14 de abril de 2014

El monasterio de San Salvador de Cornellana fue fundado por la infanta Cristina, hija del rey Vermudo II y su primera mujer, Velasquita, según documento fechado el 31 de mayo de 1024.

La infanta Cristina, la osa y barcos en Cornellana.
 
El monasterio de San Salvador de Cornellana


La antigua entrada al monasterio refleja la leyenda, de cuando el río Narcea era navegable, de la hembra de úrsido que amamantó a la hija de Vermudo.
Gracias a la conservación del documento fundacional sabemos que en 1024 la infanta Cristina, hija del rey Bermudo II de León, fundó el Monasterio de Cornellana a partir de un conjunto de propiedades y una Iglesia que había edificado junto con su difunto marido Ordoño el Ciego.
                   Teja con barcos en Cornellana.

El monasterio de Cornellana forma un espléndido conjunto que ocupa un amplio terreno de la llanura aluvial formada por los ríos Nonaya y Narcea, que discurren el primero con una dirección Oeste-Este y el segundo de Sur a Norte, y se encuentran aguas abajo, muy cerca del centro monástico. En la actualidad, un pequeño puente salva el curso del Nonaya, por el que pasa un camino que une el monasterio con la villa de Cornellana. A la salida de ésta, un puente moderno franquea el paso sobre el amplio cauce del Narcea.
Mucho tiempo atrás existió cerca del monasterio otro puente, de origen romano, más al sur que el actual, formando parte del ramal costero de la vía de La Mesa que desde El Fresno (Grao) se allegaba hasta Pravia. Junto a este puente debió de tener lugar la batalla que enfrentó a Nepociano y a Ramiro I, a la muerte de Alfonso II. Vestigios de ese antiguo puente se localizan junto a Casas del Puente, lugar de la margen derecha del Narcea, frente a Cornellana, y cuyo nombre es bien expresivo. Este viejo puente, del que hay varias noticias documentales, estaba muy maltrecho ya al comenzar el siglo XVI y, según Juan Uría Ríu, se cayó de viejo en 1580. No hace mucho, al acometer obras de ampliación de la carretera AS-15 en el tramo de Cornellana a San Martín de Lodón, Otilia Requejo pudo reconocer algunos restos del puente enterrados en la orilla derecha y ha hecho una propuesta de construcción del mismo, con un perfil alomado y amplios arcos de medio punto.
El río Narcea fue en tiempos antiguos navegable hasta Cornellana. Así lo cuenta el P. Luis Alfonso de Carvallo en las páginas introductorias de su "Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias", al hablar de las mudanzas que el tiempo había operado en la geografía asturiana: "Muy cierta cosa es, y recibida en Asturias, que los Barcos llegavan hasta Cornellana, por el río Narcea; y algunas personas de crédito me informaron, que avían visto cartas de flectar Navíos, por donde consta ser assí, y por el Río Nalón entravan los Barcos hasta el lugar de Santo Tirso, y ahora apenas llegan a Pravia". La noticia del jesuita cangués podía parecer una fantasía suya, pero en la intervención arqueológica llevada a cabo en el monasterio entre los años 1998 y 2001 por Gema Adán aparecieron dos tejas que muestran grabados unos barcos, que sin duda reproducen los que remontaban el río hasta el monasterio. En la actualidad, las tejas se exponen en el Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo.

Ilustración viajeros recibidos por los monjes en la Puerta de la Osa de Monasterio. http://aquerasturias.blogspot.com.es.
El monasterio de San Salvador de Cornellana fue fundado por la infanta Cristina, hija del rey Vermudo II y su primera mujer, Velasquita, según documento fechado el 31 de mayo de 1024. Constituido bajo la forma jurídica conocida como "iglesia de propios o de herederos", la propiedad del patrimonio monástico se fue repartiendo entre los descendientes de la infanta Cristina. Un bisnieto suyo, el conde Suero Vermúdez, reunió los diversos lotes y refundó el monasterio junto con su mujer la condesa Enderquina, haciendo entrega del mismo a los monjes franceses de Cluny por un documento fechado el 7 de marzo de 1122.
El elemento más antiguo del conjunto monástico de San Salvador de Cornellana es una torre cuadrada a la que en la actualidad está adosada la iglesia románica y que ha sido fechada por carbono 14 en los años 910-920. También hay muros y pavimentos de barro fechados en 990, que se supone que formaron parte del conjunto arquitectónico que la infanta Cristina convirtió en monasterio propio en 1024, y donde la propia infanta debió de vivir en compañía de sus sirvientes.
Uno de los restos más interesantes del monasterio de San Salvador de Cornellana es la que se supone que fue portada del primitivo cenobio, que actualmente está colocada a la entrada de la llamada plazuela de la Leña. Debió de ser levantada a comienzos del XII, cuando se refunda el monasterio por los condes Suero Vermúdez y Enderquina. Se trata de un arco de medio punto con guardapolvo de flores tetrapétalas que descansa en impostas decoradas con lacerías vegetales y, bajo ellas, leones recostados. Sobre la clave del arco aparece en altorrelieve la figura de un animal, identificado como una osa, que acoge entre sus patas a una niña. Tal motivo iconográfico guarda relación con una leyenda, vinculada al origen del monasterio y que interfiere la realidad documental, pues ha llegado a convertirse en emblema de San Salvador de Cornellana, volviendo a figurar en el centro de la fachada barroca de la ampliación de las dependencias monásticas.
Según la fabulosa historia, siendo niña, la infanta Cristina estaba al cuidado de una sirviente o ama de cría. Un día, en un descuido de ésta, la niña fue arrebatada por una osa que cogió a la criatura por la ropa sujetándola con los dientes, y corrió ladera abajo, en dirección al Narcea, donde desapareció entre el frondoso bosque. Alertados los criados de la casa por el aya, iniciaron la búsqueda de la pequeña, que resultó infructuosa. Entonces un mozo atrevido cruzó a nado el río, hacia la orilla izquierda, y se adentró en el bosque. Tras internarse algunos metros, se detuvo a escuchar, percibiendo unos extraños ruidos. Aproximándose con sigilo, el mancebo observó una maravillosa escena: la osa, con la niña bajo el vientre, amamantaba a la pequeña, que sorbía ávidamente la leche del animal. Gritó valientemente el muchacho y espantó a la fiera, que en tan maternal escena se hallaba, y recuperó a la pequeña, que fue devuelta a brazos de sus padres. En agradecimiento por el rescate, se fundó una iglesia en honor de San Salvador que formará parte de la dotación fundacional del monasterio de Cornellana, años más tarde, por la propia infanta Cristina, hija del rey Vermudo, como se dijo, y casada con el infante Ordoño, hijo del rey Ramiro III.

                     Monasterio de San Salvador de Cornellana En la actualidad, varias partes del monasterio amenazan ruina. A primera vista, el conjunto ofrece una imagen palaciega, debido a la noble fachada de las dependencias monásticas, resultado de una amplia reforma efectuada en la segunda mitad del siglo XVII y comienzos del XVIII, que hace un ángulo recto con la iglesia, de época mucho más antigua, a la que también se le añadió una nueva portada en esa época.
La iglesia es de estilo románico, de la segunda mitad del siglo XII, y consta de tres naves y triple cabecera de ábsides semicirculares. Hubo en esa época un claustro, que fue derribado para construir en su lugar otro que es el que se conserva, dentro de la gran reforma emprendida en la segunda mitad del siglo XVII, que dotó al centro de nuevas dependencias. De entonces es la fachada del templo, fechada en 1678, con dos torres para reloj y campanas. También se reformaron las naves de la iglesia y se añadió el coro elevado a los pies. En los ábsides se colocaron retablos barrocos, de comienzos del siglo XVII, los primeros ejemplos de clasicismo arquitectónico y naturalismo escultórico barrocos en Asturias.
La fachada del edificio monasterial, que hace ángulo recto con la iglesia, es de apariencia palaciega y una muestra destacada de la arquitectura barroca regional. Las obras se comenzaron en 1696 y concluyeron en 1719. Los canteros avilesinos Domingo Suárez Solar y Francisco González Bango fueron los artífices de la portada. En la crujía norte, pared por medio con la iglesia, hay dos portadas: una gótica y otra románica, de doble arco, del último cuarto del siglo XII. Saliendo del claustro, en el ángulo noroeste, hay un arco románico muy sencillo. Una inscripción en latín en el capitel-imposta del lado izquierdo expresa: "Me hizo la diestra mano de Mascaroni", quizás el maestro que erigió la iglesia en la segunda mitad del siglo XII.

Cornellana (Curniana en asturiano) es una localidad y parroquia del concejo de Salas. Está situada en la confluencia de los ríos Narcea y Nonaya.https://www.google.es
 
FUENTE:  J
 
Monasterio de San Salvador de Cornellana.
http://www.asturnatura.com Situación.
El Monasterio de Cornellana se encuentra en la confluencia de los ríos Narcea y Nonaya a unos 35 km de Oviedo. En sus alrededores se detecta poblamiento paleolítico y neolítico. Destaca asimismo el poblamiento castreño con ejemplos como el castro de Peña La Cabra, de La Rodriga o de La Doriga, y el específicamente romano como es la villa Murias de la Doriga. Cerca del castro de la Rodriga se encontró la lápida monumental dedicada a la hija de Talavo,de la que se conservan dos fragmentos, uno en el Museo Arqueológico de Oviedo y otro en la colección de Fortunato de Selgas. Cerca de esta zona pasa el camino de la Mesa, eje viario usado al menos desde la Antigüedad y una de las vías principales utilizadas por los romanos para la articulación de Asturias bajo su dominio. Por tanto Cornellana se ubica en un área organizada dentro de la órbita romana.
 Fase medieval.
Gracias a la conservación del documento fundacional sabemos que en 1024 la infanta Cristina, hija del rey Bermudo II de León, fundó el Monasterio de Cornellana a partir de un conjunto de propiedades y una Iglesia que había edificado junto con su difunto marido Ordoño el Ciego. Se trata portanto de un monasterio propio. En la donación la infanta incluye varias villas e iglesias cercanas, distintas propiedades agrícolas y una buena cantidad de reses.
Asimismo hace toda una donación de ajuar litúrgico digno de su rango, por duplicado e incluyendo dos coronas rituales. El primer detalle ha permitido plantearse que se tratara de un monasterio dúplice. Las coronas rituales nos sitúan dentro de la tradición ritual hispánica o visigoda. A este momento pertenece, posiblemente, la torre situada junto a la cabecera de la iglesia, elemento arquitectónico más antiguo del conjunto. También es probable que algunas de las estructuras exhumadas en 2001 en torno al ábside de la iglesia románica del siglo XIII hayan tenido su origen en este momento. Tras la muerte de la infanta el monasterio se repartió entre sus herederos una y otra vez hasta que un bisnieto suyo, Suero Vermúdez y su esposa Enderquina, reunieron de nuevo todas estas propiedades acrecentándolas. Al carecer de hijos donaron el monasterio a la Congregación de Cluny. La llegada de los monjes franceses supone la imposición en este monasterio de la reforma eclesiástica que elimina los rituales y formas visigodas de los reinos hispanos e inaugura la práctica ritual romana. No sin problemas, ya que Don Suero intentó recuperar el cenobio haciendo una nuevadonación al obispado de Oviedo, que el rey Alfonso VII sentenció como ilegal. La consecuencia material de todo esteproceso fue el comienzo de la edificación de un claustro siguiendo los usos benedictinos: primero la panda este y acontinuación la oeste. A partir del siglo XIII se enfrentan a la reedificación de la iglesia. De estas obras conservamos hoy algunas paredes del claustro, los ábsides de la iglesia y algunos elementos escultóricos.
 Fase moderna.
Hacia el año 1300 parece haber desaparecido la dependencia de Cluny y el monasterio de Cornellana sobrevive durante la Baja Edad Media en medio de los conflictos nobiliarios que asolan Asturias. Así el obispo Gutierre les acusará de llevar una vida inmoral intentado imponer una reforma que en el fondo es el intento de sujetar este cenobio bajo su palio. Los monjes deben hacer frente también a la presión del cercano poder concejil de Salas y de importantes nobles que intentan recortar su amplio señorío jurisdiccional concedido en el siglo XIIy confirmado por Alfonso VII. Pese a todo, los monjes consiguen completar el claustro y se observan intentos por reorganizar sus territorios imponiendo impuestos feudales como portazgos, simplificados de forma peyorativa en la documentación que acusa a los monjes de bandoleros y ladrones de los comerciantes.
A partir de 1536 el Monasterio pasa a formar parte de la Congregación benedictina de Valladolid y comienza una larga reedificación de todo el complejo empezando por la iglesia para adecuarla a los nuevos usos y modas de la Contrarreforma. En la fachada de la iglesia se coloca ostentosamente el escudo de Castilla y León, símbolo de la dependencia vallisoletana. Las naves de la iglesia son abovedadas sobreelevando las naves laterales con lo que se logra un efecto extraño al exterior pues el templo resulta un tanto cúbico. Sobre la fachada románica se adosa la actual del siglo XVII.
A continuación los monjes acometen la reconstrucción del claustro comenzando por la fachada que se adelanta pisando media torre de la iglesia. Poco a poco, pero enmenos de un siglo se completa la reedificación del claustro manteniendo las dimensiones del medieval pero aumentando sensiblemente la anchura y altura de las pandas y en consecuencia la zona habitable. Fruto de esa reorganización generalizada del monasterio es la construcción de dos patios de servicios al Este y al Oeste del claustro principal, uno para utilizarlo como granero, exhumado en las excavaciones de 2001, y el otro dedicado a labores artesanales. 
 Fase contemporánea.
El comienzo de la época Contemporánea supone el principio de la ruina del Monasterio de Cornellana. Los franceses utilizaron el cenobio como caballerizas incendiándolo a sumarcha. A pesar de la vuelta de los monjes el proceso desamortizador supuso la venta de todas sus propiedades fundiarias. El mismo camino sufrió el edificio, vendido a José Onofre, el cual instaló una fábrica de manteca. En 1878 el Obispado compró el edificio de nuevo que desde entoncesha estado en manos de la parroquia. Gracias al empeño delos vecinos de Cornellana y de Aurelio del Llano, en 1931se logró su declaración como Monumento Nacional. Tras laGuerra Civil, el arquitecto Luis Menéndez Pidal restauró la iglesia, la torre románica y parte del claustro; un ejemplo de su actuación es un arcosolio que don Luis mandó montar con piezas encontradas por el Monasterio. A pesar de sucondición de Monumento, el complejo ha sufrido otras restauraciones nefastas principalmente en las cubiertas.
Arte.
Del periodo románico conserva la Puerta de la Osa, que posiblemente constituía el antiguo acceso al monasterio, si bien no en su ubicación actual. La representación de la osa tiene diversas interpretaciones, desde la simbología religiosa hasta el origen fundacional. Son también de este periodo arcos del claustro, una torre que hacía la función de campanario y los ábsides de la iglesia, semicirculares, que poseen cuatro cuerpos y columnas entregas, decoración de canecillos en el tejado y saeteras en las tres cabezas de la nave.
La fachada del monasterio es barroca; se divide en tres niveles que rematan en un frontón con escudo de Castilla. El orden compuesto de las columnas se acompaña con una decoración vegetal popular, mientras que la puerta y el balcón presentan molduras de oreja renacentista. El tejaroz posee decoración con canecillos de madera.
El claustro barroco es de dos plantas; las crujías de la planta baja están empedradas y cubiertas por una bóveda de cañón rebajada, siendo la arcada de medio punto, mientras que la primera planta es una balconada adintelada con molduras de oreja. Los frisos corridos y la decoración vegetal adornan los fuertes pilares.
La nave central de la iglesia destaca por su gran altura, posiblemente debida a una restauración del siglo XVII. La bóveda de cañón está decorada con pinturas al fresco de motivos geométricos.




La refundación del Monasterio de San Salvador de Cornellana por los condes Suero y Enderquina.




Entonces, nos dice Antonio Floriano "Nos encontramos que en los comienzos del siglo XII, todos los bienes que formaron el patrimonio fundacional de Cornellana estaban divididos entre sus herederos" Entre estos herederos se encontraba una bisnieta de doña Cristina que era la condesa Enderquina, hija de Alfonso Ordóñez, que disponía de un sexto de la herencia.
"Doña Enderquina se consideraba, nos dice Floriano, la heredera de las piadosas intenciones de su bisabuela doña Cristina. Su esposo, el conde Suero Vermúdez, es uno de los más preclaros hombres de su tiempo y a pesar de estar reputado como hombre de paz y verdad, tal como nos transcriben las crónicas de Alfonso VII, en su epitafio se proclama "Fortis bellator et inclitus armis" "Valiente soldado  en el manejo de sus armas" por lo que no duda en ir apoderándose, en algunas ocasiones por medio de la violencia, de aquello que el estima, con mas o menos razón, que le pertenece". Sigue Floriano, "El conde Suero secundando los deseos de su esposa comienza por despojar al resto de herederos de los bienes que conformaron el territorio fundacional de Cornellana.Por tanto, una vez reunidos los lotes dispersos y enriquecidos con algunas aportaciones personales, el día 7 de marzo de 1122 hacen entrega del Monasterio de San Salvador de Cornellana a la Orden de Cluny.
Comienza entonces la vida regular del cenobio. Los Cluniacenses terminan la construcción de la iglesia, elevan el edificio conventual al que adhirieron como dependencias los antiguos edificios de la primitiva villa, y consiguen Privilegio del Emperador Alfonso VII creando el Coto de Cornellana, base de la prosperidad económica y del poder político del Monasterio. El Coto concedía inmunidad dentro de sus términos contra las injerencias de todo poder a los habitantes del mismo, que quedaban sujetos a la jurisdicción del Abad".
"La vida monástica se sucede en adelante en completa normalidad. El Monasterio se enriquece con dones de los monarcas, de los nobles y con las limosnas de los devotos, y así vivió sin más alternativas que las naturales producidas por la defensa de su señorío, protegiendo a sus vasallos, contra los nobles que quisieron atribuirse jurisdicción, entre los cuales figuró el turbulento Conde de Noreña D. Alfonso y también el Obispo de Oviedo, que en diversas ocasiones intentó mediatizar su señorío, hasta el siglo XVI en que se incorpora a la obediencia del Monasterio de San Benito de Valladolid".
Sobre el conde Suero Vermúdez nos dice Miguel Calleja, " fue éste uno de los más poderosos aristocratas de su tiempo. En los difíciles años que siguieron a la muerte de Alfonso VI, conquistador de Toledo y factor de transcendentales contactos de la sociedad leonesa con el Papado y los reinos occidentales europeos, el conde Suero supo aprovechar su prestigioso origen familiar para situarse en el inmediato entorno político de la reina doña Urraca y luego fue capaz de convertirse en el brazo derecho del Emperador Alfonso VII. Su preeminencia a escala local y sus contactos en lo más alto de la jerarquía del reino les permitieron la acumulación de un grado notable de riquezas y privilegios que fueron base indispensable de sus actuaciones entorno a Cornellana."Sigue Calleja, "Cornellana era el origen de su prestigio familiar, la fundación de la hija de un rey a la cual el conde tenia por bisabuela". 
Así que el conde aportó a Cornellana el patrimonio del Monasterio que consiguió reunificar después de la disgregación que se fraguó con el fallecimiento de la infanta. Pero sobre todo, ocurrió algo que seria de una gran importancia para el futuro del Monasterio, y es que los condes no tuvieron hijos, y legaron su gran fortuna personal al Monasterio. Calleja nos lo describe así " La Divina Providencia no quiso darnos hijos carnales" "y por eso decidieron entregar todo su patrimonio a la iglesia, consiguiendo con ello que Cornellana dejase de ser un patrimonio más entre los bienes hereditarios de las grandes familias de la época y que se consiguiese con ello un poder que le permitió evolucionar en el tiempo de la mano de la orden más poderosa de la época, la de Cluny."
La orden de Cluny fue fundada en Francia por Gerardo de Aurillac en el año 910 y el rasgo principal de su carácter es el esfuerzo de sus rectores por garantizar la inmunidad e independencia de todas sus propiedades, hasta convertirse en una congregación de carácter europeo y de un poder extraordinario y en arbitro político de la época en la que tratamos, según nos comenta el profesor Calleja.
En cuanto al destino final de los condes, se concreta en su enterramiento en Cornellana en "sepulcros de piedra que están encima de unos leones justo en el centro de la iglesia" tal como los vio Yepes antes de que en 1604 fueran trasladados a su ubicación actual en los lados del altar Mayor, con motivo de las obras que se llevaron a cabo en la iglesia.






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