7 de octubre de 2015

¡¡¡Aún existen carlistas!!!

La última intentona. (Artículo actualizado)
Dibujo de Paciano Ross
Publicación: El Estandarte Real nº 1, abril de 1899. http://www.imagenes.circulocarlista.com
Aún existen carlistas. Se dividen en dos corrientes completamente opuestas emplazadas en los dos extremos del raíl político: los unos siguen defendiendo a machamartillo a Dios, la patria y el Rey legítimo -que para ellos no es Juan Carlos I, sino uno de sus parientes lejanos-; los otros son laicos, federalistas y republicanos. Los primeros, tradicionalistas, tuvieron su último paradigma asturiano en Jesús Evaristo Casariego, al que aún recuerdo paseando con porte pretencioso, erguido y envuelto en una capa española por las calles de Oviedo y que hasta el momento de su muerte alimentó desde su finca en Barcellina (Valdés) su propia leyenda negándose a beber otro alcohol que no fuese el vino español o la sidra asturiana y colocando un cartel que se hizo popular en los años de la transición en el que prohibía la entrada en su casa a los curas sin sotana y las mujeres con pantalones.
Los que yo conozco ahora son de izquierdas y si usted les pregunta cómo se puede cocer un carlismo republicano le contestarán sin dudarlo que de la misma forma que un socialismo sin lucha de clases? y tienen razón: si el siglo XX fue un cambalache, no vean lo que puede llegar a ser el XXI.
Otras veces les he contado los episodios más conocidos que protagonizaron las partidas legitimistas por nuestras cuencas y he traído a esta página a sus protagonistas, sobre todo a Faes, el más conocido y recordado por sus acciones y su gallardía, que encandilaba a las mozas de La Pasera, pero hoy voy a narrarles la última intentona de sus herederos, que se quedó en eso, más que nada porque se produjo en una época que no le correspondía y cuando la gente ya pensaba en otras cosas.
Todo empezó con el desastre de 1898, tras la pérdida de la España ultramarina y la toma de conciencia de que este país había pasado de golpe desde la división de honor a la tercera. Con la caída de Cuba se puso un punto y aparte en nuestra historia y fueron muchos los que quisieron taponar la hemorragia a su manera. Los militares enterraron a sus muertos, que como ocurre en todas las guerra eran más nuestros que suyos; los escritores lo intentaron adecuando su estilo y su temática a lo que querían leer en aquel momento sus compatriotas; los obreros empezaron a pensar en cambiar el mundo por otros métodos; los políticos hicieron lo de siempre y se pasaron meses culpándose mutuamente; los Borbones no movieron ni una pestaña y los carlistas, en fin, volvieron a lo único que sabían hacer: echarse al monte.

Oficial de la tercera guerra carlista. http://www.imagenes.circulocarlista.com
En aquel momento su pretendiente era Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria-Este, duque de Madrid, conde de Dicastillo y aspirante a rey con el nombre de Carlos VII. Nieto del primero de los Carlos rebeldes, aquel que tras la muerte de su hermano Fernando VII había iniciado la primera guerra por la sucesión contra su sobrina Isabel II y al que sus partidarios habían bautizado como Carlos V. Un hombre que parecía inasequible al fracaso permanente.
Ya lo había intentado en otras ocasiones: el 2 de Mayo de 1872 quiso aprovechar el caos que se vivía en el país y entró por Vera de Bidasoa para encabezar las partidas que habían levantado sus seguidores; si reinó alguna vez fue en aquella ocasión, sobre los territorios que logró controlar hasta que los alfonsinos lo devolvieron a la frontera. El 27 de febrero de 1876 volvió a sacar brillo a sus charreteras y correteó de nuevo por Navarra, un nuevo fiasco, y por fin en aquel 1900 que recordamos hoy, cuando parecía que su única ambición ya estaba en contar consejas a sus viejos generales en las sobremesas de su exilio, estuvo a punto de volver a la aventura, aunque se quedó en casa porque un puñado de locos sin la autorización de los jefes de su partido se adelantaron en Cataluña a lo que prometía ser un movimiento más amplio.
La cosa la inició el 28 de octubre en Badalona una partida de unos 50 hombres que quiso asaltar el cuartel de la Guardia Civil de la localidad. Los mandaba un joven labrador veterano de la Guerra de Cuba llamado José Torrents y los sublevados se lo tomaron tan en serio que llegaron al lugar uniformados con blusa azul y boina roja y numerosas armas y pertrechos. En su camino desarmaron a un guardia de consumos y luego se dirigieron dando vivas a Carlos VII hasta el emplazamiento de la benemérita, que los recibió a tiros. Torrents murió aquel día y la partida fue disuelta, pero por otras zonas de la montaña catalana y Levante e incluso en algunos puntos aislados de la geografía peninsular hubo pequeños grupos que aguantaron una temporada.
BATALLA DE TREVIÑO 1875. Descripción: A fin de abrirse paso hacia Vitoria los ejércitos liberales enviaron a Treviño la brigada de Tello, corriendo los carlistas a oponerse tenazmente a tal propósito entablándose durísimo combate en el condado de Treviño. http://www.imagenes.circulocarlista.com
Lo que se conoció después como la «Octubrada» también tuvo su pálido reflejo en nuestras cuencas, donde los carlistas aún mantenían partidarios aislados. En Langreo la Guardia Civil temió que se pudiese repetir lo sucedido en 1874 -precisamente el año de la muerte de Faes- cuando el cabecilla Ángel Rosas había ocupado Sama y la Felguera logrando convencer a grupos de obreros para que se uniesen a su causa, y procedió a registrar las viviendas de quienes se habían implicado en aquellos sucesos, pero aquella era una generación agotada y sus hijos estaban más interesados en defender la huelga que se mantenía aquella semana en el Valle que en pelear por un cambio de corona entre dos miembros de la misma familia.
Por otra parte, los servicios de información no son cosa de ahora. Las autoridades ya conocían los movimientos preparatorios del 28 de octubre y habían movido discretamente algunas tropas e incluso detenido como medida preventiva a algunos carlistas significados, lo que evidencia que las autoridades seguían de cerca todo lo que pasaba. En Asturias los gobernadores civil y militar mandaron elaborar un listado completo de sospechosos que relacionaba unos 800 elementos susceptibles de movilizarse en los concejos de Laviana, Aller, Quirós y Lena, y además recibieron el soplo de que se había convocado para el día 11 de noviembre una reunión en este último concejo para celebrar el santo del pretendiente, aunque el informe hacía la salvedad de que "es extraño, siendo el día 4 su fiesta onomástica".
Finalmente, todo quedó en agua de borrajas, si había en las Cuencas algún comprometido con la conspiración, seguramente se echó atrás al conocer el fracaso de Badalona y ni los registros ni los interrogatorios que se ordenaron en aquellos días sirvieron para probar nada. Carlos VII se quejó más tarde de que la impaciencia de unos y la mala fe de otros habían paralizado los trabajos que tan bien se llevaban para la instauración de su Monarquía. Desde las alturas del partido se pidieron cabezas, y el carlismo entró en una crisis en la que menudearon los abandonos y las acusaciones de traición entre sus integrantes; hubo que renovar sus estructuras completamente, una labor de la que se encargó Matías Barrio Mier quien intentó la renovación potenciando el ascenso de los más jóvenes a los cargos de responsabilidad.
Luego llegó la represión gubernamental que se ejerció principalmente sobre las asociaciones tras las que se parapetaban los tradicionalistas; se cerraron sus revistas y sus editoriales y los militantes más destacados tuvieron que partir al exilio, que muchos ya conocían bien y lejos de España murió también el 18 de julio de 1909 el frustrado Carlos VII, en Varese, la capital de Lombardía, a los 61 años de edad.
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Entonces le llegó el turno a un nuevo pretendiente. Ya conocen el gusto de los Borbones por desgastar el santoral y aunque pertenezcan a la rama díscola de la familia siguen cumpliendo esta costumbre. No me invento sus nombres de pila, vean como se llamaba: Jaime Pío Juan Carlos Bienvenido Sansón Pelayo Hermenegildo Recaredo Álvaro Fernando Gonzalo Alfonso María de los Dolores Enrique Luis Roberto Francisco Ramiro José Joaquín Isidro Leandro Miguel Gabriel Rafael Pedro Benito Felipe de Borbón y Borbón-Parma; aunque esperaba reinar simplemente como Jaime III en España reivindicando también de paso la corona francesa.
Con él cambió todo y sus ideas progresistas acabaron dividiendo al carlismo hasta nuestros días, como les explicaba al principio de este artículo. Para que se hagan una idea: se afilió a la CGT francesa y sus partidarios defendieron los estatutos vasco y catalán durante la II República -«me considero y me he considerado siempre como un socialista sincero, en el sentido exacto de la palabra, y nadie podrá negarme que en todo momento he hecho cuanto he podido para conocer las necesidades verdaderas del pueblo», dejó escrito-. Pero en el mundo real del trabajo esos personajes ya olían a polilla y el socialismo se entendía de otra manera: si alguna vez en el mundo rural de la montaña central se habían visto alguna boina roja, el polvo del carbón acabó haciendo que todas fuesen negras.
Ilustración de: Alfonso Zapico
FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR
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La Primera Guerra Carlista.
http://1898.mforos.com
La Primera Guerra Carlista fue una guerra civil que se desarrolló en España entre 1833 y 1840 entre los partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón, conocidos como carlistas y partidarios de un régimen absolutista e Isabel II, partidarios de un régimen liberal.
El infante don Carlos María Isidro de Borbón, hermano del rey Fernando VII, proclamado por sus partidarios como Rey de España con el nombre de Carlos V. http://www.vadehistoria.com
Origen
El infante Carlos María Isidro, autoproclamado rey con el nombre de Carlos V en España estaba en vigor la Ley Sálica, que prohibía reinar a las mujeres, desde comienzos del siglo XVIII y aunque Carlos IV aprobó la Pragmática Sanción que derrogaba la Ley Sálica en 1789, nunca se había hecho efectiva. Fernando VII, que no tenía descendencia masculina, decidió promulgarla en 1830, con lo que su hija Isabel se convertía en heredera al trono. El hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro de Borbón, hasta entonces heredero al trono, no reconoció a Isabel como princesa de Asturias y cuándo Fernando murió el 29 de septiembre de 1833, Isabel fue proclamada reina bajo la regencia de su madre María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. La cuestión dinástica no fue la única razón de la guerra. Tras la Guerra de la Independencia, Fernando abolió la Constitución de 1812, pero tras el Trienio Liberal (1820-1823), Fernando VII no volvió restaurar la Inquisición, y en los últimos años de su reinado permitió ciertas reformas para atraer a los sectores liberales que además pretendían igualar las leyes y costumbres en todo el territorio del reino eliminando los fueros y las leyes particulares, al tiempo los sectores más conservadores se agrupaban en torno a su hermano Carlos.

Contendientes
El campo y las pequeñas ciudades del País Vasco y Navarra apoyaron mayoritariamente al pretendiente Carlos debido a su tradicionalismo, gracias al apoyo que le dio el bajo clero local.
En Aragón y Cataluña se vio como una oportunidad de recuperar sus derechos forales, perdidos tras la Guerra de Sucesión Española. La jerarquía eclesiástica se mantuvo ambigüa, aunque una parte importante del clero (como por ejemplo el famoso Cura Merino) se unió al bando carlista. En el otro bando, los liberales y moderados se unieron para apoyar a María Cristina y a su hija Isabel. Controlaban las principales instituciones del Estado, la mayoría del ejército y todas las ciudades importantes. Los liberales recibieron apoyo del Reino Unido, Portugal y Francia en forma de créditos para el tesoro y de fuerzas militares. Los británicos enviaron la Legión británica, cuerpo de voluntarios al mando del general George Lacy Evans, en tanto que la Royal Navy realizaba funciones de bloqueo. Los portugueses enviaron una división auxiliar bajo el mando del Barón das Antas y los franceses la Legión extranjera además de colaborar en el control de la frontera y de las costas españolas.
Grabado del año 1844 que representa el asalto de las fuerzas liberales a la posición de Oriamendi (Hernani), el 14 de abril de 1826. Los carlistas obtuvieron una importante victoria. http://www.vadehistoria.com
La guerra
Tras la muerte de Fernando VII el pretendiente Carlos nombró a Joaquín Abarca como ministro universal e hizo un llamamiento al ejército y a las autoridades para que se sumaran a su causa, pero con escasa repercusión. Internacionalmente tan sólo el rey Miguel I de Portugal lo reconoció, lo que llevó a la ruptura diplomática entre España y Portugal. En los primeros días de octubre se sucedieron las insurrecciones en varios puntos de España, protagonizadas por agrupaciones locales de Voluntarios Realistas, en general con poco éxito, excepto en el País Vasco, Navarra y Logroño, pero sin llegar a controlar más que por poco tiempo las ciudades de dichos territorios. En Castilla la Vieja, fue en Burgos y Soria dónde más éxito tuvo la insurrección, movilizando un total de 10.000 hombres al mando de Jerónimo Merino e Ignacio Alonso Cuevillas. En Cataluña, en abril de 1834, entró una partida procedente del Maestrazgo al mando de Manuel Carnicer pero fracasó. A pesar de eso se mantuvieron movilizadas numerosas partidas guerrilleras. Paradógicamente, las sublevaciones no tuvieron el apoyo del ejército. El general Ladrón de Cegama, sin mando en Valladolid (residencia de la Capitanía General de Castilla la Vieja), y el coronel Tomás de Zumalacárregui, retirado pero viviendo en la plaza fuerte de Pamplona, huyeron de sus lugares de residencia para pronunciarse sin arrastrar consigo fuerza alguna de las guarniciones de las plazas en las que se encontraban. La guerra se considera como comenzada cuando el general Ladrón de Cegama proclamó rey al infante don Carlos con el nombre de Carlos V el 6 de octubre de 1833 en Tricio (La Rioja), apoderándose con los voluntarios sublevados de Logroño y pasando a Navarra a unirse con los
sublevados de esta provincia. La unión de estos voluntarios en Navarra fue el embrión de las tropas de las que se hizo cargo Zumalacárregui y que hicieron posible que la guerra durase siete años.
carga carlista 1873. Pintado por Balaca para Historia de España, del editor M. Segui (Barcelona). http://www.imagenes.circulocarlista.com
Frente norte
La derrota de los miguelistas en la guerra civil portuguesa, provocó la salida del pretendiente hacia Londres y la entrada en Navarra por la frontera francesa el 9 de julio de 1834, nombrando un gobierno dirigido por Carlos Cruz Mayor. Sin embargo, el fin de la guerra civil en Portugal, permitió al gobierno de Isabel II retirar tropas de la frontera con Portugal y enviarlas al frente del norte, primero al mando de José Ramón Rodil y después de unos meses por Francisco Espoz y Mina, por lo que hasta mediados de 1835 las acciones bélicas se localizaron en el País Vasco y Navarra, centradas en la figura de Tomás de Zumalacárregui, que organizó en poco tiempo un ejército carlista en Navarra, al que también se unieron los carlistas vascos debilitados luego de la expedición de Pedro Sarsfield.
“D. Tomás de Zumalacárregui, el gran estratega y militar de la I Guerra Carlista” http://elblogdecassia.blogspot.com.es
Zumalacárregui equipó a sus hombres con armas tomadas a los ejércitos cristinos en el campo de batalla o en ataques contra fábricas o convoyes, y consciente de su inferioridad numérica y armamentística reprodujo la táctica guerrillera que conocía desde la Guerra de Independencia, amparándose en lo accidentado del relieve y en el apoyo de gran parte de la población civil. El 7 de diciembre de 1833, las diputaciones de Vizcaya y de Álava le nombraron jefe de las tropas de estas provincias. Muy popular entre sus soldados (le llamaban "Tío Tomás", no dudó en mostrarse cruel en la represión de los liberales ni en emplear el terror para mantener controlado el territorio.
Durante el año 1834 se sucedieron las victorias en importantes acciones, como el asalto a un convoy de armas entre Logroño y Cenicero, las acciones de Alegría de Alava y Venta de Echavarri, hasta el punto de provocar la dimisión de Rodil en el mando del ejército enemigo. Pero acabó el año con una amarga derrota en la batalla de Mendaza y una prudente retirada en la batalla de Arquijas.
Pero en marzo y abril de 1835, con la Acción de Larremiar contra Francisco Espoz y Mina y la Acción de Artaza contra Gerónimo Valdés, deshizo la tropa cristina que se vio obligada a desmantelar todas las estratégicas guarniciones (Maeztu, Alsasua, Elizondo, Santesteban, Urdax, entre otras), quedando como únicas guarniciones las de las capitales de la provincias vascongadas y Pamplona y algunos puertos de la costa. El grueso del ejército cristino se retiró a la orilla sur del Ebro. Animado por sus éxitos militares y por la necesidad de obtener financiación y reconocimiento internacional, el pretendiente le ordenó tomar Bilbao, a pesar de la opinión contraria de Zumalacárregui, que hubiera preferido atacar Vitoria y desde allí abrirse camino hacia Madrid. La operación comenzó con éxito, al abrirse paso hacia Bilbao al vencer al general Espartero en el Puerto de Descarga, comenzando a sitiar la capital vizcaína el 10 de junio de 1835; pero herido cuando observaba las operaciones, falleció el 24 de junio de 1835. Fue sustituido por Vicente González Moreno, quien levantó el sitio ante los ataques de las fuerzas que defendían la ciudad al mando de Luis Fernández de Córdoba, quien pocos días después, también venció a los carlistas en la batalla de Mendigorría. Aun así hasta 1837 las fuerzas se mantendrían equilibradas en el frente norte y aunque hubo numerosos enfrentamientos ningún bando se pudo imponer al otro.
Muerte del general don Manuel de la Concha (1874). Pintor: Agrasot. http://www.imagenes.circulocarlista.com
En octubre de 1835 Nazario Eguía asumió el puesto de general en jefe de las tropas carlistas en el País Vasco y Navarra. Durante su mandato el ejército carlista aumentó sus efectivos hasta llegar a los 36.000 hombres y su sucesor, Bruno Villarreal, se caracterizó por fomentar las expediciones fuera del territorio carlista, mientras el nuevo gobierno carlista que entró en funcionamiento en mayo de 1836, dirigido por Juan Bautista pretendía crear una administración eficaz.
En octubre de 1836 tuvo lugar el segundo sitio de Bilbao, que fracasó a los cinco días y en noviembre un tercer intento que duró mes y medio y que fracasó ante la defensa de Baldomero Espartero, y que provocó el nombramiento de Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza como general en jefe de los carlistas, el cual en marzo de 1837 venció a las tropas liberales en la batalla de Oriamendi. Mientras tanto los sectores más radicales del carlismo se habían hecho con el control político, acrecentado tras Expedición Real. Juan Antonio Guergué se hizo con el mando del ejército hasta junio de 1838, cuándo fue sustituido por Rafael Maroto, quien reorganizó el ejército y mandó fusilar en febrero de 1839 a Guergué y a otros militares acusados de conspirar en su contra al tiempo que intentaba conseguir del pretendiente la destitución de sus adversarios, por lo que fue destituído a su vez por Don Carlos, aunque poco días después fue restituido en su puesto por el pretendiente, que accedió a sus demandas.
Espartero y Maroto, de Bernardo LópezMaroto negoció con el gobierno de Isabel II sin el apoyo del pretendiente y con la oposición de parte de sus tropas y el 29 de agosto de 1839 Espartero y los generales La Torre y Urbiztondo, representantes de Maroto, firman el Convenio de Oñate que puso fin a la guerra en el norte de España, confirmado con el conocido como abrazo de Vergara entre Maroto y Espartero el 31 de agosto. El 14 de septiembre de 1839 el pretendiente carlista y sus tropas que le permanecían fieles cruzaron la frontera francesa y la guerra terminó en el frente norte.
El Maestrazgo es una región que se extiende por el norte de Castellón y el sureste de Teruel. engloba 57 municipios de ambas provincias que se suelen repartir en dos zonas el Alto y el Bajo Maestrazgo. Su nombre deriva de haber estado encomendada su mando y defensa al Gran Maestre de la orden militar del Temple, que en tiempos de la reconquista, pasando a la disolución de estas órdenes a otras órdenes militares como la de San Juan y Montesa. http://felixmaocho.wordpress.com
Frente este
Las partidas del Maestrazgo y Aragón eligieron a Manuel Carnicer como su jefe en febrero de 1834. Tras su fusilamento en abril de 1835 tomó el mando su segundo, Ramón Cabrera, quien dio ánimos a las fuerzas carlistas, pero sin que fuerzas fueran lo suficientemente numerosas como para obtener una victoria decisiva sobre las fuerzas liberales, de forma que en 1836 Evaristo de San Miguel conquistaba para los isabelinos Cantavieja. En 1837 Cabrera consigue reconquistar el territorio perdido y en enero de 1838 conquista Morella, a la que convierte en capital de su administración, extendiendo su territorio por Aragón, norte de Valencia y sur de Cataluña. Sin embargo, el fin de la guerra en el norte hizo que Espartero llegara a Zaragoza al frente de 44.000 hombres en octubre de 1839 y estableciera su cuartel general en Mas de las Matas. Cabrera consigue mantener la resistencia hasta el 30 de mayo de 1840 cuándo Espartero conquistó Morella y Cabrera se dirigió a Berga.
En Cataluña las numerosas partidas actuaban sin coordinación, por lo que desde Navarra se envió en agosto de 1835 a Juan Antonio Guergué al frente de 2.700 hombres con la misión del organizar y unificar a las fuerzas carlistas catalanas. Guergué consigue agrupar una fuerza de 22.000 hombres, pero fracasa en el intento de tomar Olot. Tras la marcha de Guergué de Cataluña asumieron el mando Ignacio Brujó, Rafael Maroto y Blas María Royo de León y en 1837 se hizo con el mando uno de los miembros de la Expedición Real, Antonio Urbiztondo, quien conquistó Berga en julio y la convirtió en la capital del carlismo catalán.
Daguerrotipo de Ramón CabreraLos problemas entre la Junta de gobierno de Berga y Urbiztondo llevaron al nombramiento de José Segarra y posteriormente, en julio de 1838, al del Conde de España, que se esforzó en modernizar sus tropas al tiempo que se aproximaba a los sectores más radicales del carlismo, lo que provocó el descontento de la oficialidad carlista, que solicitaron su destitución al pretendiente, lo que consiguieron en octubre. La llegada de combatientes carlistas procedentes del frente norte tras la firma del Convenio de Oñate consiguió prolongar la guerra en Cataluña unos meses más hasta que las últimas tropas carlistas dirigidas por Cabrera cruzaron la frontera francesa el 6 de julio de 1840.
Expediciones carlistas
En junio de 1836 Miguel Gómez Damas, al frente de 3.000 hombres, parte desde Amurrio hacia Asturias y Galicia para alentar los focos carlistas allí establecidos, pero a pesar de que consigue entrar en Santiago de Compostela, no logra controlar ningún territorio. Por propia iniciativa de Miguel Gómez la expedición, en contra de las órdenes recibidas, se dirige en agosto hacia Andalucía dónde consigue tomar Córdoba y Almadén, y en diciembre de 1836 regresan al País Vasco.
La Expedición Real, motivada por las negociaciones que se estaban realizando entre Carlos y María Cristina, salió en mayo de 1837 con 12.000 hombres al frente del pretendiente Carlos hacia Aragón, Valencia, Cataluña y finalmente Madrid, de dónde se retiran de manera un tanto extraña y llegan al territorio carlista en octubre de 1837. Tras la expedición Carlos marginó a los elementos más moderados del carlismo.
Levantamiento de nuevas partidas carlistas (año 1872). Obra de J. Calderé, de la obra Historia de España y de los Pueblos Hispano-Americanos hasta la Independencia, editor M. Seguí, Barcelona. http://www.imagenes.circulocarlista.com.
FUENTE:  http://1898.mforos.com 
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Las Guerras Carlistas, claves para su interpretación.
Soldados Carlistas
http://historiaturaniana.blogspot.com.es
Son varias guerras a lo largo de la Era Isabelina, el Sexenio y el principio del reinado de Alfonso XII, o sea desde la muerte de Fernando VII (1833) hasta 1875 con periodos intermedios de paz mas o menos inestable; los observadores se darán cuenta de que las imágenes de estas guerras que vamos a ver muestran armas, uniformes y vehículos de distinta época, por ejemplo esta que sigue es de la última, ya en 1875. 
Mucha atención con las imágenes de carlistas con boina roja porque siguieron y siguen existiendo aunque ahora solo sea un partido político sin unidades militares; pero hasta la Guerra Civil Española (1936-1939) y pese a no existir enfrentamiento armado desde 1875, los carlistas mantuvieron una estructura militar (el "requeté") e intervino en la Guerra Civil con sus características boinas rojas que Franco incorporó al uniforme del Movimiento. O sea, que ojo al parche y no confundir las "Guerras Carlistas" del siglo XIX con la intervención carlista en la Guerra Civil del siglo XX, es cuestión de fijarse en los detalles de la imagen, por ejemplo esta foto os puede parecer de la Guerra Civil y sin embargo es del siglo XIX, soldados carlistas del General Cabrera, ¿pista?...pues esas bayonetas tipo aguja que son impensables en el siglo XX, las barbas y bigotes a la "romántica" y las levitas o guerreras largas que llevan de uniforme.

                Familia Barcenilla Autor: Urgellas, L.Fecha 1889 http://www.imagenes.circulocarlista.com

El segundo error gordo sigue siendo "temporal" y se refiere a los reyes carlistas que como todo quisque también se morían, aunque los alumnos despistados suelen creer que se trata siempre del mismo, Don Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII y primer monarca "carlista" con el nombre de Carlos V ya que su padre fue Carlos IV del que supongo que os acordareis. 
Aunque le da un aire familiar a su hermano Fernando VII, don Carlos parece mas "normal" que El Deseado, sin embargo sus ideas eran mucho mas absolutistas, lo que cuesta trabajo comprender ¿no?. A su muerte se sucedió su hijo Carlos VI y a este Carlos VII que tras mantener una guerra bastante dura contra la I República y después contra su primo Alfonso XII, hijo de Isabel II, terminó retirándose a Francia; en la foto Carlos VII con su Estado Mayor.
Otra cuestión importantísima, fundamental, es la definición de la ideología carlista y las razones de su relativo éxito en determinadas zonas geográficas y su absoluto fracaso en otras que desde el principio abrazaron el liberalismo; por ejemplo, los carlistas dominaron siempre en el campo del País Vasco y Navarra, sin embargo jamás consiguieron tomar Bilbao ni Pamplona ¿cuales son las razones?. Pues oído al parche porque esta es una pregunta que os sale seguro.
En el siglo XIX la prensa comienza a ejercer influencia en la opinión pública y aparecen las revistas satíricas con dibujos y caricaturas magníficas, como esta imagen de 1872 aparecida en "La Flaca" y que os aconsejo analizar; el monarca carlista en esos momentos, Carlos VII, fue uno de los personajes mas caricaturizados del siglo XIX. 
Aduanero o guerrillero carlista- Autor:Vanzeller, Charles - Major  http://www.albumsiglo19mendea.net

Por supuesto, y con esto cierro por hoy, que en el bando carlista también hubo "espadones" aunque dado el carácter absolutista de esa ideología no eran jefes de bandos políticos porque solo había un bando: Don Carlos V y después sus herederos, sin embargo el prestigio militar y la influencia que ejercieron en el desarrollo de las guerras los equipara en fama a los espadones liberales. En la imagen superior el mítico Zumalacarregui, abajo el no menos mítico Cabrera, el "Tigre del Maestrazgo" cuya estatua se mantiene hoy ante las murallas de Morella (Castellón) y cuya tumba en Inglaterra es muy respetada por los británicos que le consideran un "curious and romantic" personaje.
Por otra parte espero que os deis cuenta de ciertas similitudes entre los carlistas y los confederados o "sudistas" de la Guerra de Secesión Norteamericana que se desarrolla en los años 60 del aquel siglo XIX; los iguala la imagen "romántica" que tienen todas las causas perdidas, allí unas ideas esclavistas inaceptables para cualquier sociedad civilizada y aquí una ideología conservadora y rigurosamente religiosa inconcebible en el Estado burgués.
 El abrazo de Bergara, Autor: Lechard, E. http://www.albumsiglo19mendea.net
Sin embargo y pese al repudio que ambas ideologías despiertan en nosotros, tanto los carlistas como los confederados mantienen cierto aspecto "romántico" en parte por los errores de sus enemigos, en Norteamerica los industriales "yankis", en España los liberales y ya quedáis advertidos que hay que detectar cuales son esos "fallos". Arriba una imagen de la caballería carlista en plena carga, escena que por los uniformes parece de la Segunda o Tercera Guerra Carlista. ¿Os "suena" a la caballería confederada de "Lo que el viento se llevó" ?.  
Otro aspecto interesante es la participación de la Iglesia, mas a nivel de curas rurales que los obispos y el clero de las ciudades industrializadas que mantuvo una postura mas tibia, lo que merece otra llamada de atención a vuestra labor investigadora (estoy genial, je je je). En la foto el cura Santacruz, famoso y sanguinario jefe carlista que, eso si, antes de fusilar a sus prisioneros liberales les confesaba y daba de comulgar, o sencillamente los excomulgaban sí eran muy muy liberales. Fijaros en las caras de la "guardia de honor" y del cura famoso. 
En fin, que la cosa de las fechas y los nombres de las batallas me importan menos que las razones de unos y otros y lo que estas guerras civiles suponen en la Historia de España.
Bilbao : vista tomada del camino de Bermeo : las Provincias Vascongadas  Autor:Hennebutte Feillet, Blanche  http://www.albumsiglo19mendea.net
FUENTE:  http://historiaturaniana.blogspot.com.es
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6 comentarios:

  1. Salvo que sea de Els Matiners carlistas de la guerra de 1846, la foto en blanco y negro que ilustra el texto parece más bien de la guerra carlista de 1872. Por esa época Cabrera era ya mayor, vivía como un rico hacendado en Londres y se había distanciado del carlismo. Cabrera no tomó parte en la guerra de 1872. De hecho la foto no aclara demasiado. Pudieran ser perfectamente liberales guipuzcoanos -que usaban boina roja-. aunque lo más probable es que sí sean carlistas.La forma tan chica de la boina parece más típica de la guerra de 1872. Lo mismo con los fusiles.

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    1. Muchas gracias amigo/a por visitar este blog, espero sea de tu agrado y gracias tambien por la aportación de tu comentario.
      Saludos

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  2. Gracias por el link Muy trabajado tu post,

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  3. Me puedes decir cómo se llama la cuarta obra, en la que están tres soldados hablando tranquilamente y quien es su autor? Muchas gracias

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    1. Estimado lector, la imagen la saque de https://sites.google.com/a/circulocarlista.com/imagenes/config/app/images/tercera%20guerra%20cusachs%204655.jpg. En el margen del cuadro parece leerse, FINSACHS 1888. Pero no lo tengo muy claro que ese sea el nombre, la fecha si es correcta.
      Lamento no poder ayudarte más, un abrazo desde Asturias

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