiempo quiso juntar en el mismo párrafo de un periódico por última vez a los dos personajes que ya estaban unidos para la historia en la escultura del Parque Dorado bautizada por el pueblo como "La Carbonera". Ahora quiero narrarles como se cruzaron por primera vez sus nombres.

24 de febrero de 2015

Valdediós en Villaviciosa, el monasterio cisterciense más importante de Asturias

El corazón cisterciense de Valdediós

valdedios, el monasterio cisterciensede Villaviciosa
Los expertos aplauden el intento del Arzobispo de traer de nuevo al monasterio maliayés a la orden fundadora, la que mejor se adaptó al entorno.
vista del interior de la iglesia

El día 27 de diciembre de 2014 se cumplieron 814 años de la fundación del monasterio de Valdediós, Aunque en estos momentos (enero de 2015), está deshabitado desde hace más de dos años, con la consiguiente preocupación entre vecinos y estudiosos por su conservación, se sigue considerando el monasterio cisterciense más importante de Asturias. Así lo afirma el historiador y especialista en historia monástica Andrés Martínez. El 25 de enero de 2009, el entonces prior Jorge Gilbert ofició la última misa cisterciense en la abarrotada iglesia del cenobio. Nadie fue capaz de explicarse su marcha y todas las miradas culpabilizadoras recayeron en el arzobispo del momento, Carlos Osoro. Muchos, de hecho, aún siguen resentidos por tal decisión. Tomó el relevo la comunidad de San Juan, cuya idoneidad ocupar el monasterio siempre fue cuestionada, debido a su carácter pastoral. No se equivocaron. El superior de la congregación, Tarsicio Lemarie, echaba el cierre a Valdediós el 30 de junio de 2012. Desde entonces nadie ha devuelto la actividad al cenobio, aunque el arzobispo actual, Jesús Sanz Montes, continúa manteniendo contactos con órdenes religiosas para el regreso de la vida monástica. Tiene esperanzas de lograrlo, pero aún no hay fecha.

Aquel Aviles con muralla de piedra que protegió una villa privilegiada

Avilés pretende poner fin a dos siglos sin murallas

Este dibujo de Miguel Solís en su obra "Hestoria d´Avilés" constituye una de las mejores recreaciones del Avilés amurallado del siglo XIV.
Los vecinos de Aviles quieren volver a poner al descubierto su muro defensivo, oculto tras viviendas.
Lo de las murallas es una historia singular. Tras ser elementos indispensables para proteger y conferir estatus a las ciudades, con el siglo XIX se convirtieron en un corsé que estrangulaba la capacidad de crecimiento urbano. El caso de Avilés es de libro. Según recoge Juan Carlos De la Madrid en su "Historia de mil años", una decisión política determinó el derribo de la muralla, que se había conservado durante siglos. De la Madrid lo vincula al nuevo estado liberal que pretendió eliminar por decreto todos los símbolos de vasallaje de los pueblos, haciendo de paso que desaparecieran importantes señas de identidad del urbanismo. En 1813 se derribó la torre del Alcázar, y a partir de 1818 fue desapareciendo el resto de la defensa. Estos dos siglos sin murallas no han podido borrarlas ni de la toponimia ni del dibujo de las calles del corazón de la ciudad.
Muchos teóricos del urbanismo, como Fernando Chueca Goitia, analizan la evolución de este elemento defensivo que tanto peso tuvo, que después se convirtió en un problema y que ahora, dos siglos después, vuelve a estar de plena actualidad por criterios culturales y turísticos. De ahí que muchas ciudades, superada ya la barrera que suponía tener una muralla, aspiren a recuperarla.
Los impulsores de la idea de descubrir un paño de muralla que pervive adosado a una hilera de casas argumentan dos razones fundamentales: recuperar los volúmenes originales de la ciudad medieval y enriquecer así el potencial turístico. No en vano la mayor parte de los visitantes que recibe la ciudad valoran por encima de todo el casco histórico.

22 de febrero de 2015

Como nació el Orfelinato minero, la mejor cara del "sindicalismo" más duro

El Orfelinato de los mineros

LA FUNDACIÓN DOCENTE DE MINEROS ASTURIANOS ha sido y es una obra social, que surge en el segundo cuarto del siglo XX en nuestra región y se ubica en Oviedo. Su creación tiene lugar en el año 1929, pero su ideario, sus principios rectores y su organización entroncan con el clima de desarrollo cultural experimentado desde fines del XIX en varios países europeos. Sus objetivos iban destinados a los hijos de los mineros, un grupo numeroso y desasistido que innegablemente precisaba del respaldo de un organismo oficial que superase medidas aisladas de caridad o ayuda.http://www.fundoma.org
Manuel Llaneza desarrolló un proyecto surgido de la mente de José de la Fuente ante el incremento de huérfanos por los accidentes en las minas.
Ilustración de Alfonso Zapico

La palabra "orfelinato" es un galicismo que viene de orphelin (huérfano), por eso se dejó de usar y fue sustituida por la de orfanato, pero como esta tampoco es ya "políticamente correcta", pues también se ha arrinconado. De modo que, puesto a cometer incorrecciones, prefiero la denominación que eligieron los mineros asturianos para su proyecto más querido, aquel del que Manuel Llaneza afirmaba: "El Orfelinato es nuestra gran obra? no puedo pensar en ella sin emocionarme".
Todos tenemos que cruzar el umbral algún día y no podemos escoger la fecha, pero la muerte de Llaneza fue especialmente inoportuna, porque si se hubiese retrasado unos meses, el hombre habría podido ver la llegada de la II República y su proyecto de protección infantil hecho realidad. No pudo ser por poco, ya que aunque se aprobó en el otoño de 1929, los planos de las instalaciones se fecharon en 1931 y aún tardaron en ejecutarse otros cuatro años.
Los arquitectos encargados de aquellas obras fueron Enrique Rodríguez Bustelo y Francisco Casariego Terrero. Ellos supieron materializar aquel "refinado ambiente familiar" que buscaban los impulsores de la idea para "educar en la tolerancia y la perfección? de acuerdo con la más selecta pedagogía".
Los detalles de la edificación han sido estudiados por la mierense María Fernanda Fernández, en un trabajo que les recomiendo leer, ya que, como todos los que ha firmado sobre nuestro patrimonio industrial y minero, es una referencia imprescindible para quien quiera conocer estos datos con el rigor que caracteriza a esta investigadora.
Desde hace años, el Orfelinato se ha tenido que reconvertir, como todo lo que en su día nació del carbón. Ahora, conserva el nombre de Fundación Docente de Mineros Asturianos, pero diversifica sus servicios en múltiples actividades, que abarcan desde el cuidado a personas mayores o con discapacidad a la acogida de menores inmigrantes, pasando por aspectos relacionados con la educación, residencias de diferente tipo o instalaciones deportivas.

21 de febrero de 2015

Un diario de muerte y destrucción en Avilés (Asturias)

Crímenes que dejaron huella

Ilustración de Alfonso zapico
El asesinato de Virgilio Mesa a la entrada de la plaza de Hermanos Orbón abre una ruta de muerte y destrucción que pasa por La Magdalena, el Arbolón y la Quinta de Pedregal.
De arriba abajo, un retrato de juventud de Ramón Cuervo, el «Estripador de Avilés»; José Manuel y Manuel Pedregal, la antigua factoría de La Vidriera, la Quinta de Pedregal, y la calle Florida, con el arco de acceso a la plaza de Hermanos Orbón, donde molieron a palos a Virgilio Álvarez Mesa.
http://www.lne.es
Los redactores del «Diario de Avilés» acostumbraban a escribir con claridad: «Un liberal cazado a balazos». Sucedió el martes 16 de mayo de 1910. Entonces Avilés era una ciudad llena de sombras. Un grupo de serenos seguidor del político José Manuel Pedregal hirió a garrotazo limpio a Virgilio Álvarez Mesa, que era el hijo de Floro Mesa, el alcalde de la ciudad en aquellos días, un político que, además, presidía el Comité Liberal. Virgilio Mesa acababa de salir de la redacción del «Diario de Avilés», periódico en el que, por entonces, trabajaba. Los guardias pedregalistas le pararon en el arco de entrada a la plaza de Hermanos Orbón, en la calle Rui-Pérez, y allí le ahogaron a palos. El periodista logró escapar como pudo de los golpes marchando en dirección al parque de Las Meanas (entonces, del Retiro), y allí, a tiros, Virgilio Mesa perdió la vida. Este fue el primer crimen sonado del siglo XX avilesino.
Ilustración de Alfonso zapico
La ciudad de Avilés, en el tiempo del asesinato de Mesa, se parecía a la Florencia de los Medici: dos visiones de la vida frente a frente. «Fue una guerra de posiciones, de trincheras fijas durante años (...) Con violencia, sin descanso, sin respiro al enemigo, frecuentemente con poca elegancia. Las fuerzas eran desiguales...», escribe el historiador Juan Carlos de la Madrid en «Prensa y sociedad en una villa del Cantábrico», una monografía que ilustra, entre otras cosas, algo tan intrínsecamente avilesino como el hecho de repetir en esta ciudad las cosas dos veces.
Ilustración de Alfonso zapico
Los del crimen de Virgilio Mesa fueron los años del «art noveau» en París y los del «contubernio» en Avilés, una villa de burguesía emergente, con la mirada puesta en Cuba, a donde habían marchado un montón de asturianos en busca de fortuna.

19 de febrero de 2015

El hermano del conde de Mieres Jorge Loring Martínez

El vuelo de Jorge Loring.

Jorge Loring Martínez, nació en Málaga el 12 de octubre de 1889 y falleció en Madrid el 22 de septiembre de 1936. http://markcenter.es
El hermano del conde de Mieres, apasionado de la aviación, fundó una empresa precursora de Iberia y puso en marcha numerosos proyectos.

Ilustración de Alfonso Zapico
Marta Guilhou, hija de Numa, el señor de la Fábrica de Mieres, se casó en1905 con Ricardo Heredia Loring, conde de Benahavís; enviudó pronto y volvió a unir su corazón y también su fortuna con otro miembro de la misma familia, Manuel Loring Martínez, quien en 1911 fue nombrado por el rey Alfonso XIII primer conde de Mieres del Camino, con lo que su vida pasó a formar parte de la de esta villa.
Los Guilhou eran una familia corta, en cambio a los Loring siempre les gustaron los hogares numerosos y acabaron extendiendo su apellido por varios países, de tal forma que este último verano, cuando sus nietos convocaron a la descendencia en Málaga, cerca de 300 personas acudieron a la cita.
No es de extrañar si sabemos que por ejemplo Manuel tuvo cinco hermanos y siete hijos, algunos con historias muy curiosas. Los hermanos se llamaban Ana, Fernando, Teresa, Jorge y Carlos. Hoy les voy a hablar de Jorge, un personaje fantástico, aventurero, empresario, ingeniero e inventor, que nunca tuvo miedo ni al riesgo vital ni al económico y logró cumplir la mayor parte de sus sueños amparado por su hermano Manuel, el conde de Mieres, quien lo salvó varias veces de la ruina.
Jorge Loring Martínez nació en Málaga el 12 de octubre de 1889 en el seno de este linaje que entonces era uno de los más ricos de Andalucía participando en negocios de todo tipo y con acciones en bancos, minas, fábricas y ferrocarriles. Para moverse bien en esas aguas hizo caso al consejo familiar y, en 1912, obtuvo su titulo de ingeniero de caminos empleándose en la Jefatura de Obras Públicas de Ciudad Real, que como pueden suponer era un destino que está en las antípodas de lo que puede desear un espíritu aventurero. Y como el de Loring tenía esa característica no tardó en alejarse de allí para viajar hasta Guinea donde hizo dinero transportando en barcos cacao y maderas exóticas.

La evolución de las tres principales ciudades asturianas, Oviedo, Gijón, Avilés entre los siglos XVI y XVIII

Oviedo, Gijón y Avilés: cuando las ciudades abrazaron la modernidad

Catedral de San Salvador de Oviedo
Los siglos XVI, XVII y XVIII configuraron el urbanismo asturiano a partir de grandes proyectos y de un poder municipal favorecido por los Reyes Católicos
Oviedo. Reiter es el autor del mapa de la capital en 1777, con la muralla ya desbordada. Para fijar escenarios, el número 30 es la plaza del Ayuntamiento y el 31 es el Fontán.


Oviedo, siglo XVII: la modernidad que llega con el agua.
En torno al año 1630 se respiraban por Oviedo aires de modernidad. La vieja ciudad, enclaustrada durante siglos en sus murallas defensivas, buscaba horizontes nuevos. La década es significativa porque coincide con el estreno de una nueva Casa Consistorial, edificio de corte clasicista que se levantaba donde hoy se ubica el actual Ayuntamiento, pero sólo en su ala izquierda, según se mira desde la calle Magdalena.
Magdalena era entrada principal de la ciudad, y la ubicación elegida para la Casa Consistorial respondía a lo que la profesora de Historia de la Universidad de Oviedo Yayoi Kawamura entiende como "una proyección de representatividad por parte del poder civil", lo mismo que la torre de la Catedral representaba desde mucho antes al poder religioso.
El estilo del nuevo Ayuntamiento viene marcado por El Escorial, la impresionante obra mandada levantar a finales del XVI por Felipe II. Y si hay un elemento que simbolice ese nuevo marco arquitectónico ése es el arco de medio punto. Lo primero que ven muchos de los viajeros que se acercaban a Oviedo era ese edificio consistorial, que se iniciaba en lo que hoy es el arco de Cimadevilla, apuntando a San Isidoro y al antiguo colegio de San Matías, de los Jesuitas, donde hoy se ubica el mercado de abastos. Era el embrión de una gran plaza Mayor al estilo, salvando las distancias, de la de Valladolid (1617) y la de Madrid, que copia a la anterior y que se levanta en 1729. Los planes ovetenses chocaron con los intereses de los propietarios de casas cercanas y el proyecto se diluyó.

16 de febrero de 2015

La primera travesia Trasatlántica del "Plus Ultra" se festejo en Mieres

El "Plus Ultra" voló sobre el concejo.

Los tripulantes del "Plus Ultra"
Música, cohetes y fiesta homenajearon la fiesta española.

Verbena de celebración en Mieres.
El pasado veintidós de enero  de 2015, se cumplieron los ochenta y nueve años (1926) de la gran , un hidroavión que, por primera vez, según los historiadores, unía los continentes de Europa y América en por aquel entonces moderno invento de transporte. La Rábida, frente a la desembocadura del río Tinto, vio elevarse a tan especial "pájaro" con la misión de batir un récord que hasta entonces nadie había alcanzado.
Tras hace escala en el Puerto de la Luz (Las Palmas de Gran Canaria), Islas de Cabo Verde, Fernando de Noronha, Pernambuco, Río de Janeiro y Montevideo, el día diez toma tierra en la bahía de Buenos Aires, dando así por concluido el viaje y la apoteósica epopeya que recoge un increíble recibimiento por parte de los argentinos, pero sobre todo de los españoles residentes en el país sudamericano.
No faltan las grandes reseñas en los rotativos de varios países y hasta el que por aquellos tiempos y para la inmoralidad fue famoso intérprete de tangos, Carlos Gardel, le dedicó, en Barcelona, un disco titulado "La gloria del ágruila".
Portada de ABC del 11 de febrero de 1926 - ABC
Como casi todo el mundo conoce, el aparato volador iba al mando del primer piloto, el comandante Ramón Franco, acompañado del capitán Ruiz de Alba, que hacía las veces de segundo de a bordo, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada, todos ellos, por supuesto, españoles.
Hubo sus dificultades durante el vuelo, como los fuertes vientos de dirección contraria a la altura de la etapa Cabo Verde y Pernambuco que, tras desviar de su ruta al "Plus Ultra", despertaron grandes temores entre quiénes seguían con verdadero interés la proeza bajo la esperanza de que todo llegaría a buen puerto, como así resultó al final de aquel proyecto que había despertado grandes expectativas.

15 de febrero de 2015

Pergentino Bernardo García Muñiz, "Jhonny Pistolas", el vaquero de Ablaña

Jhonny Pistolas, el mierense que quiso vivir libre.

Pergentino Bernardo García Muñiz, Jhonny Pistolas
A este peculiar y querido personaje, tras su muerte le hicieron un monumento en Ablaña bajo la frase "Amigo de todos".
Jhonny, con el disfraz de guardia civil.

Me hubiese gustado vivir como Jhonny Pistolas que se puso el mundo por montera, vivió libre y a su muerte le hicieron un monumento". He aquí una máxima, un pensamiento y hasta un deseo que muchos habitantes de esta pequeña patria hubiesen firmado, después de conocer y apreciar su historia. Porque?
De historia original, pura y desde luego puede que única, fue la vivencia de un mierense que, partiendo de una concepción vital fuera de corsés, alternó una visión de partícipe ciudadano muy peculiar con el sentimiento solidario de ser espontáneo y habitual donante de sangre hasta el punto de que, en su lecho de muerte pidió, una vez más, "acudir a la cita con el vehículo de la Asociación Asturiana de Donantes a fin de ofrecer, como en otras ocasiones, ese maravilloso y personal tesoro que podía y aún hoy puede salvar vidas humanas".
Pergentino Bernardo García Muñiz como nombre oficial -"Jhonny Pistolas" el popular y generalizado entre el vulgo-, nació el 22 de junio de 1931, en la localidad mierense de Gallegos. En su día se trasladó con la familia a las cercanías del pozo minero de San Nicolás, donde habría de laborar, profesionalmente hablando. Más tarde, fue habitante de Ablaña y por último recaló en la propia villa de Mieres. Minero de interior con la categoría de señalista-embarcador dejó, en la citada explotación de Nicolasa, un rastro de extraordinario comportamiento de trabajador meticuloso y cumplidor, hasta el punto de protagonizar anécdotas como la siguiente:
"Acompañaba el ingeniero director del pozo a un grupo de visitantes con el fin de que conociesen el interior y llegados a la jaula, el máximo responsable del grupo minero pidió a Jhonny que les facilitase el acceso por una zona inadecuada. Nuestro personaje se hizo el sueco y sólo después de varias insistencias le comunicó categóricamente: cuando ustedes den la vuelta y se acerquen a la zona que corresponde, entonces tendrán la jaula a su completa disposición". Falta añadir que el dirigente de la explotación no sólo se abstuvo de tomar medidas disciplinarias, sino que alabó y aplaudió el sentido de profesionalidad de su trabajador. Todos los compañeros consultados coinciden en calibrar la labor en el trabajo de Jhonny como excelente y extraordinaria.

14 de febrero de 2015

Doña Jimena, La esposa del Cid Campeador, era Asturiana

El origen cangués de doña Jimena, la esposa del Cid Campeador

Doña Jimena Díaz de Vivar, mujer del Cid
Un libro sobre el Cid Campeador asegura que doña Jimena, la esposa del Cid, era de Cangas del Narcea (Asturias)
El Cid Campeador
El libro que lleva por título "El Cid histórico". La verdadera biografía de un héroe medieval: Rodrigo Díaz de Vivar.  Editorial Planeta (1999). Su autor es el medievalista y sacerdote jesuita, Gonzalo Martínez Diez (Quintanar de la Sierra, Burgos, 20 de mayo de 1924).
Y efectivamente, es este libro el pone sobre la pista del origen cangués de la asturiana Jimena Díaz, esposa de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.  Y es que el abuelo materno de doña Jimena, Fernando Gundemárez, era nieto del conde don Piñolo Jiménez y su esposa  doña Aldonza Muñoz, fundadores del monasterio de Corias en el 1032.
En su libro, Martínez Díaz sigue las tesis de Ramón Menéndez Pidal y afirma que un diploma de la catedral de Oviedo datado el 13 de agosto de 1083 testimonia perfectamente que la madre de doña Jimena se llamaba Cristina.  
Menéndez Pidal, en su libro La España del Cid, p.720, basándose principalmente en dos aspectos, echa por tierra la opinión de la gran mayoría de historiadores que pretende que la madre de Jimena fuese «Xemena Adefonsi regis filia».

13 de febrero de 2015

La dilatada historia del séptimo arte en el concejo de Mieres

La centenaria historia de los cines de Mieres

La calle Teodoro Cuesta con los cines Pombo y Esperanza. Magnífica foto de Alonso en los años 50
El Séptimo Arte sentó cátedra durante el siglo XX, cuando llegó a haber 23 salas en el concejo.

El teatro Capitol en calle La Vega, foto de J.R.Viejo
Dicho está y repetido en numerosas ocasiones que quién sigue la línea de recoger hechos, testimonios, acontecimientos, figuras y hasta artículos que en su día prestaron servicio a la comunidad y hoy sirven de ejemplo decorativo, está reescribiendo la historia de su pueblo. Pues, bien, dense ustedes una vuelta por la hoy denominada calle Antonio Machado de Mieres y se encontrará de bruces con un pequeño escaparate donde periódicamente se renueva ese material recordatorio como muestra del discurrir de una sociedad local o comarcal, que fue, y hoy ya no es la misma. Y si entran en el interior, puede y deben quedar asombrados. Es el escaparate de "Tante", (Constantino Díaz, del Salat), toda una demostración de tesoros añorados que hablan del pasado con una elocuencia asombrosa. Pero, en fin, esa es otra historia que ya vio un rayo de luz en este espacio. Hoy toca detenerse en uno de los aspectos más atractivos.

La actuación de la banda de música de Mieres en la inauguración del teatro Capítol el día 16 de junio de 1951 (Foto Paco). El teatro fue derribado en marzo de 1992, disponía de un aforo de 1387 localidades, los propietarios eran los hermanos Olavarrieta y los arrendatarios anteriores a 1980, E. Pesquera. El arquitecto fue D. Luis Cuesta y su constructor D. Enrique Rodríguez.

El cine, ese llamado Séptimo Arte, tal como ocurrió universalmente, sentó cátedra en esta comarca y muy concretamente en el municipio de Mieres. ¿De qué forma? Su contenido a modo de mensaje con historias reflejando realidades, aventuras, querencias y traiciones, amores y desamores, odios y venganzas, sentimientos y sinsabores, revolucionó la sociedad, durante el pasado siglo y parte de este, hasta el punto de colocarse como principal soporte para la ocupación de ese espacio de tiempo que se ha dado en llamar ocio. Y para ello fue indispensable disponer de medios a modo de locales convenientemente acondicionados para tales "funciones". Por lo tanto son piezas de primera línea que merecen una atención. Es el tema de hoy para decir, de principio, que Mieres llegó a tener veintitrés salas de cinematógrafo, repartidas por los principales puntos habitables de su piel. Y aunque actualmente no existe ese tipo de equipamiento, y todo se reduce a la nuevas fórmulas de los multicines, casi siempre en torno a las grandes superficies comerciales, y a la TV, ahí va un recorrido sencillo pero elocuente de lo que fue y ya no es.

11 de febrero de 2015

La dilatada historia de Oviedo en el transporte urbano se remonta a 1889

125 años de transporte urbano

Tranvía de mulas en Oviedo
El "rippert", un carro con mulas, fue el primer vehículo público en la ciudad. Los autobuses llegaron en 1956 y supuso el fin del tranvía
Tranvía con mulas en la calle Uria de Oviedo

http://www.elcomercio.es 
Oviedo mantiene una estrecha relación con el transporte que se remonta a 1889. Durante doce horas al día, con una frecuencia de 30 minutos a partir de las ocho de la mañana, un carro con mulas llamado 'rippert' cubría el trayecto entre el Ayuntamiento y la Estación del Norte. El propietario del vehículo era José Duque y Pérez, y pronto se dio cuenta de que los ovetenses utilizaban el 'rippert' para aprovechar los paradas intermedias y no solo para desplazarse hasta la estación. Recorría las calles Jesús, Fruela y Uría. Así que solo un mes después, Duque decidió ampliar el servicio con un nuevo coche, el 'Gran Vía'. Por su alquiler pagaba 24 pesetas al año.
Ambos vehículos fueron el germen del transporte público en la ciudad. A partir de ahí, llegó el tranvía (se inauguró un 30 de abril de 1922) y fue todo un acontecimiento para los ovetenses. Los coches eran rojos y, en un primer momento, circulaban por tres de las cinco vías previstas. Cubrían tres trayectos: Ayuntamiento-Lugones (línea 1); Buenavista-Colloto (línea 2) y San Lázaro-La Argañosa (línea 3). Contaban con 18 vehículos. El antecedente del tranvía eléctrico fueron los coches fabricados por la firma inglesa The Falcon Engine con plataformas abiertas en los extremos, cinco ventanillas a cada lado y capacidad para unas 28 personas. El problema llegó cuando se comprobó que el tranvía a mulas no resultaba tan rentable como se creía. Y en 1895 la Compañía de Tranvías fue absorbida por Ferrocarriles Económicos de Asturias. A partir de ahí acuerdan que hay que cambiar el tiro animal e incorporar la energía eléctrica. Así, el tranvía se mantiene hasta el año 1956 cuando hacen su aparición los dos primeros autobuses. Pese a que el sistema se mantuvo durante décadas, prácticamente desde sus inicios todo apuntaba a su desaparición. Entre otras cosas, la línea que cubría Colloto y Buenavista tardaba una hora y los usuarios la aprovechaban para leer en la prensa que, por aquella época, narraba muchos descarrilamientos, averías y atascos provocados por el tranvía.

9 de febrero de 2015

La influencia de la "Gran Guerra en la Montaña Central asturiana

La resaca de la Gran Guerra

Dos soldados de la ª guerra mundial - año 1915
Las ganancias de las empresas mineras de Asturias durante la contienda bélica y la crisis sufrida cuando concluyó
Ilustración de Alfonso Zapico


De todo lo malo, incluso de lo peor, siempre hay quien sabe sacar algún provecho. Entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918 se desarrolló la Primera Guerra Mundial, la más terrible que habían conocido los tiempos, por eso pasó a los libros de historia con el nombre de Gran Guerra. Hubo inmensos destrozos, más de nueve millones de muertos y una cifra aún mayor de mutilados y heridos que nunca llegaron a recuperarse del todo. España fue neutral y siempre se ha dicho que sacamos buena tajada de ello, sobre todo para la minería del carbón.
Hoy les traigo algunos datos para que ustedes puedan comprobar lo que hay de cierto en esa afirmación. Los publicó en 1919 el Instituto de Reformas Sociales para analizar la situación real de la economía española ante los nuevos tiempos de paz que se avecinaban anunciando la vuelta a la normalidad.
El IRS había sido creado en 1903 como organismo autónomo del Estado por un gobierno conservador y estaba encargado de estudiar las necesidades y las peticiones de la clase obrera para elaborar decretos que fuesen mejorando su vida. La publicación que siguió a la Gran Guerra trataba de estudiar la influencia de la contienda en las industrias y para ello se mandó una circular desde la Inspección Central del Trabajo disponiendo que se redactase un informe para conocer exhaustivamente los sectores que estaban implantados en cada provincia, de manera que en el libro se reseñaron todas las minas, fábricas y talleres de alguna importancia que existían entonces en España.
De Asturias se encargó el Inspector provincial, Justino Vigil-Escalera, de quien no me resisto a comentar que era miembro de una familia que actualmente se encuentra muy extendida, lo que resulta fácil de comprender si conocemos la afición a la paternidad de algunos de sus antepasados.

8 de febrero de 2015

La plaza del Fontán de Oviedo, un archivo histórico de Pilares

Donde empezó el Mercado de El Fontán

Las vendedoras de Fontan. Escultura obra de Favila.
Inspirada en una antigua fotografía de Adolfo López Armán que refleja la clásica estampa de mujeres que subían desde Faro a Oviedo para vender recipientes de barro realizados en la alfarería familiar.
Realizada en bronce y de estilo realista, se encuentra en la Plaza Daoíz y Velarde, en la zona del Mercado del Fontán.

El Fontán se inauguró en 1885 y es «uno de los grandes mercados de hierro asturianos». Su nombre proviene de la fuente manantial ó fontán que llenaba la primitiva laguna que se encontraba en esa zona.

Foto del mercado 19 de octubre, ahora mercado de El Fontán, cedida por el Archivo Municipal de Oviedo. Colección Armán. -E. C.

http://www.elcomercio.es Decir el mercado es sinónimo en Oviedo de El Fontán. No existe otro en la ciudad. Pero no hace tanto no era así. El pescado, por ejemplo, era cosa de Trascorrales. Fue exactamente hace 20 años cuando se concluyó la rehabilitación integral del mercado '19 de octubre', del ahora mercado de El Fontán, que pasó a centralizar la actividad gestionando también los puestos exteriores de la plaza de abastos. El edificio diseñado en 1882 e inaugurado tres años más tarde se remozó en diciembre de 1994 para ofrecer todo tipo de productos, los que antes andaban desperdigados por las plazas de la ciudad. Se convirtió en mercado de mercados. No podía ser en otro lugar, porque allí, en la plaza de El Fontán, comenzó todo.
El mercado de los jueves existe en Oviedo, en El Fontán, desde 1523. Fue una concesión privilegiada de los reyes doña Juana y don Carlos para intentar paliar las desgracias que un año antes habían asolado la ciudad. Se notó en ese funesto 1522 un temblor en verano, seguido de lluvias torrenciales que en septiembre inundaron la región y dejaron «grandes perjuicios en la ciudad y en el concejo», cuenta Fermín Canella y Secades en 'El libro de Oviedo'. Pero lo que más destrozos causó fue el gran incendio que en Nochebuena devastó gran parte de la ciudad intramuros. «Quemaron las calles de Cimadevilla y Rúa, hasta la puerta de Socastiello y hospital de San Juan; el barrio de Chantría y Lonja hasta la puerta de la Gascoña; parte del monasterio de San Pelayo; la calles del Portal y San Antonio; el hospital de San Julián, la calle de la Herrería y gran parte de la iglesia Catedral». Los andamios de una de las torres del templo religioso quemaron dejando solo una torre para siempre.

6 de febrero de 2015

Los penitentes blancos y el luminoso invento de Davy y Stephenson " los hombres que vencieron al fuego"

El último penitente. (Artículo actualizado)

Este arriesgado y peligroso puesto, denominado del"Penitente", estaba a cargo de una persona cuya misión era entrar el primeroen la mina y detectar la presencia del gas , corriendo en cada una de las exploraciones que hacía un gran peligro por su vida. http://www.arqueologiaypatrimonioindustrial.com

Algunos hombres eran cubiertos con sacos o telas gruesas y capuchón, empapados en agua, para quemar con una antorcha el temido grisú de las minas.
Las Indias Negras - Julio Verne.
Entre las muchas y buenas obras que escribió Julio Verne está una, no demasiado conocida, llamada «Las Indias negras», en referencia a la denominación que los ingleses daban a sus minas de carbón en la época colonial, cuando nombrar a la India era sinónimo de riqueza. La novela fue publicándose por entregas en un periódico en la primavera de 1877 y mezcla, como no podía ser menos en el autor francés, la realidad con la quimera; con informaciones verídicas y atinadas sobre el trabajo minero y la existencia de una imaginada ciudad subterránea, fundada, cuando la explotación se cierra, por quienes han trabajado en ella y deciden seguir allí su vida, alejados de la civilización.
En este escenario se desarrolla también una historia de amor entre una joven de 16 años, que nunca ha salido de allí, y su enamorado, que viene de la superficie y está empeñado en que cambie los potentes focos artificiales que siempre han iluminado su vida por la luz del Sol. Entre los personajes, nos interesa uno, Silfax, el abuelo de la novia, el malo del relato, opuesto tanto a la relación de su nieta como al progreso que simboliza su acompañante, y que tiene un final dramático. Hoy lo traemos a esta página porque vamos a tratar sobre el trabajo que fue la causa de su locura: Silfax había sido el último penitente de su mina.

La Capilla Sanandrés en Parana (Lena)

Los ocho lados de San Andrés.

La Capilla Sanandrés en Parana (Lena), quedan algunas fotos de la capilla y el detallado trabajo del dibujo (ahora con valor redoblado) de Benjamín Álvarez, Benxa ( Una comarca a punta de lápiz , p. 138). (foto prestada por Getino) http://www.xuliocs.com
Sobre la desaparecida capilla de Parana, en Lena, que tenía una singular planta octogonal, de origen medieval y en la que hubo un cenobio benedictino.
 
Ilustración de Alfonso Zapico

El otoño de 1979 fue cálido. Yo acababa de concluir los estudios de Historia en aquel recóndito edificio que albergaba entonces las aulas de la Facultad de Letras en el Oviedo antiguo. Según lo dispuesto por el orden franquista que aún seguía aleteando tras la muerte del dictador, la vida quedaba en suspenso y tocaba hacer el servicio militar para pensar después en hacer oposiciones o buscar modo. Para aprovechar los meses que mediaban antes de conocer la desazón de los cuarteles africanos estaba bien iniciar lo que entonces se conocía como la "tesina", preludio a la tesis, que ya era cosa más sería y requería más tiempo. Pero tampoco se trataba de amargarse la vida, así que siguiendo la filosofía que nos impulsaba a vivir aquellos años intensos emprendí junto a Miguel Ángel Castañón la labor de catalogar los castros del concejo de Lena. Miguel es uno de mis mejores amigos en el sentido estricto del término y siempre ha tenido la virtud de estar presente cuando lo he necesitado. Como era de esperar no tardamos en chocar con la ortodoxia del profesor que nos dirigía y el trabajo se quedó a medias, pero aún así seguimos adelante porque nos gustaba lo que hacíamos, recorriendo montes, conociendo pueblos y gentes y descubriendo por nuestra cuenta unos métodos de investigación que no se parecían en nada a lo que habíamos aprendido en las aulas.

4 de febrero de 2015

El aplastamiento de la Revolución del 34 en Asturias (y II)

Bombardeos indiscriminados y lucha sin reparos.

Ilustración de Alfonso Zapico
Los militares encargados de sofocar la rebelión, que luego se alzarían en 1936, actuaron en Asturias como si estuvieran en el extranjero y ante un enemigo al que destruir para que no volviese a actuar. ¿sería un ensayo para la Guerra Civil? 

 
Ilustración de Alfonso Zapico
El periodista catalán Josep Pla vino a Asturias a informar de lo ocurrido durante la revolución de octubre para el periódico "La Veu de Catalunya". Su primera crónica asturiana fue publicada el 24 de octubre de 1934 y escrita cuando todavía no se había sofocado la revolución. Antes de relacionar las destrucciones que observó a su paso por Oviedo, escribió: "Regreso a Oviedo aterrorizado por el aspecto que presenta la ciudad. No creo que la lucha civil entre ciudadanos de un mismo pueblo haya llegado nunca al extremo que llegó aquí. Son los mismos espectáculos de la guerra europea". Esa comparación con la guerra europea de 1914-1918 resulta llamativa. No hay ninguna duda de que la principal culpa y responsabilidad de lo sucedido en octubre de 1934 corresponde a quien protagonizó la revuelta, pero ello no debe impedir que se examine también el comportamiento de las fuerzas encargadas de sofocarla. Y éstas actuaron en Asturias como si estuvieran en un territorio extranjero y ante un enemigo al que había que destruir para que no volviera a tener ni tentación ni posibilidad de volver a actuar.
La declaración del "estado de guerra" y la concesión por parte del ministro de la Guerra de los máximos poderes al general Franco, tuvo unas consecuencias no previstas por algunos miembros del Gobierno, que se habían opuesto a que se le nombrara jefe del Estado Mayor en lugar de Masquelet. Según Paul Preston, biógrafo de Franco, "carente de las consideraciones humanitarias que inducían a algunos oficiales superiores más liberales a dudar de utilizar todo el peso de las fuerzas armadas contra civiles, Franco abordó el problema que tenía ante él con gélida crueldad". Sin duda, si la dirección de las operaciones hubiera estado en manos del personal propio del Ministerio de la Guerra, el discurrir de los acontecimientos hubiera sido otro.

3 de febrero de 2015

El aplastamiento de la Revolución del 34 en Asturias (I)

Franco en las maniobras de León

Ilustración de Alfonso Zapico
El ministro Diego Hidalgo llamó a su lado al militar, entonces en Baleares, para unos ejercicios tácticos en unos montes similares a los de Asturias y luego, saltándose toda la jerarquía militar, lo situó al frente de la represión     
Ilustración de Alfonso Zapico


En 1969, Ricardo de la Cierva, en su "Historia de la guerra civil española. Perspectivas y antecedentes 1898-1936", formuló esta pregunta: "¿Fue provocado conscientemente por las derechas el estallido revolucionario?". La conclusión de La Cierva es que parece improbable que la decisión de Gil Robles de ocupar el poder "tuviese como finalidad inmediata la provocación de un estallido revolucionario. Semejante maquiavelismo no encaja en la trayectoria política del jefe de la CEDA". Sí parece que jugó a desencadenar la revolución el que era por entonces ministro de Gobernación, Rafael Salazar Alonso, que ocupó el cargo desde el 3 de marzo de 1934 hasta el 4 de octubre del mismo año, en que Lerroux ya no contó con él para el gabinete en el que entraron los tres ministros de la CEDA de Gil Robles. De Salazar Alonso cita Ricardo de la Cierva la siguiente manifestación: "Repetimos nuestro punto de vista del Consejo de Ministros, cuando en la Región autónoma [se refería a Cataluña] se advertían síntomas subversivos; apelé a la conciencia de los ministros para ver si se atrevían a provocar la revolución, porque yo seguía pensando que había que provocarla".
En esa línea, Rafael Salazar Alonso buscó deliberadamente el enfrentamiento con los sindicatos para derrotarlos. Particularmente, con motivo de la huelga de los campesinos anunciada para junio de 1934, mientras los ministros de Trabajo y Agricultura, José Estadella y Cirilo del Río, querían contemporizar, el de Gobernación planteó la batalla abierta con los trabajadores del campo. Declaró la cosecha "servicio público", ordenó detenciones preventivas, hasta 7.000 según el periódico derechista "El Debate", sin respetar a diputados socialistas electos, llevó a cabo deportaciones internas, metiendo a campesinos en camiones y llevándolos a cientos de kilómetros de sus casas para que tuvieran que regresar sin comida ni dinero, prohibió asambleas y quiso declarar el estado de guerra. La huelga fracasó y la cosecha se recogió. Al respecto, escribió en 1935 Salazar Alonso: "¿Debió aprovecharse aquel instante de fracaso para quebrantar definitivamente la revolución que avanzaba?".

1 de febrero de 2015

La influencia del Imperio Romano en la sociedad asturiana

Escrito en piedra.

Estela de Pintaius, en el museo de Bonn / Lápida romana que posee el Museo Arqueológico de Asturias
Francisco Diego Santos ofrece en «El Conventus Asturum» una visión del noroeste hispano durante el Imperio romano y de su influencia en la sociedad altomedieval.
Lápida votiva en honor de Augusto que estuvo emplazada en el Cabo Torres (Gijón) y hoy se encuentra en el Tabularium Artis Asturiensis.
Conocida como la ciencia que estudia las inscripciones hechas sobre materiales duros, la epigrafía se ha constituido en compañera inseparable de los historiadores a la hora de desvelar los entresijos de la antigüedad. El estudio de epígrafes e inscripciones ha sido la herramienta utilizada por el profesor Francisco Diego Santos para sus múltiples estudios y publicaciones. Recientemente acaba de publicar en KRK «El conventus Asturum y anotaciones al noroeste hispano», un volumen que recoge artículos dispersos y otros inéditos, incluida su tesis doctoral.
En todos ellos, la epigrafía romana es el centro sobre el que pivotan las investigaciones, sin por ello dejar a un lado las fuentes literarias y arqueológicas, cuyas aportaciones han venido siendo de gran interés para el estudio de las culturas del pasado. La labor erudita de Diego Santos ha contribuido al conocimiento de la sociedad romana y su influencia en la posterior forma de vida de los astures, pero también al entendimiento de las costumbres indígenas y de sus relaciones con los conquistadores.