13 de enero de 2013

Los bolos

Bolos asturianos.

Bolera de Narciso, en Posada de Llanes, 1915, Colección "Visión fotográfica de Asturias". Vida cotidiana. Modesto Montoto.

Juego de bolos en Villamayor (Piloña), 1915, Colección "Visión fotográfica de Asturias". Vida cotidiana. Modesto Montoto.  

Los bolos asturianos son una modalidad tradicional del juego de los bolos.
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Origen Su origen es controvertido. Según unas hipótesis el origen de los bolos era una preparación de los hombres para la guerra. Con esta práctica se adiestraba la puntería, el pulso y desarrollaba la musculatura. Otras hablan de un juego simplemente para pasar el tiempo y como método de diversión.
Las hipótesis más viable es la peregrinación a través del Camino de Santiago. Los peregrinos trajeron su cultura y sus tradiciones. Así, con este ir y venir de peregrinos, entraría esta tradición en Asturias.
Durante el siglo XIX y principios del XX los bolos se convirtieron en la actividad lúdica más extendida en la comunidad.
Las referencias de juegos de bolos son frecuentes en culturas como la egipcia, la Grecia Clásica o Roma. En el territorio astur, Estrabón cita entre las diversiones de sus pobladores la de lanzar tueros. Aun así es difícil establecer una relación directa ente estos juegos y los bolos actuales, cuanto y más que hay testimonios de juegos parecidos en culturas bien alejadas como la de Malasia o la América precolombina.
Estudiosos como Gerardo Ruiz Alonso, que cita a J. Braun Trueba consideran probable que las modalidades actuales practicadas en la zona cántabro-astur son el resultado de la asimilación de juegos franceses, ellos mismos influidos por los juegos alemanes. Estos juegos llegaron a Asturias a través del Camino de Santiago, pasando por Navarra y Castilla y León.
La importancia de los bolos en la cultura tradicional asturiana se hace patente en las leyendas de las ayalgas, de las xanes en las cuales se mencionan bolos de oro. Estas creencias explican que muchos túmulos reciben el nombre de El Xuegu bolos (Tresmonte, Las Regueras) o la Boleruca de los Moros (Monte Sueve, Colunga). En otros casos, nombres como La Bolera (El Condado, Laviana) hacen referencia simplemente al lugar dónde se hallaba la bolera del pueblo.
La primera noticia de los bolos en Asturias, una de las más antiguas de España, se remonta a 1495. Se trata de la querella presentada por Alonso de Quintanilla, Contador Mayor de los Reyes Católicos contra Nuño Bernaldo de Quirós por estropearle el escudo de armas en el transcurso de una partida de bolos que se jugó en el campo de San Francisco de Oviedo el día de la fiesta del corpus. Gracias a este documento histórico, conservado en el archivo de Simancas, sabemos que los bolos reciben el nombre de byrlos, que era un juego bastante popular y que eran frecuentes las apuestes de vino o cabritos.
En el siglo XVIII, según el testimonio de Jovellanos, en la mayoría de los pueblos y lugares de Asturias hay siempre una bolera que es el sitio en donde se reunen y juegan los vecinos.
La popularidad del juego en Asturias se ve también reflejada en menciones frecuentes de la prensa de los siglos XIX y XX y en abundantes referencias literarias. Así las partidas de bolos aparecen en obras de autores que trataron temes asturianos como Armando Palacio Valdés (La Aldea perdida), Pachín de Melás (Les Veyures de Pinón, 1909), Francisco González Prieto (La vida asturiana e'nun cientu de sonetos, 1921) Alfonso Camín (La danza prima y nuevos poemas, 1954), Alejandro Casona (La casa de los siete balcones, 1957).
La popularidad del juego en los primeros años del siglo XX hizo que se llegara a crear una Federación asturiana de bolos, desaparecida con la Guerra Civil. Tras de la guerra volvieron a organizar concursos. En el año 1962 se restableció la Federación Asturiana de Bolos y se organizaron campeonatos federados. Lamentablemente, fenómenos como la emigración rural, la competencia con nuevas diversiones como el fútbol llevaron a una cierta decadencia de los bolos. Aunque las modalidades más populares (cuatriada, birle) resistieron bien, otras como los bolinos, el cuatrín de Cuideru quedaron en desuso.
En los años 80, y 90 del siglo XX, con el repunte del interés por la cultura tradicional que trajo consigo el proceso autonómico, asistimos a una cierta recuperación de los bolos. De esta forma se celebran campeonatos y torneos y los bolos son un deporte bastante popular con una amplia cantera de jugadores en las principales variedades (cuatriada, birle, batiente y Bolo celta).

Modalidades

A lo largo de la geografía asturiana existen diversas modalidades de juego. Estas diferentes formas de juego se diferencian en las distancias del lanzamiento, la existencia de un segundo lugar de lanzamiento en otra posición, la existencia de rayas para indicar por dónde debe pasar la bola o la presencia de un bolo especial de menor tamaño con mayor puntuación.
Los tamaños de los bolos y las bolas también son diferentes.
Así podemos destacar:
  • Modalidades federadas

    • Cuatreada: Zona centro-oriental de Asturias.
    • Birle o bolo palma: zona oriental de Asturias y Cantabria.
    • Bolo batiente o batiente rodáu : zona centro-occidental de Asturias (predomina en la costa)
    • Bolos de Tinéo o Bolo celta. 
       
      Campeonato de bolos que tuvo lugar en 1966. A la derecha Pepín "El Capataz", integrante del equipo "Los Panchos" del homónimo restaurante de Muñera (Laviana). elmocin.  Las fotografias de este articulo son propiedadad de:

       http://www.asturias.es/portal/site/memoriaDigital ______________________

      Bolos asturianos.

      http://html.rincondelvago.com

      Bolos asturianos



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      INTRODUCCION.
      Elegí esta modalidad de bolos porque bajo mi punto de vista es la más interesante y la más popular dentro de los deportes autóctonos asturianos, es sencilla pero requiere cierta practica y destreza, puede que estos deportes no sean de una gran belleza visual pero merece la pena conservarlos para mantener las tradiciones, pues de no ser así, privaríamos de multitud de cosas, que no siendo socialmente importantes, tienen una carga cultural de la región digna de conservar.
      Esta modalidad esta considerada como la más antigua de las que se juegan actualmente.
      Se practica principalmente en los concejos de Salas, Pravia, Cudillero, Grado, Candamo y Carreño. Si exceptuamos crónicas deportivas nada se ha publicado sobre este tipo de juego. Además de destreza y pulso se necesita potencia muscular para el lanzamiento de la bola. Aunque a ras del suelo del rodado, el trayecto es largo y debe derribar el mayor número posible de bolos.


      CARACTERÍSTICAS.
      El terreno de juego recibe la denominación de “rodao” y consta de tres tramos. El primero utilizado para la carrera de impulso es llano, y tiene una longitud de 14 metros, es llano y sin ninguna clase de obstáculos, termina en el borde posterior del encalme, lugar donde el jugador suelta la bola y donde esta toma contacto con el suelo.
      Con piso de arcilla y una longitud que oscila entre 16 y 32 metros, por uno de ancho el canal de la bolera, el segundo tramo limita por su parte anterior con el encalme y al final con el borde de la “losera”, base sobre la que se colocan los bolos. Este canal es pendiente y corresponde en lo más elevado en la parte final. El último tramo limita con la “losera” y el “ciebo”, y entraña dos zonas: la anterior, donde bate y frena la bola, y la del catorce, que toma este nombre del valor que antiguamente se daba a los balones que allí caían. Hoy solo tiene la valoración de diez. De entre los elementos de juego, se deben señalar el encalme, la “losera” y el “ciebo”.
      El encalme lo forman uno o dos tablones empotrados con firmeza en el suelo, sin que tenga movimiento alguno que pueda influir en la trayectoria de la bola, y a su nivel; 1,40 de largo por 45cm de ancho, deben ser sus medidas mínimas.
      Como su mismo nombre indica, la “losera” es una piedra hincada en el suelo, con un ángulo de inclinación mayor que el del canal, que sirve de sitial a todos . Está colocada en el costado izquierdo de la bolera, al final del canal. El espacio libre entre el extremo derecho de la “losera” y el limite derecho de la bolera, de unos 35 cm, recibe el nombre de escape, y por el debe discurrir con toda facilidad la bola. Para la colocación de los bolos, la “losera” cuenta con catorce concavidades distribuidas en tres filas paralelas; en las dos anteriores por lo general, suele haber cinco orificios.
      El “ciebo”, normalmente formado por entramado suele tener una altura de 1,80 m, y dista de la “losera” de 4 a 7 metros. Es de forma semicircular. Las bolas, de madera de encina, esféricas, tienen un diámetro de 14 a 18 cm y un peso según el tamaño de 4 a 5 Kg., aproximadamente, de castaño, avellano o abedul, con mayor grosor por la base, los bolos se fabrican con azuela o rasero. Su altura oscila entre 40 y 43 cm. Para sustentar los bolos en la “losera” se usa barro de tejera o en su defecto cualquier variedad de tierra arcillosa.

      JUEGO.
      El número de bolos empleado oscila entre los 11 y los 14. Su altura oscila entre 40 y 43 cm, tienen un diámetro en su base de 3-4 cm y en su cabeza de unos 2 cm, y un peso de unos 400 grs. Los bolos que mejor vuelan son los de madera de avellano. Para la valuación de las o jugadas se suman los tantos conseguidos de los bolos expulsados por encima del “ciebo” , cada uno vale 50 puntos, que reciben el nombre de “cabones”, de los que permanecen en la zona de 14 y de los bolos derribados en el terreno de la “losera” con equivalencia a un tanto. De la misma familia que el batiente, si bien con notorias diferencias, debe considerarse el bolo-Tineo muy en desuso y con sola localización en algunos pueblos de este concejo.








      BIBLIOGRAFIA:
      Gran Enciclopedia Asturiana Ed. Silverio Cañada

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