24 de enero de 2013

Jesús Fernández Duro, piloto de aeróstatos

El valor de cinco francos.

El Grand Prix del Aéro Club de France 1905, del que FERNÁNDEZ DURO fue uno de los protagonistas (archivo González-Betes)

 lne.es 

Las aventuras aeronáuticas de Jesús Fernández Duro, que atravesó los Pirineos en globo y fue nombrado caballero de la Legión de Honor francesa

Cuando uno ve por la televisión a esos supuestos aventureros informatizados que llegan al fondo de cavernas nunca holladas por el hombre o avanzan en solitario por el Polo Norte, se pregunta cómo es posible que si son ellos los primeros en estar allí, alguien pueda manejar la cámara que filma su descenso desde el fondo de la cueva o su marcha sobre el hielo a veinte metros de distancia y sospecha que se nos quiere tomar por imbéciles.
Hace ya mucho que es imposible encontrar un viaje inédito o realizar una actividad que merezca correr un riesgo sin caer en el ridículo. Es verdad que nadie ha subido aún al Everest culo atrás -creo que es lo único que le queda por ver a la sufrida cumbre-, pero en cambio abundan los individuos que se tiran desde los puentes vestidos de polichinela, hacen la Ruta de la Seda en patinete, o suben corriendo por la escalera hasta el último piso de un rascacielos; incluso he visto a un sujeto patrocinado por una marca de refrescos que se ha lanzado en caída libre desde el espacio exterior, llegando a la Tierra tan ileso que no hizo falta ni ponerle una tirita.



FERNÁNDEZ DURO es alabado en "La Vie au Grand Air" tras su hazaña del cruce de los Pirineos (archivo Gus)
 http://pilotosmuertos.blogspot.com.es
Hoy les voy a hablar de un aventurero de verdad, al que ya cité en otra de estas historias hace ya cinco años, aunque ahora quiero ampliarles más cosas. Nuestro hombre se llamaba Jesús Fernández Duro y fue capaz de ir y volver desde Asturias hasta Moscú con un automóvil Panhard & Levassor que tenía 15 CV y las comodidades que se pueden suponer para los principios del siglo XX, en el viaje más largo que se había hecho hasta aquel momento, cuando apenas había gasolineras ni mapas de carreteras y la fantasía no podía imaginar un GPS.
Recorrió en aquella empresa miles de kilómetros de un firme que haría buena a cualquier caleya con dos compañeros: su amigo Fernando Muñoz Bernaldo de Quirós, que sería el tercer duque de Riansares y el mecánico Marcelino Laujedo. No se equivocan si suponen que esas cosas solo las podía hacer un hombre rico, porque esa fue su condición. Si quieren seguir leyendo, ahora les cuento como transcurrió su frenética vida, empezando por el drama que supuso su nacimiento en 1878 en La Felguera, ya que su madre, que era hija de Pedro Duro, el fundador de la empresa que aún lleva su apellido, falleció a las pocas semanas del parto, por unas complicaciones que no pudo superar.
Nuestro hombre pasó su primera infancia en la cuenca del Nalón, luego estudió con los jesuitas en Palencia y con los agustinos en Barcelona para concluir su formación en París y Ginebra, donde asistió a una escuela politécnica para estudiar ingeniería mecánica. En 1900 se estableció en Madrid donde estaba el domicilio social de la Sociedad Metalúrgica Duro-Felguera, que presidía su padre, aunque ya nunca abandonó la querencia por lo francés. Allí había conseguido su título de piloto de aeróstatos, realizado sus primeros vuelos y encargado su primer globo, el Alcotán, estrenado en París, con el que levantó la admiración de los madrileños efectuando exhibiciones y observaciones meteorológicas y astronómicas.
También fue parisino el automóvil que les cité antes, adquirido cuando aceptó trabajar como interprete de la empresa familiar en el pabellón de la Exposición Universal y que resultó el complemento perfecto para una existencia dedicada a los deportes caros.


 Monumento a Jesús Fernández Duro (Gentileza de Pablo Gómez 2007)
 http://www.esculturaurbana.com

Le gustaba la velocidad y supo compaginar las diversiones con su actividad como empresario en un negocio de importación y reparación de coches; pero su obsesión eran los vuelos. En mayo de 1905, siguiendo la idea que había visto en Francia, fundó junto al teniente-coronel Pedro Vives el Real Aero Club de España, cuyas siglas coinciden con las del popular RACE, en el que se agrupan actualmente miles de automovilistas españoles. Vives era otro pionero del aire y aunque su objetivo pasaba por organizar la aviación militar española, ambos se entendieron bien y coincidieron en abrir escuelas de pilotos y colaborar con el Aero Club Francés, del que podían aprender muchas cosas.
Cuando la idea se hizo realidad, ellos quedaron en un segundo plano, como sucede a menudo, mientras la presidencia del RACE fue para el marqués de Viana y la vicepresidencia para Alfredo Kindelán, pero lo más importante ya estaba hecho y el día de la inauguración, el 18 de Mayo de 1905, el rey Alfonso XIII estuvo presente en el Parque de Aerostación, junto a la Fábrica del Gas del paseo de las Acacias de Madrid para ver como Jesús Fernández Duro ascendía en su globo mientras lanzaba flores a los asistentes y todo el país se enteraba por la prensa de que el mundo de la aviación entraba a formar parte de nuestra vida cotidiana.
A pesar de que tuvo una vida breve, no cesó en su actividad y obtuvo galardones en todas las competiciones que se organizaron en su tiempo, lo que le valió el reconocimiento como Caballero de la Legión de Honor francesa. No hay espacio para reseñar sus movimientos, pero si debemos pararnos en 1906, su año más brillante.
Aquel enero ganó la Copa de los Pirineos al realizar una travesía en solitario a bordo del Cierzo desde Pau, en Francia, hasta Guadix, en Granada. El viaje duró dos días y el aventurero llegó a soportar hasta 16 grados bajo cero a 3.500 m de altitud, pero incluso en esas condiciones extremas se las arregló para no perder del todo los hábitos de su buena vida y no dejó de fumar. Pueden ustedes suponer el riesgo que entraña mantener el vicio del tabaco a bordo de un globo que puede inflamarse en cualquier momento. Él lo logró encendiendo los cigarros con un reóstato eléctrico y protegiéndolos con una envoltura de malla metálica. Lo curioso es que como la fortuna protege a los audaces, el tabaco le salvó la vida, ya que se acordó de subir los habanos, pero olvidó la linterna en tierra y por la noche solo pudo consultar la brújula y el barómetro a la luz de las caladas.
Dos meses más tarde trató de atravesar el Mediterráneo partiendo de Barcelona, aunque las malas condiciones climáticas le hicieron apearse en Francia. He tenido la suerte de encontrar una carta fechada el 16 de febrero de 1906, recogida por una publicación de la época, en la que le cuenta a un amigo los planes previstos para engañar al teniente-coronel Vives, entonces jefe del parque de Guadalajara, quien no era muy propicio a consentir la empresa por los riesgos que entrañaba y debía dar el consentimiento para que lo acompañase en la aventura el joven duque de Riansares, que entonces era teniente y estaba bajo sus órdenes. Vean este párrafo:
«Le diremos que antes de emprender el viaje definitivo haremos pruebas con poco viento y seguidos por un barco, para probar los estabilizadores y desviadores. Escríbele en este sentido y dile que haremos todo lo que creas ha de convencerle. Pero en realidad la cosa será muy distinta. Mi plan es no hacer ninguna prueba y en cuanto haya un viento O. SO. que nos parezca bastante fuerte, inflar y salir inmediatamente». El cierre de esta misiva también refleja la manera el carácter despreocupado de nuestro personaje que juega con su apellido transformando las cinco pesetas en moneda francesa: «Un fuerte abrazo de tu buen amigo 5 francs (Duro)».


Por fin, el 25 de marzo el Huracán ya estaba en Barcelona lleno de gas, pero el cambio de viento retrasó el despegue hasta el día 2 de abril a las 5, 50 de la tarde cuando los dos hombres pudieron partir con viento favorable, aunque su travesía se interrumpió después de más de 15 horas de viaje, cuando se encontraban a 7 km al norte de Salses, en el Rosellón galo. De todas formas, la prensa celebró aquello como un éxito porque habían logrado recorrer 380 km, de ellos 310 sobre el mar.
Luego vino el viaje por carretera hasta Rusia y, cuando se encontraba en lo mejor de su carrera, preparándose para otras competiciones y realizando las pruebas para la construcción de un hidroavión que él mismo estaba financiando en París, lo que no pudieron hacer los elementos lo consiguieron los microbios: el jueves 9 de Agosto de 1906, Jesús Fernández Duro falleció en San Juan de La Luz, a causa de unas fiebres tifoideas.
En aquel momento solo tenía 28 años, aunque a pesar de su juventud ya contaba -como dije más arriba- con la Legión de Honor de Francia, y también con otras condecoraciones de aquel país como la medalla del Automóvil Club francés y el Aeroclub de París; también el Aeroclub de Berlín le había distinguido por su contribución a la divulgación del deporte y la ciencia aeronáutica; era, en suma, un personaje popular a ambos lados de Los Pirineos y la noticia ocupó varias páginas en las revistas francesas y españolas.
Aunque tardó en ser reconocido en su tierra, actualmente cuenta con un monumento en su honor que se inauguró en La Felguera el 21 de marzo de 2004, un círculo aeronáutico lleva su nombre y la Sociedad de Festejos y Cultura «San Pedro» se ha ocupado de publicar su biografía. Si ustedes quieren conocer menos anécdotas y más datos sobre nuestro aventurero, no duden en recurrir a ella.


 Ilustración de: Alfonso Zapico
FUENTE: ERNESTO BURGOS - HISTORIADOR
__________________________________________________________


Jesús FERNÁNDEZ DURO emprende su viaje Oviedo/Moscú
(archivo César Oliver)


Jesús Félix Fernández Duro (La Felguera, España, 1878 - San Juan de Luz, Francia, 1906) fue un aeronauta español, Caballero de Honor de la Legión Francesa, fundador del Real Aero Club de España y primer hombre en cruzar los Pirineos por aire, entre otros logros.

Biografía

Nació en 1878 en La Felguera (Langreo, Asturias), hijo de Pilar Duro y Matías Fernández Bayo, y nieto del empresario Pedro Duro, fundador de la primera gran siderurgia española. En esta localidad pasó su infancia con sus hermanos Dolores (futura Marquesa de la Felguera), Josefina, Pedro y Matías (su madre Pilar falleció después del parto de Jesús), hasta que se mudó a Francia, donde estudió Ingienería Mecánica en París y donde obtuvo el título de piloto de globo. Después de esto regresó a España donde hizo numerosas giras con su globo, elAlcotán, por diferentes puntos del país y fundó una empresa de importación y reparación de coches en Madrid. En 1902 realiza el mayor viaje en automóvil conocido hasta entonces, 10.000 kilómetros, al partir desde Gijón a Moscú y volver, sin mapas. Tras muchos intentos, en 1905, en Madrid, logra fundar el Real Aero Club de España, inspirado en el francés. Más tarde fue nombrado Caballero de Honor de la Legión francesa en París, gracias a sus numerosos logros en competiciones internacionales.
En 1906 gana la Copa de los Pirineos, atravesando en solitario la cordillera que separa Francia de España, desde Pau a Granada, a la par de ser el primer hombre que hacía tal proeza. Ese mismo año se convierte el primer europeo que construye un aeroplano, para una de sus competiciones, el cual no puede extrenar debido a su prematura muerte. Falleció en San Juan de La Luz debido a fiebres tifoideas, a la edad de 28 años. Además de ser condecorado por la Legión de Honor de Francia, lo fue también con la medalla del Automobile Club de France, el Aeroclub de Berlín y el Aeroclub de París por sus constribuciones al deporte y la ciencia aeronáutica. Su muerte ocupó varias páginas en la prensa francesa y española.

Homenajes y centenario

En el año 2004, se inauguró en La Felguera un monumento en honor al célebre aeronauta, que contó con la presencia del Ejército del Aire, un agregado de la embaja de Francia en España, el General Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire, el Presidente del Real Aero Club, los Marqueses de La Felguera, reactores C-101 de Salamanca y helicópteros del ejército, militares, diversas autoridas provinciales y civiles.
A lo largo de 2006 y 2007 se celebraron tanto en su localidad natal como en Francia numerosos actos con motivo del centenario de la travesía en globo de los Pirineos, en los que los Príncipes de Asturias fueron presidentes de honor. También se publicó su biografía y se fundó el "Círculo Aeronáutico Jesús F. Duro". Actualmente se planea construir en su ciudad natal un pequeño museo de la aviación. En el monumento felguerino se puede leer el siguiente cantar popular:
Un águila subió al cielo,
para quejarse al Señor,
que un hijo de La Felguera,
en los aires la humilló.

Obra biográfica

  • 2005 "Al encuentro con Jesús Fernández Duro" José David Vigil-Escalera
  • 2006 "Jesús Fernández Duro. In Memóriam" VVAA
                          Preparando otro vuelo (archivo Gus)
________________________________________________


Traslado de los restos mortales de Jesús Fernández Duro


En julio de 1906, unos meses más tarde de haber conquistado la Copa de los Pirineos, por haber sido el primer hombre en cruzar la cadena montañosa por los aires, alcanzando la mayor distancia desde el punto de salida (la ciudad de PAU, en el sudoeste francés) 704 km. hasta Guadix (Granada), y tan solo unas semana después de haber realizado un vuelo sobre su pueblo natal, La Felguera (Asturias), Jesús Fernández Duro se instaló en San Juan de lUZ (Francia) para allí, ayudado por los ingenieros aeronáuticos franceses, Maurice Mallet y Victor Tatín, intentar concluir un aeroplano de su invención y ser el primer europeo en conseguir volar en una máquina “más pesada que el aire”.
Los ensayos hechos en una réplica a escala habían sido positivos y las ilusiones por lograr la gloria para España eran inmensas. Pero…al poco tiempo de su estancia y trabajo en San Juan de Luz, “allí un vaso de agua, una fruta ingerida en malas condiciones, cualquier agente morboso que se introdujo en el misterio del complicado mecanismo humano, bastó a destruir un cuerpo joven y vigoroso de veintiocho años”. En definitiva, unas fiebres tifoideas supusieron la muerte de aquel héroe español, conquistador de los aires. Era el 9 de agosto de 1906 cuando la imprevista y desoladora noticia circulaba por todos los telégrafos del mundo.
El día 11, por dificultades para traspasar fronteras con un fallecido por aquella que entonces se condideraba contagiosa enfermedad, era enterrado en San Juan De Luz, y según la ley francesa vigente para los enterramientos habrían de esperarse al menos diez años para su desenterramiento y traslado.

Mientras, en La Felguera, su villa natal, y en el entorno familiar…
En la segunda decena del pasado siglo XX, el progresivo crecimiento de la fábrica de Hierros Duro y Cía. fundada por el abuelo de Jesús en La Felguera, ya convertida en sociedad anónima y bajo la denominación social de Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, hizo pensar a su, por aquel entonces, Presidente Don Antonio Velázquez Duro, cuñado del aeronauta,la necesidad de ocupar, con instalaciones productivas, los espacios que ocupaban, dentro del recinto fabril, la amplia Capilla de la riojana Virgen de la Valvanera, a quien la familia Duro dirigía todas sus oraciones, y su pequeño campo santo donde reposaban los restos del fundador Don Pedro Duro Benito, junto con los de su única hija Pilar y los de sus hermanos Don Julián y Doña Felipa.
Para ello mando construir, adosado al lateral de la esbelta iglesia parroquial de La Felguera, sobre planos del muy acreditado arquitecto Rodríguez Bustelo, “una capilla-mausoleo, de bruñidos mármoles, artística sobriedad y estilo bizantino. Su portada de piedra moneban(SIC), de medio punto, con artísticas columnas y finísimos zócalos. En el centro, sobre un hermosísimo sarcófago, destinado a guardar las venerables reliquias de Don Pedro Duro, se erige una escultura de esmeradísima construcción, representado la Fé. Tras él, en el fondo tres series de nichos superpuestos. En la preciosa bóveda, de forma de medio cañón, toda de riquísimo mosaico veneciano, destacaba una greca, esmaltada en diversidad de colores, sobresaliendo los dorados, con figuras de ángeles, cortada por dos ventanales de artísticas vidrieras y dos lunetas, encerrando muy hermosos bajorrelieves. Llamaban poderosamente la atención seis candelabros y una cruz, de bronce, de puro estilo bizantino, adaptado a la rica ornamentación de la capilla. Igualmente merecía especial mención la extraordinaria y bellísima puerta de hierro forjado, trabajada con verdadero arte y a través de la cual el pueblo tenía la visión de la tumba del prócer fundador. Las dos vidrieras, dedicadas a San Antonio Abad y a la Virgen de los Dolores, testimoniaban la inequívoca voluntad de Don Antonio Velázquez Duro y su esposa, nieta de Don Pedro, Doña Dolores Fernández Duro, de que su descanso eterno tuviera lugar en La Felguera, donde ella había nacido y él, llegado a los cinco años, había crecido, amado y sido amado por todo el pueblo.
El matrimonio sería, años mas tarde y a solicitud popular, distinguidos por S.M. el Rey Alfonso XIII con el título de Marqueses de La Felguera”.
El sábado 26 de agosto de 1916, un silencioso y multitudinario cortejo fúnebre, trasladaba los restos de la familia Duro desde la fábrica al descrito mausoleo en la Iglesia parroquial. Dos días antes, procedentes de San Juan de Luz (Francia), habían llegado los restos mortales del nieto menor de Don Pedro, el insigne aeronauta Don Jesús Fernández Duro, fundador de la aeronáutica civil española, del Real Aero Club de España, recordman de distancia en automóvil (1902 Gijón-Moscú-Gijón) primer hombre que cruzó los pirineos por el aire, condecorado con las más destacadas distinciones aeronáuticas europeas y con la Cruz de Caballero de la Legión de Honor francesa. Había fallecido con tan solo 28 años, de fiebres tifoideas, cuando construía el que hubiera sido el primer aeroplano de construcción europea.
Veinte años más tarde, en 1936, las milicias del Frente Popular decidieron volar e incendiar la Iglesia de La Felguera y ello dio motivo a que una vez más se comprobase el concepto que sobre la grandeza humana de Don Pedro pervivía en La Felguera, cuarenta y tres años después de su fallecimiento.
Decidida la destrucción de la Iglesia, que arrastraría con ella el mausoleo de la familia Duro, la CNT de La Felguera, detiene la acción hasta que la familia Duro pueda retirar los restos mortales de Don Pedro y su familia. Les dicen a sus deudos que pueden rescatar no solamente los restos de sus familiares sino todos los objetos que figuran en la capilla por si desean reconstruirla en otro lugar. Es más, les comunican que lo hagan con tranquilidad, que ellos, la CNT de La Felguera, les protegerá y no se procederá a la destrucción del templo hasta que ellos hayan concluido el trabajo. Y así se hizo, la familia Duro allí enterrada, fue rescatada por la familia Cuesta Ajuria y llevada al panteón de estos en el cementerio felguerino de Pando.
Muchos de los objetos ornamentales rescatados con los restos mortales –la imagen de la Fé, la grandiosa puerta de hierro forjado y otros enseres-, se conservan aún en la Quinta Duro, hoy hotel rural regentado por el nieto menor de los primeros Marqueses de La Felguera, Don Carlos Velázquez-Duro. Con independencia de la repulsa que el acto de destruir una iglesia merece a quien esto firma, cabe reconocer en el proceder de la CNT felguerina, la virtud del agradecimiento, respeto y sana veneración por unas personas que en su vida dieron muestras de preocupación, amor y solidaridad con sus trabajadores y con sus vecinos. Sería muy largo el detallar aquí las muchas pruebas de todo ello que dejaron en este pueblo.


Acabada la guerra civil, los restos mortales fueron trasladados, dentro del propio cementerio de Pando en La Felguera, desde el panteón de los Cuesta Ajuria a una muy modesta tumba, construida para ello, destacada en lo alto de la escalinata central y a los pies de la capilla del cementerio, con una placa de mármol que expresa que en esa tumba “descansan provisionalmente”.
Ahora, el domingo 29 de junio de 2008, día de San Pedro, en que se celebraba el primer centenario la Sociedad de Festejos que organiza las fiestas en recuerdo y homenaje a Don Pedro Duro, y mismo año en que se cumplen ciento cincuenta –siglo y medio- desde que la primera colada de hierro fundido saliera de un horno en la fábrica de La Felguera, llamada entonces Fábrica de Hierros de Duro y Compañía, predecesora de la actual Duro Felguera, los restos mortales del patriarca de tan noble familia, gran hombre, bienhechor, Don Pedro Duro abandonarán la provisionalidad del cementerio de Pando, para volver a la Iglesia Parroquial de La Felguera, a la cripta que, bajo proyecto y generosa financiación de Duro Felguera, ha sido dignificada para acoger, como se merece y ya para siempre, al fundador de la industria metalúrgica, desgraciadamente ya desaparecida, pero que subsiste en una gran empresa de prestigio mundial a quien, nosotros desearíamos, que los felguerinos del futuro, recordasen, por méritos que contraigan con este pueblo, a sus directivos, con el mismo afecto, respeto y veneración con el que “los obreros de su fábrica” y La Felguera entera, mostraron siempre –y aún lo hacen hoy- hacia Don Pedro Duro Benito y familiares anteriormente mencionados.
Y recordamos también, como apunte para historiadores y estudiosos, que en este traslado, le acompaña, entre otros familiares, en restos mortales, nuestro insigne aeronauta y personaje de mayor actualidad Don Jesús Fernández Duro.
Esperemos que este “último vuelo, en la intimidad de sus deudos” hacia un lugar de veneración permanente de su convecinos y admiradores, el aeronauta español que tantas jornadas de gloria dió a Espsña, descanse para siempre.
Digamos por último que, pese a los 102 años transcurridos desde su muerte, y los traslados sufridos por sus restos mortales, el cuerpo de Jesús Fernández Duro fue encontrado en muy buen estado de conservación gracias a haber sido embalsamado a su fallecimiento en San Juan de Luz.

  AL ENCUENTRO CON JESUS FERNANDEZ DURO - JOSE DAVID VIGIL

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada