29 de noviembre de 2015

El obispo de Santiago en el siglo X, Ataúlfo (el Santo Dolfo)

El prelado yace entre ruinas
Iglesia de Santa Eulalia de La Mata
Los vecinos de La Mata, en Grado, claman por un lugar digno para el sarcófago del obispo de Santiago, quien a finales del siglo X salvó su vida por un milagro
Iglesia de Santa Eulalia, Capilla con el sarcófago de Santo Dolfo
Dicen que la nieve jamás se posa sobre el sepulcro de Santo Dolfo, el obispo de Iria (Santiago de Compostela), que quiso ser enterrado en la iglesia de Santa Eulalia de La Mata (Grado). La leyenda asevera que así ha sido durante siglos. Pero el caso es desde hace quince años la nieve ni se aparta ni se queda porque el sarcófago que contiene los restos del prelado que ejerció en tiempos de Bermudo II "El Gotoso", están metidos en la antigua capilla románica del templo junto a confesionarios en desuso, lonas para la carpa de la fiesta, tejas viejas y un calefactor.
El santo descansa entre los trastos, pero los vecinos de La Mata, quieren que el sarcófago de Dolfo, bautizado así de forma popular, ya que en realidad era Ataúlfo, estuviera en un lugar más apropiado a su dignidad. Hasta ahora ni el Arzobispado de Oviedo ni la dirección general de Patrimonio del Gobierno del Principado de Asturias han dado destino al prelado que hizo caer las astas de un toro al suelo.
Es lo que dice la leyenda. Y así lo dejó por escrito el historiador y religioso asturiano de los siglos XVI y XVII Luis Alfonso de Carvallo y posteriormente el estudioso del concejo, Álvaro Fernández de Miranda en el libro "Historia de Grado y su concejo", de principios del siglo XX. A ellos se une la tradición oral entre los vecinos.
La historia de Santo Dolfo y La Mata se remonta a finales del siglo X cuando tres esclavos de la iglesia de Galicia llamados Zador, Chadon y Ansilon denunciaron al Obispo ante el Rey y le acusaron de "abominable pecado" y de tratos con los moros en perjuicio de la cristiandad. Bermudo llamó al Obispo a dar cuentas en Oviedo.

25 de noviembre de 2015

El tsunami de Avilés (Asturias), el 1 de noviembre de 1755

260 años del tsunami sufrido por Avilés
Imagen antigua de la Ria de Avilés
El 1 de noviembre y a consecuencia del terrible Terremoto de Lisboa de 1755, la Villa de Avilés sufrió un tsunami, aparte de fuertes temblores terrestres
Terremoto de Lisboa 1755. Epicentro y tiempo de llegada del tsunami.
Era uno de esos soleados días otoñales, de luz sesgada y reflejos mágicos, cuando el escribano Reconco dejó escrito, para siempre, que en Avilés y  «En el día de Todos Santos de este año de 1755 que nuestra Madre la Iglesia celebra de precepto, estando el día muy claro, sosegado en calma y sin vientos, siendo entre diez y once de la mañana, se reconoció un temblor de tierra en esta villa, y después por noticias que vinieron fue general en todo el mundo».
El escribano avilesino se refiere al terremoto de Lisboa, que sigue siendo el más terrible (de los conocidos) hasta ahora. Su epicentro estaba en algún punto del océano Atlántico y a unos 300 Km. del Algarve en la costa sur de Portugal. No ha podido ser cuantificado el número de víctimas, pues las informaciones no hilaban tan fino como hoy, pero las estimaciones están entre 60.000 y 100.000 las personas fallecidas. Los daños fueron inmensos a lo largo de toda Europa, el norte de África (especialmente Marruecos) e incluso las ondas sísmicas llegaron al continente americano.

23 de noviembre de 2015

La ovetense Purificación de la Riva García

Una niña prodigio desconocida
Con imágenes del Álbum "Oviedo en el Recuerdo" - Oviedo: "Ni más Ni menos" por Manuel F Avello. Publicado por La Nueva España con la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo
Plaza de Santo Domingo a principios del siglo XX (Archivo Municipal de Oviedo)
Empezó a estudiar Música con 6 años y a los 8 ya había acabado tres cursos de Solfeo y dos de Piano Con doce años terminó la carrera de Piano con premio extraordinario, estudiando por libre en Madrid
Ilustración de Pablo garcía
A los seis años, una monja amiga de la familia quiso enseñarle música y dos años después, la pequeña ya había acabado tres años de solfeo y dos de piano. Da la medida de que el talento es innato y que muy pocas personas tienen esa capacidad y facilidad de aprendizaje. Y no, no es una estrella mundial de la música, es una señora de Oviedo que decidió consagrar toda esa sabiduría, natural y adquirida a través de los años, a la enseñanza, lo que no quita para que a los nueve años fuese ya concertista de piano.
Purificación de la Riva García nació en Oviedo el 2 de febrero de 1933 y fue una auténtica niña prodigio, que con 12 años abrió el ciclo de conciertos de la Sociedad Filarmónica Ovetense con la Rapsodia Asturiana número 2, de Anselmo González del Valle, ejecutada a la perfección. Un concierto que fue emitido por la radio.
Ese talento le venía quizás de genética, como el color de los ojos que dicen se hereda de abuelos y no de padres. El padre de su padre no sabía nada de música pero era capaz de tocar cualquier cosa de oído.
Calle de Cimadevilla a principios del siglo XX. Foto cedida por Melquiades Cabal
Un abogado que una noche de zarzuela cumplió luego con el rito de ir al casino y se puso al piano a tocar fragmentos de la obra que acababan de disfrutar. En un momento dado llegó el compositor de la pieza y le preguntó que quién le había dado las partituras, "¿acaso las ve usted?", respondió. Jamás había estudiado música pero aquel hombre con coña ovetense toreaba a los asistentes a los bailes tocando música fúnebre y cuando le decían que aquello no se podía bailar se limitaba a cambiar el tempo.
Lo heredó Purita al igual que heredó de sus padres la fe religiosa y la costumbre de misa diaria y rosario en Las Salesas, al lado de casa. Una fe que sigue profesando y que hace pública formando parte en la organización de la jira, con oficio religioso incluido, que anualmente se celebra entorno al Sagrado Corazón del Naranco, el Cristo construido por suscripción popular en lo alto del monte ovetense.

22 de noviembre de 2015

El adiós a Carlos Bousoño, un asturiano universal

El poeta que amaba la lluvia
Carlos Bousoño, La poesía pierde a un maestro
Carlos Bousoño, que será incinerado hoy en el cementerio de la Almudena, deja una obra lírica excepcional y un fondo de investigación y crítica que es referente de las letras españolas
Carlos Bousoño en una visita a Oviedo. LNE
Se marchó en silencio, como se marchan los inteligentes. De alguna manera Carlos Bousoño se había despedido del mundo unos años atrás, postrado por la enfermedad pero sin perder su sonrisa. "Lo que importa en el arte es ser diferente", declaraba a este periódico hace veinte años. Bousoño, nacido en Boal en 1923, será incinerado hoy en el cementerio madrileño de la Almudena. Su viuda, Ruth Crespo, lo calificaba ayer de "hombre fascinante". Tenía 92 años y era mucho más que un poeta magnífico; era un ensayista de altura, un crítico literario inmenso y un gran profesor.
La catedrática de Literatura Josefina Martínez le recuerda "siempre contento, vitalista e ingenioso". Pero más allá de estas cualidades que tienen que ver con el exterior, la fachada del ser humano, en Carlos Bousoño había un poeta "de palabra justa", todo un "técnico de la literatura" y alguien que muy joven, con apenas 22 años, deslumbró a la comunidad literaria con su poemario "Subida al amor", renovadora lírica de postguerra. Corría el año 1945.
 Vicente Aleixandre y Carlos Bousoño
El vicedirector de la Real Academia Española, José Antonio Pascual, representó ayer a la institución en el tanatorio de Madrid. Dario Villanueva, director de la RAE, se encontraba ausente. Pascual aseguró que "la Academia está de luto, no solo oficialmente, sino también en el fondo de nuestras almas. La desaparición de Carlos es la pérdida de un referente importantísimo".
El decano de los académicos bebió de la cátedra de Dámaso Alonso y sintió devoción literaria por Vicente Aleixandre. Esas afinidades estéticas y sentimentales las compartía con Emilio Alarcos. Hace 17 años ya que Alarcos nos dejó, pero sus biografías corrieron en cierto modo en paralelo.

21 de noviembre de 2015

El periodista anticomunista Ignacio Iglesias Suárez (1912-2005), un mierense interesante

Ignacio Iglesias: rojo sobre rojo
Ignacio Iglesias Suárez (1912-2005)- www.filosofia.org
Una reseña de este mierense que llegó a ser dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista, cuando se cumplen diez años de su fallecimiento
Ilustración de Alfonso Zapico
Hace ya diez años de la muerte de Ignacio Iglesias. En aquel momento los principales diarios de este país publicaron la noticia e incluso yo mismo hice una breve nota necrológica para este diario. Luego, el olvido. Pero hoy quiero volver al personaje, para guardar su recuerdo y también porque en estos tiempos de mediocridad y sumisión no está de más releer a este maestro y recordar que el periodismo político también se puede hacer dignamente y con inteligencia.
En una breve autobiografía que sirvió de prólogo a su libro Experiencias de la revolución, Ignacio Iglesias resumió su vida. Nació en Mieres, en 1912, en el seno de una familia militante formada por un picador minero y una costurera, para pasar pronto a la Cuenca del Nalón. Uno de sus tíos fue Nemesio Suárez, quien figura en la relación de fundadores de la Federación Socialista Asturiana; otro, Benjamín Escobar, asimismo fundador del Partido Comunista en Asturias y enseguida inclinado hacia el trotskismo como el mismo Iglesias. Un hombre interesante, al que otro día le dedicaremos una de estas páginas, porque también merece la pena. Benjamín y Marcelino, el padre de Ignacio eran hermanastros y participaron en la creación del Sindicato Único de Mineros compartiendo después cárcel y persecuciones.
Ignacio Iglesias quiso ser ingeniero y en casa hicieron el esfuerzo de pagarle los estudios en Gijón, primero de bachillerato y, en cuanto pudo, los de Perito Mecánico y Técnico Industrial, pero la política desvió su carrera por otro camino. A finales de 1930 ya había organizado junto a un amigo la Juventud Comunista en Sama de Langreo, de la que no tardó en ser expulsado por su postura crítica con lo que estaba sucediendo en la URSS. Entonces contactó con Andréu Nin e ingresó en el grupo que se convertiría en Izquierda Comunista, empezando sus colaboraciones en la revista Comunismo.
Al estallar la insurrección de Asturias fue miembro del Comité local de la Alianza Obrera y tras la derrota proletaria logró escapar primero a Madrid y desde allí a Barcelona, donde Nin lo quiso a su lado participando en la formación del POUM.

19 de noviembre de 2015

El tabaco, planta tropical, se cultivo en Asturias hacia mediados del pasado siglo XX

Tabaco asturiano
Buick es una marca de automóviles de Estados Unidos fundada en el año 1903 y propiedad del grupo industrial General Motors. En la imagen el vehiculo The Riviera del Año 1950
La planta tropical se cultivó en la vega del Narcea, hasta el punto de que aún - quedan en pie antiguos secaderos
Secadero de tabaco en Laneo (Salas).
Mientras Camilo, médico-taxista de grandes patillas, peleaba por volver a arrancar el prehistórico Buick azul, Evaristo encendió un cigarro del tamaño de un mango de fesoria y siguió con la vista el inacabable pantalán de madera que avanzaba por el agua verde de Puerto Esperanza, apuntando hacia Miami.
Siempre había querido ir a Cuba, la Perla de la corona, perdida a manos de los Estados Unidos. Tampoco quedaba nada de la Cuba de Batista, con sus fiestas llenas de jóvenes con vestidos escotados y zapatos de tacón bailando mambos, con los grandes "haigas" aparcados frente al palacete del Centro Asturiano. Las cartas que unos tíos enviaban a un Oviedo gris que acababa de abandonar las cartillas de racionamiento traían en su interior fotos de hombres con guayaberas blancas y bigotín y mujeres con ropas estampadas. Todos riendo, sosteniendo en su mano un daiquiri.
Bueno, la Revolución, Fidel, el Ché, podían servir. Y el mundo del tabaco. Quería saber cómo era aquel cultivo, qué había antes de un buen puro. Conocer el ñeru. Y cuando pudo se subió al aeroplano de Cubana de Aviación.

18 de noviembre de 2015

La muerte a golpes del asturiano estudiante de medicina Ángel Abella, de 19 años y natural de Oviedo en Valladolid

Por una corbata
Ilustración de Alfonso Zapico
La muerte a golpes con una barra de hierro del asturiano Ángel Abella, confundido por su indumentaria con un miembro de los partidos fascistas
Ilustración de Alfonso Zapico
Primavera de 1934. En España se vivía en medio de sobresaltos. No cabía duda de que eran malos momentos y el futuro se veía amenazado por nubarrones que iban a acabar lloviendo sangre sobre España. Por todas partes menudeaban los incidentes y los conflictos laborales. En Asturias, por diferentes motivos, casuales u orquestados, las principales empresas también estaban afectadas.
Fábrica de Mieres intentaba salir de una crisis económica y miles de familias andaban pendientes de la entrevista que la tarde del  7 de marzo iba a mantener el ministro de Industria con el delegado del Gobierno en el Banco de Crédito Industrial para tratar de conceder un crédito a los administradores judiciales que, al quebrar la histórica empresa, se habían hecho cargo de estas explotaciones, para que continuasen funcionando.
En medio de la tensión por la supervivencia laboral se seguían de lejos las noticias políticas: el 15 de febrero la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera y las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma habían acordado unificarse en una formación que iba a marcar la vida de los españoles a lo largo de 50 años. El 4 de marzo los enfrentamientos callejeros entre partidarios y detractores del nuevo partido acompañaron el acto fundacional celebrado en el Teatro Calderón de Valladolid.
Desde el primer anuncio todo hacía presagiar el desastre, la radio dio la información de que miles de campesinos se habían dirigido hasta la capital castellana en grupos separados y con sus corazones divididos por la política, y cuando llegó la mañana del mitin los alrededores del teatro eran un hervidero. En el interior no cabía ni un alfiler más.

17 de noviembre de 2015

Luis Adaro y Magro (1849-1915), uno de aquellos emprendedores ingenieros y empresario que empleó sus conocimientos en la creación de un nuevo tejido industrial en Asturias

Luis Adaro y Magro, emprendedor cuando nadie creía en el futuro de Asturias
Luis Adaro y Magro .www.igme.es
El 21 de octubre de 2015 hizo cien años que murió el ingeniero que lo dio todo por la regeneración del tejido industrial del Principado
Retrato de Luis Adaro y Magro (17 de abril de 1849 - 21 de octubre de 1915)
Nadie podría entender el espectacular desarrollo industrial asturiano en la segunda mitad del siglo XIX sin referirse a Luis Adaro y Magro (1849-1915), uno de aquellos emprendedores ingenieros y empresarios que (en un ambiente social disuasorio como consecuencia de la desvertebración de España que de nuevo se cierne sobre nuestro país por la mediocridad de nuestros gobernantes, cuya miopía es similar a la de entonces) con una fe ciega en el progreso emplearon todos sus innovadores conocimientos y fortunas en la creación de un nuevo tejido industrial en Asturias.
Luis Adaro y Magro -del linaje del valle de Orozco, en el señorío de Vizcaya-, tras graduarse en la Escuela de Minas de Madrid en 1872, hizo sus primeras prácticas en Almadén y luego ya se vino para Asturias a la Jefatura de Minas de Oviedo. No fue fácil la llegada a estas tierras. De Madrid a León viajó en el ferrocarril del Norte. En León pasó la noche y luego tuvo que coger una diligencia para cruzar el puerto de Pajares y así poder llegar hasta Oviedo tras veinticuatro horas de interminable viaje. Aquella primera experiencia personal le serviría años más tarde de acicate para poner todo su empeño en la mejora de las comunicaciones férreas asturianas.
Pero a Luis Adaro y Magro no le iba lo de ser solamente un funcionario que cobraba cuatro mil reales al año, por lo que pidió la baja y con veinticuatro años se fue de viaje de estudios a Alemania, en unos momentos de despegue económico con la unificación monetaria, la aparición de la gran banca, la integración del acero y del carbón y la potenciación ferroviaria. Todas aquellas enseñanzas serían fundamentales para entender la extraordinaria labor que posteriormente desarrolló en la industrialización de Asturias.

15 de noviembre de 2015

La relación entre Asturias y la cerveza nació hace más de 20 siglos

Pasado, Presente y Futuro de la Cerveza Asturiana
Un siglo antes de Jesucristo, Diodor Sículo escribe “Se hace en Egipto, con cebada una bebida llamada zythum y que por lo agradable de su color y su gusto cede muy poco al vino”.
La relación entre Asturias y la cerveza nació hace más de 20 siglos, con los astures que habitaban la zona y continuó viendo pasar los años hasta la actualidad. Con el cierre a comienzos de los 90 de la fábrica El Águila Negra de Colloto, el Principado se quedó sin elaboradores de esta bebida
La cerveza es considerada en algunas culturas como bebida social. Edouard Manet 
Sin embargo, en la última década han surgido varias pequeñas empresas que han sumado tradición e innovación para construir un panorama alentador para esta industria en la región. Bayura, Caleya o Cotoya llevan una parte de Asturias en cada trago.
Había una vez en un tiempo muy muy lejano, en concreto 2.700 años, una tribu celta que habitaba Gijón: los cilúrnigos. Sus casas oteaban el horizonte desde la actual Campa Torres y sus actividades relacionadas con el fundido de metales, les convirtieron en el asentamiento más rico de toda la costa cantábrica. Entre los restos de su poblado, han encontrado cebada y trigo de escanda, materiales con los que muchos arqueólogos deducen que estos astures fabricaban cerveza. Por tanto, es hasta este punto de la historia al que debemos remontarnos para buscar los orígenes de dicha bebida en territorio asturiano.
Sin embargo, para encontrar referencias más fiables debemos desplazar la línea temporal hasta el siglo XVIII. Hay constancia de que en 1778 existía una fábrica también en Gijón. Casi hay que adelantarse otros cien años, hasta 1865, para descubrir dos instalaciones en Oviedo: Campo de los Reyes y Santa Susana. A finales del siglo XIX, empezaron a surgir explotaciones dedicadas a este brebaje por toda la geografía asturiana. En esa época, existían cerveceras en Avilés, La Felguera o Luarca. Las dos más importantes y los estandartes de esta industria en la región fueron El águila negra de Colloto y La estrella, situada en el barrio de Santolaya de Gijón.

14 de noviembre de 2015

La promesa de de un camino carretero en San Martín del Rey Aurelio

La piedra de Tomasón
Ilustración de Alfonso Zapico
El suceso ocurrido en San Martín del Rey Aurelio que dio lugar a una popular canción
Vista del Entrego en San Martín del Rey Aurelio
http://www.lne.es
Fue realidad o un cuento de caleya? La historia que dio pie a la canción de "Tomasón tiró la piedra, tirola sin picardía....". La historia sucedió así. En los antecedentes, los vecinos del valle la Campana, en San Martín del Rey Aurelio, siempre les habían prometido la construcción de una carretera que llegaría desde Sotrondio a la Campeta. En los años veinte del pasado siglo, en una visita del gobernador de la provincia, el general Zubillaga, los vecinos de ese valle le expusieron la necesidad de construir un camino vecinal que arrancase en San Martín y subiese hasta Cabañes Nueves y La Sampedro. Y de aquella cita quedó la promesa de que se haría el proyecto de un camino carretero. Pero del dicho al hecho hay un trecho y pasaban los años y la obra prometida quedó en nada.
A principios de los años cincuenta, los vecinos de la Cabaña de Loredo, encabezados por Sabino, buscaron el apoyo del entonces alcalde de San Martín del Rey Aurelio, Elviro Martínez, para hacer un camino que fuese más o menos ancho y conseguir un recorrido que mejorase el acceso a lo alto de la Aldea de La Cabaña que, aunque no fuese carretero, fuese un camín para paso de caballerías. El Ayuntamiento ofreció su ayuda y designó la cantidad de 28.000 pesetas como coste del camino. La dirección de los trabajos, mano de obra y materiales la aportó Sabino. Una vez que terminó la obra le fue entregada esta cantidad.

12 de noviembre de 2015

El duende activo del mierense de Ablaña, Juan Estrada Fernández

Juan l´Avitu, justo cronista oficioso de Ablaña
Vista antigua de la población de Ablaña (Mieres)
Estudioso y autodidacta, Juan Estrada posee la sabiduría de su pueblo
Juan l´Avitu, con una de sus gaitas
Toda comunidad, todo pueblo, debería y de hecho suele tener su cronista oficioso que, por inclinación natural, por un gesto permanente de generosidad, ahonda, rebusca y estudia las raíces del entorno, de sus gentes, amigos, familias, características históricas, hechos destacables y todo aquello que puede convertirse en un testimonio auténtico del pasado y el presente, con vistas a ser testigo en el futuro. Ablaña, pueblo importante de Mieres, tiene su cronista oficioso y testimonial en la figura de Juan Estrada Fernández, el que la denominación familiar y cariñosa de sus muchos amigos y convecinos han "bautizado" como Juan l'Avitu. A la hora de abordar esta figura consideramos importante hacerlo primero con su cuna.
Ablaña, punto estratégico de comunicaciones ferroviarias del reciente pasado, es lugar de asiento al norte del concejo mierense sin llegar a sus límites extremos, aunque lo haga por el cordal montañoso. Está ubicado en un estrecho valle que podría considerarse a modo de cañón, con salida expresa a uno de los más importantes focos de explotación hullera que existió y el único que aún funciona en el concejo, aunque su producción ya no "acuda" a las viejas tolvas del propio pueblo o sea conducido en dirección a las instalaciones de Fábrica de Mieres a través del puente de "El Macho", ya que su salida es por Sueros, hacia el lavadero central de Hunosa. Con fuerte actividad ferroviaria de Renfe por el tráfico de carbones, contó también con el complemento de Vasco Asturiana, hoy FEVE, y que actualmente se reduce a un simple apeadero. Tuvo enjundia político-revolucionaria, a través de una familia de alto voltaje, los González Peña, cuyos miembros llegaron a ser diputados españoles, alcaldes de Mieres y cabecillas directos del Octubre del 34. Y hasta aquí, podemos contar.

11 de noviembre de 2015

Añoranzas del pasado industrial de Mieres

Asociación de Aprendices de Fábrica de Mieres 
(ver artículo del blog de 21 de octubre de 2012 - La Asociación de Aprendices de Fábrica de Mieres (ASAFM) 
Vista panorámica de Fábrica de Mieres años 60 del pasado siglo XX
Casi quinientos operarios salieron de esta escuela
Asocicación de Aprendices de Fabrica Mieres
Ya no suena el rítmico estruendo de engranajes en la que fue vieja "fabricona", ni el turullo de los horarios de laboreo, ni tampoco el traquetreo de trenes, por el centro de Mieres, procedentes de Polio, Tres Amigos o Barredo. Han pasado años, los últimos cuarenta o cincuenta y Mieres perdió, en ese tiempo -más o menos- su peso específico de centro neurálgico de producción siderometalúrgica, mientras que la minería permanece ya de una forma testimonial, todo como consecuencia de ciertas políticas de concentración industrial en dos gigantes sectoriales, Ensidesa y Hunosa, que a la larga, como consecuencia del fuerte desfase económico que producían a las arcas estatales y a las "órdenes" del entonces llamado Mercado Común, rompieron filas para dejar esta santa tierra de la cuenca del Caudal, en una especie de solar bonito y agradable, desde luego, pero exento casi de actividad productiva, con el correspondiente éxodo humano y la población envejecida.
Pero, ciertos rasgos de ese pretérito expansivo y creador de empleo, aunque casi siempre con las lógicas carencias de salarios y condiciones sociales dignas, quedan patentes, no solo en la memoria de sus protagonistas vivos, sino también en la cadencia actual de ciertos movimientos recordatorios y persistentes. En octubre del 2006 era legalizada la Asociación de Aprendices de Fábrica de Mieres, al cumplirse los cincuenta años de la creación de su Escuela por iniciativa de la propia empresa para abastecer sus exigencias de mano de obra especializada.

10 de noviembre de 2015

La extraña muerte del vecino de Ablaña, Carlos Fernández Miranda, el 20 de enero de 1935 en la prevención del llamado Colegio cristiano, de Mieres

El suicidio de Carlos Fernández Miranda
Ilustración de Alfonso Zapico
La extraña muerte del vecino de Ablaña, detenido tras la Revolución de 1934, que apareció estrellado sobre el suelo del colegio-prisión
Ilustación de Alfonso Zapico
En el museo del Prado puede verse un cuadro terrible en el que Goya representó a Saturno devorando a uno de sus hijos. Saturno era un dios clásico que se comía a sus vástagos según nacían ante el temor de que alguno de ellos lo destronase: Saturno es el tiempo que se alimenta con nosotros y hace desaparecer nuestros recuerdos en el olvido eterno de sus entrañas. El más cruel de los dioses se ha llevado este año entre sus fauces la memoria del octubre de 1934. Nada; ni un acto; ni una mención para el acontecimiento que, guste o no guste, -como he dicho otras veces- seguramente será el único capítulo del siglo XX asturiano que se siga estudiando cuando llegue el XXII.
Prácticamente ya no quedan testigos que puedan evitar como se extiende la manipulación tendenciosa de aquellos hechos que hoy molestan incluso a quienes pasean las mismas siglas que los protagonizaron. Pero, a pesar de todo lo que se ha escrito loando o maldiciendo la última insurrección obrera de Europa, aún queda mucho por saber y es difícil poner el punto final a la investigación con el rigor que exige la objetividad. Desde esta página quiero recordar Octubre de la única forma que puedo hacerlo, contándoles uno de esos episodios concretos, que aún están en el aire, con el ánimo de mostrarles la labor que tienen pendiente los jóvenes historiadores.
Mi amigo Enrique Pérez Corte me pasa un folleto de época que le han mandado desde el País Vasco. Se trata de "Los presos de Asturias ¡Acusamos!". Es una publicación que parte de ocho folios escritos por ambas caras, que firmaron 547 presos el 24 de enero de 1935 para presentarle al Fiscal General de la República su testimonio y su queja por la situación que estaban viviendo quienes fueron detenidos por haber participado en los hechos revolucionarios.

8 de noviembre de 2015

La farmacéutica asturiana María Elisa Álvarez Obaya (1934-2010)

Elisa Álvarez, la descubridora del trago mortal
Persona afectada por el consumo de alcohol - www.velocidadmaxima.com
En 1963 hubo miles de muertos en España sin una causa aparente. El régimen franquista solo reconoció 50 muertes en Galicia y Canarias 
María Elisa Álvarez Obaya (1934-2010)
Los que no fallecieron, quedaron ciegos. De repente, veían caer nieve ante sus ojos en pleno agosto, y luego, el blanco total. Una joven farmacéutica asturiana, inspectora de Sanidad en Haría, Lanzarote, descubrió la raíz del problema, las familias enterraban a sus seres queridos sin saber qué había apagado sus vidas.
María Elisa Álvarez Obaya nació en Villaviciosa, Asturias, el 21 de enero de 1934. Era hija de una familia acomodada y siempre quiso dedicarse a la investigación. Tras superar una oposición, fue destinada a Lanzarote y llegó al municipio de Haría en el año 1961, en calidad de Inspectora Municipal de Farmacia. Dos años después de su llegada comenzaron a producirse en el pueblo una serie de muertes por causas desconocidas, concretamente la de Jesús Barreto Barreto, Santiago Betancor Méndez y María Zerpa Álvarez, enterradora del municipio. Todos ellos habían sido inhumados y en su certificado de defunción figuraba la misma frase: “Muerte natural”.
Este hecho llevo a Elisa Álvarez a investigar y observó una pauta común que le hizo levantar la liebre. «Se dio cuenta de que los afectados, tanto los muertos como los dos que se quedaron ciegos, tenían la costumbre de tomar una copita de ron por la mañana». Analizó muestras de la bebida y descubrió la presencia de metanol, un tipo de alcohol extraído de la madera que en determinadas dosis puede provocar la muerte con la ingesta de una sólo copa.
Una vez sobre la pista, se incautaron las partidas del brebaje, fabricado por una bodega gallega, se paralizó su venta y se exhumaron los cadáveres para hacerles la autopsia y se procedió a la apertura de un proceso judicial.

7 de noviembre de 2015

Los represores de los últimos años de la Dictadura en Asturias

Torturadores que dejaron una huella de sangre en Asturias
Ilustración de Alfonso Zapico
Luchadores contra el franquismo como Gerardo Iglesias o Antonio Masip rememoran a los represores de los últimos años de la Dictadura “Entre ellos destaca el infame Pascual Honrado, que trabajó para el siniestro comisario Claudio Ramos, de la Brigada Político Social” Algunos de ellos fueron promocionados tras la llegada de la Democracia y mantuvieron sus empleos e incluso fueron ascendidos
Ilustración de Alfonso Zapico
Ser obrero o estudiante con ideas propias en los últimos años de la dictadura franquista tenía un coste. Apoyar unos panfletos, participar en una huelga ilegal, formar parte de un partido, grupo autónomo o de un sindicato clandestino, o simplemente ser amigo o familiar de algún enemigo del Régimen, podía ser motivo suficiente para acabar en la comisaría en manos de la temible Brigada Político Social, la policía política del caudillo, una especie de Gestapo a la española.
Y cuando uno era detenido por la “brigada”, como se la conocía “familiarmente” podría o no ingresar en la cárcel, pero lo que tenía garantizado seguro era una paliza, unas cuantas patadas y todo tipo de vejaciones.
Durante los años setenta del siglo XX salió a la luz un siniestro nombre: Luis Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño. Pero en cada pueblo y ciudad, comunistas, anarquistas, socialistas, cristianos o simplemente demócratas antifascistas tenían cerca un personaje similar, alguien que como Billy el Niño, poseía una acentuada personalidad sádica que encajaba perfectamente en los objetivos de la Brigada, que eran los del sistema represivo de Franco. Billy pasó por Asturias en los años 1974 y 1975, cuando el régimen del general agonizaba. Se cuenta que llegó a sacar una pistola en una manifestación en Oviedo.
Ilustración de Alfonso Zapico
En Asturias el autor intelectual de las torturas a los detenidos era el famoso comisario Claudio Ramos Tejedor. Pero él, hombre inteligente, no se manchaba las manos (salvo en algunos casos), para eso tenía a sus “cachorros” bien dirigidos por uno de los agentes “más bestias” del Régimen, en palabras de Gerardo Iglesias que lo sufrió en su propia carne: Pascual Honrado de las Fuente.
Pero nombres y motes de personajes ávidos de pegar palizas a aquellos que coquetearan con el antifranquismo había uno en cada pueblo. Y especialmente en Asturias, donde Franco se cebó en la represión, estaban algunos de los más crueles. Muchos de ellos ya venían de los años más duros de la década de los cuarenta, y siguieron torturando hasta su jubilación o impartiendo sus enseñanzas a los más jóvenes.

6 de noviembre de 2015

La Cuadriella (Turón-Mieres). Un conjunto de patrimonio industrial vinculado a la minería (y II)

La Cuadriella : patrimonio industrial
Vista del primitivo lavadero de La Cuadriella con las vías de maniobra y carga de vagones hacia 1910-www.territoriomuseo.com
La Cuadriella siempre sonó como el centro neurálgico de la explotación minera de nuestro valle, un lugar de convergencia: lavadero, central, carpintería, botiquín, economato, residencias para los directivos… Con el cierre de la minería y la vista puesta en nuevas empresas esperanzadoras, que resultaron ser nada, algunas de las piezas claves de este conjunto de patrimonio industrial único fueron desapareciendo paulatinamente ante la indiferencia general. Los mudos vestigios conservados, afortunadamente, pueden ser interpretados hoy gracias al minucioso estudio de María Fernanda Fernández, publicado en su día en la Revista Astura ( Número II/2001). Una consulta, que recomendamos a los estudiosos, donde se detalla bibliografía y cantidad de notas con datos históricos que abren nuevas pistas de investigación.
La Cuadriella  (Un conjunto de patrimonio industrial vinculado a la minería)
La Cuadriella- www.pueblos-espana.org
El secadero
La canalización conducía el agua al secadero, levantado en 1932 y ya desaparecido. Se trataba de una construcción aislada, de una sola planta con diversos altillos, de hormigón armado; cobijaba un cilindro en que el calor desecaba el agua y aislaba aún más partículas de mineral. Los materiales obtenidos se depositaban en varias tolvas. Antes de proceder a la devolución del agua al cauce del río Turón, se pretendía purificarla. Con este fin fue construida la depuradora -afortunadamente aún hoy en pie- diseñada a semejanza de modelos belgas o alemanes.
Tal depuradora se debe a la iniciativa personal de Rafael del Riego, el único que comprendía su funcionamiento, de ahí que a su muerte en 1934 quedase fuera de uso. Aunque su apariencia recuerde a una sencilla tolva, esta obra cumplía otra función que se aprecia con una mirada más atenta.
Ejecutada con hormigón armado, consta de cuatro cuerpos adosados dispuestos en hilera; cada cuerpo adopta una forma prismática y troncopiramidal  invertida en su parte inferior. Están rodeados estos depósitos, perimetralmente, por dos pasarelas metálicas resguardadas con barandilla de tubo hueco, que permitirían labores de mantenimiento. En la parte superior una tubería alimenta la instalación, y en la parte inferior se complementa con una balsa de hormigón y un colector. Se contaba asimismo con tres balsas de reposo o decantación (1934): eran tres estanques de hormigón en masa en los que se depositaban las aguas para permitir la evaporación, extrayéndose el carbón, una vez consumido el líquido, mediante palas.

5 de noviembre de 2015

La Cuadriella (Turón-Mieres). Un conjunto de patrimonio industrial vinculado a la minería (I)

La Cuadriella : patrimonio industrial
Hulleras de Turon- La Cuadriella - www.spanishrailway.com
La Cuadriella siempre sonó como el centro neurálgico de la explotación minera de nuestro valle, un lugar de convergencia: lavadero, central, carpintería, botiquín, economato, residencias para los directivos… Con el cierre de la minería y la vista puesta en nuevas empresas esperanzadoras, que resultaron ser nada, algunas de las piezas claves de este conjunto de patrimonio industrial único fueron desapareciendo paulatinamente ante la indiferencia general. Los mudos vestigios conservados, afortunadamente, pueden ser interpretados hoy gracias al minucioso estudio de María Fernanda Fernández, publicado en su día en la Revista Astura 
(Número II/2001). Una consulta, que recomendamos a los estudiosos, donde se detalla bibliografía y cantidad de notas con datos históricos que abren nuevas pistas de investigación.
La Cuadriella. Un conjunto de patrimonio industrial vinculado a la minería
Imagen sacada de http://www.elvalledeturon.net

5000 hectáreas para el carbón
Dentro del área central asturiana, una de las zonas más significativas por su riqueza natural y su pasado industrial es, sin duda, la de la cuenca del Caudal. En el concejo de Mieres existe un valle, el del río Turón, que comprende tres parroquias históricas: la de Santa María de Urbiés, la de San Martín de Turón y la de Santa María de Figaredo. Tras una trayectoria secular marcada por las actividades agropecuarias, en dicho valle se produce una alteración profunda del modo de vida tradicional con la implantación de la industria extractiva ya en el siglo XIX.
La explotación hullera se inició por compañías arrendatarias extranjeras, a las que pronto sucedió la iniciativa de Inocencio Fernández, en el Coto Paz de Figaredo, y La Compañía (nombre popular de Hulleras del Turón).
EI 20 de abril de 1890 se otorgó la escritura fundacional por la que se constituía la sociedad Hulleras del Turón, tras la obtención de la concesión por el Estado para explotar diversos yacimientos locaIizados en Turón. Fue formado el Consejo de Administración por varios empresarios y técnicos de origen vasco, siendo su presidente Víctor Chávarri Salazar, vicepresidente Pedro Pascual de Gandarias y gerente Eugenio Bertrand. Como vocales figuran otros miembros de la familia Chávarri, pero también el conocido industrial José Tartiere Lenegre y el belga Eugenio Marlier, quien aportaba una serie de explotaciones mineras en este valle. Como director técnico se nombra a Pedro Garcín y el subdirector es Francisco Fontanals.
Dispuso ya entonces de una a superficie de 5000 hectáreas para concesiones denunciadas y demarcadas (que forman, al articularse para su laboreo, los grupos San Víctor, Santo Tomás, San Pedro, San José y San Francisco) que incluían vegas y otras áreas llanas en que se establecían instalaciones auxiliares para la industria minera.

4 de noviembre de 2015

Una historia de San Martín del Rey Aurelio

La piedra de Tomasón
San Martín del Rey Aurelio
El suceso ocurrido en San Martín del Rey Aurelio que dio lugar a una popular canción
Caminos carreteros
Fue realidad o un cuento de caleya? La historia que dio pie a la canción de "Tomasón tiró la piedra, tirola sin picardía....". La historia sucedió así. En los antecedentes, los vecinos del valle la Campana, en San Martín del Rey Aurelio, siempre les habían prometido la construcción de una carretera que llegaría desde Sotrondio a la Campeta. En los años veinte del pasado siglo, en una visita del gobernador de la provincia, el general Zubillaga, los vecinos de ese valle le expusieron la necesidad de construir un camino vecinal que arrancase en San Martín y subiese hasta Cabañes Nueves y La Sampedro. Y de aquella cita quedó la promesa de que se haría el proyecto de un camino carretero. Pero del dicho al hecho hay un trecho y pasaban los años y la obra prometida quedó en nada.
A principios de los años cincuenta, los vecinos de la Cabaña de Loredo, encabezados por Sabino, buscaron el apoyo del entonces alcalde de San Martín del Rey Aurelio, Elviro Martínez, para hacer un camino que fuese más o menos ancho y conseguir un recorrido que mejorase el acceso a lo alto de la Aldea de La Cabaña que, aunque no fuese carretero, fuese un camín para paso de caballerías. El Ayuntamiento ofreció su ayuda y designó la cantidad de 28.000 pesetas como coste del camino. La dirección de los trabajos, mano de obra y materiales la aportó Sabino. Una vez que terminó la obra le fue entregada esta cantidad.
El camino carretero arrancaba junto a la Capilla de San Frechoso, subía por los montes del Rimadero y enlazaba con el camín hasta Fuente les Roces y Baraosa. Se aunaron esfuerzos y a picu y pala fueron allanando escollos y venciendo las dificultades que surgían en el trayecto. Uno de los escollos fue abrirse paso en la antigua escombrera del Elorduy, entre los planos tercero y cuarto, ya que se trataba de terrenos sueltos sin compactar y que argayaban con facilidad. En la planta cuarta, existía un túnel de la antigua mina de Elorduy, destinado para que diesen la vuelta las vagonetas ya de vacío.

2 de noviembre de 2015

José Requejo Castañón (Pepe Requejo), interprete de tonada asturiana

En el centenario del nacimiento de Pepe Requejo
Canción Asturiana
La figura del cantador asturiano, que en 1948 ganó en Oviedo el concurso del desaparecido diario "Región"
La tonada, también conocida como asturianada, es una forma popular de cantar 
El pasado 16 de agosto de 2015, se cumplió el centenario de nacimiento de José Requejo Castañón, vencedor del 1º Concurso de Canción Asturiana organizado por el desaparecido diario "Región" de Oviedo, celebrado en el primer semestre de 1948. Un certamen que sería un punto de inflexión en nuestra tonada y de arranque para otras cuatro ediciones en 1951, 1955, 1966 y 1971. Con un extraordinario éxito de participantes y de asistencia de público. Requejo debutó el 17 de enero de 1948 en la primera eliminatoria de la que no hay datos sobre las canciones que interpretó. En la semifinal el 22 de mayo canta "Farola la de Xixón" y "Blanca o Morena", y en la final "La Carexona" y "Hay una línea trazada". Esta última canción sería su mayor éxito. Curiosamente la misma que encumbró siete años después a José Noriega en una interpretación radicalmente distinta y que el jurado valoró -en una decisión que le honró- sin dejarse influir por la versión de Requejo. Vicente Miranda miembro del jurado de aquel certamen no era partidario de las imitaciones de las leyendas de la tonada como él mismo o sus compañeros de "Los Cuatro Ases", Quin, Xuacu o el Maragatu.

1 de noviembre de 2015

El poeta mierense Humberto Gonzali

El melquiadista que salió del cine Royalty
     Humberto Gonzali



















































http://www.lne.es
Si hay una figura singular en el paisaje cultural asturianista, tan coloreado por los pinceles de la izquierda, es la de Humberto Gonzali (1961). Y es que este mierense de Figaredo, poeta de la mejor hornada del Surdimientu y prolífico hacedor de no sé cuántas otras páginas con sustancia (narraciones, traducciones, revistas...), te puede colocar el elogio del tribuno Melquíades Álvarez en cualquier esquina, declararse liberal (es uno de los popes de esa especie de masonería que es el Círculu Lliberal) y, poco después, asegurarte que milita en el Partido Popular (PP), donde asesora nada menos que a Pilar Fernández Pardo. Si le preguntas cómo sobrevive a todo ese barullo alguien que fue secretario nacional de la Xunta pola Defensa de la Llingua, quizá sonría, o te deje con la palabra en la boca, o hilvane una conferencia sobre la necesidad de un asturianismo centrado, central, centrista, liberal y sólo conservador en su justa medida.