30 de octubre de 2013

La mineria en Asturias - "LUTO EN LA MINERIA ASTU-LEONESA".

La minería en Asturias. 

Luto y dolor en la mineria Astur-Leonesa.
Triste y trágico día el lunes 28 de octubre de 2013.

"El blog de Acebedo" (Mieres-Asturias).


Tipos de carbón.
El carbón se formó como resultado de un largo proceso geológico cuyas características son:
Presencia de un ambiente con mucha vegetación, que junto con un clima muy lluvioso, constituye la materia prima para la formación del carbón.
Frecuentes depresiones del terreno, llamadas cuencas, en las que se produjeron acumulaciones de rocas minerales erosionadas y fragmentos de vegetación.
Estas acumulaciones han sufrido una fuerte degradación biológica con transformaciones que las han llevado a un gran enriquecimiento en carbono. El material pétreo resultante de estas transformaciones se conoce como carbón. Dependiendo de los fenómenos producidos podemos encontrar cuatro clases de carbón:
Turba: carbón pardo, poco coherente, poroso, poco denso y con bajo poder calorífico.
Lignito: carbón pardo negruzco, semicoherente, compacto y con un poder calorífico normal.
Hulla: carbón negro, claramente pétreo, coherente y compacto, y con un poder calorífico notable.
Antracita: carbón negro brillante, coherente, denso, duro y compacto.
El carbón se presenta en capas separadas entre sí por capas de rocas o estéril. Si estas capas aparecen reunidas se les llama paquetes. La separación entre dos capas se llama estéril, y el hueco que se deja al explotar la capa de carbón se le denomina caja.
Los limites de las capas son los hastiales, denominando al superior techo y al inferior muro. La inclinación de una capa se conoce como buzamiento, que es el ángulo que forma el muro con la horizontal.
La firmeza de los hastiales depende de la roca que los forma. En general suele ser arenisca o pizarra. Los de pizarra pueden ser de pizarra fuerte o pizarra floja. Los de arenisca o pizarra fuerte suelen ser buenos, mientras que los de pizarra floja suelen ser muy malos.
  
Principios de la minería
Al hablar de la minería de carbón en España casi todo el mundo piensa en Asturias, y es que esta región durante mas de dos siglos ha aportado entre el 50 y el 70% de toda la producción nacional de hulla, el carbón asturiano constituyó durante el periodo 1850-1970 una de las fuentes de energía básicas de España.
La historia de la minería en Asturias se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII, cuando los ilustrados de la época fomentaron la extracción de hulla para hacer progresar económicamente al país. Uno de los primeros impulsadores de esta riqueza fue Francisco Carreño que a mediados de siglo envió un informe a la Junta General del Principado. Pero fue el Ministerio de Marina quien mostró mas interés por este documento, decretando en 1767 la utilización del carbón para la fundición de cañones de los arsenales militares de El Ferrol (La Coruña) y La Cavada (Santander)
En 1773 se hizo un estudio sobre la calidad del carbón asturiano para su uso en las fundiciones estatales y en 1780 Carlos III dicta una ley incentivando la creación de compañías que es encarguen de la extracción del carbón. A su vez el quinto Conde de Toreno promueve la creación de la Sociedad Económica de Amigos del País e investiga y publica la relación de yacimientos mineros de Asturias en 1781.En 1787 Antonio Carreño y Cañedo, alférez mayor perpetuo de la ciudad de Oviedo, hace referencia en el "Informe sobre minas de carbón de piedra y otras especies" a un incendio producido en la parroquia de Valdesoto:

«Tomó fuego hará unos 50 años el monte Carbayín, sito en la referida parroquia de Valdesoto, y habiendo ocurrido la casualidad de comunicarse a una de las minas de carbón de piedra que contiene, adquirió tal incremento que conservó la lumbre por espacio de cinco meses. »
Pero es Gaspar Melchor de Jovellanos en 1789 quien elabora el documento de mas importancia sobre el tema. En este documento pide:
- Libertad para la explotación de las minas.
- Construcción de una carretera desde Langreo a Gijón .
- Creación de un Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía.
Solo consiguió, la creación del Instituto Asturiano que se inaugura el 7 de enero de 1794.
En la zona central de Asturias, los campesinos extraían el carbón de manera artesanal en los filones que afloran a ras de tierra en los prados de Siero y Langreo. Hacia 1800 la producción alcanzaba aproximadamente las 4100 toneladas.
Las crecidas del Nalón hacían que la ascensión de las chalanas fuera a mano, lo que ocasiona a las Reales Minas de Carbón de Langreo enormes perdidas. Esto supuso que en 1803 la primera empresa publica minera cesara en sus actividades. Esto unido a la guerra de la independencia (1808-1814), provocó la total paralización de la producción hasta la segunda década del siglo XIX, se sabe que en 1828 se exportaban desde Gijón 3.700 toneladas de carbón.
Pero el verdadero desarrollo de la minería asturiana llega de la mano de la Real Orden de 1829 que trata de promover la explotación de carbón de hulla. Por estos años Guillermo Schultz comienza sus primeros estudios científicos en Asturias publicando el "Atlas geológico y topográfico de Asturias" y "Descripción geológica de la provincia de Oviedo". También en esta época los inversores extranjeros arriesgan el dinero para levantar industrias para la extracción y metalúrgicas en Asturias.
En 1833, la familia Lesoinne (de origen belga) y Joaquín Ferrer y Felipe Riera (catalanes), fundan la Real Compañía Asturiana de Minas. Es la primera empresa de envergadura que comienza a funcionar en Asturias.
En 1836 se exportan desde los puertos de Gijón, Avilés y Villaviciosa unas 12.700 toneladas de mineral.
También por esta época Alejandro Aguado (sevillano) funda la Sociedad de Minas de Siero y Langreo, que en 1838 consigue 50 concesiones. De este sevillano es obra la Carretera Carbonera de Langreo a Gijón terminada en 1842.
En 1841 se otorga concesión minera a Duverger, Chaviteau et Compagnie y en 1842 se constituye en Londres la Asturian Coal & Iron Company y que en 1844 John Manby sobre esta funda la Asturian Mining Company.
Este mismo año el Gobierno decide volver a poner en marcha la Fabrica de Armas de Trubia y Antonio de Elorza, su primer director, recomienda usar el carbón de Olloniego, Tudela, Riosa, Morcín y Quirós, y los ingleses presentan un proyecto para construir un ferrocarril de Mieres a Avilés.
El ferrocarril de Langreo a Gijón se inaugura en Agosto de 1853 pudiendo transportar unas 103.000 toneladas anuales mientras que la Carretera Carbonera llegaba a las 34.000; esto supuso el despegue de la producción. En 1850 se exportan 60.000 toneladas, mientras que en 1860 se llega a 170.000, en 1870 son 360.000 y 620.000 en 1890.
En 1857 la Fabrica de Mieres fue vendida al francés Numa Guilhou, quien, en 1861, también compró las minas de Langreo y creó la Societè Huollière et Métallurgique des Asturies. Así pasó a ser la mayor empresa minera de Asturias con una producción de 142.000 toneladas frente a las 44.000 de Santa Ana, las 25.000 de D´Eichthal et Compagnie y las 22.000 de la Real Compañía Asturiana.
El carbón asturiano tenía un gran competidor que era el carbón inglés. No solo económicamente sino también en cuestión de calidad. En 1865 el precio del carbón asturiano era de 70 reales mientras que el inglés costaba 38 reales a lo que había que sumar 32,5 reales en concepto de aduana. El precio salía medio real mas caro el inglés pero España importaba 8 veces mas carbón inglés que lo que salía por el puerto de Gijón, puesto que el carbón asturiano necesitaba lavado. Esto, unido a las malas comunicaciones era lo que encarecía el carbón asturiano; se necesitaban mas conexiones de ferrocarril de las cuencas con los puertos, pero hasta 1874 no se completó la línea Lena-Gijón, y en 1884 la línea que uniera Asturias con la meseta a través del Puerto Pajares. En los noventa se abre el tramo Villabona-San Juan de Nieva y en 1906 Trubia-San Esteban de Pravia.
También los fletes asturianos eran muy caros, cabe decir que Gijón-Málaga era mas caro que Newcastle-Jamaica y Gijón-Barcelona el mismo precio que Newcastle-Bombay.
Durante el siglo XIX los mineros asturianos eran gente que poseían tierras que ellos mismos cultivaban, y así tenían independencia sobre los patronos.
Tras la revolución de 1868 grupos de demócratas comienzan a difundir las ideas de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores) y en 1871 aparece en Mieres la primera federación local. Durante los años 1873, 1879, 1884, 1887 y 1888 se suceden las huelgas en las comarcas del Caudal y del Nalón. En Mayo de 1890 se produce la primera huelga general que dura dos semanas para reclamar la reducción de la jornada de 12 horas y un aumento de los salarios.
Existen en esta época dos tendencias políticas, dentro del movimiento obrero, enfrentadas, la socialista con implantación mayoritaria en Oviedo y en las cuencas mineras, y la anarquista con su mayor implantación en Gijón y La Felguera. En 1892 se funda en Oviedo la primera agrupación socialista de Asturias y en 1897 las de Mieres, Sama de Langreo y Turón.

DE 1900 A 9 DE MARZO DE 1967.
En 1901 había en Asturias unos 12.000 mineros (1.000 mujeres y 2.200 niños incluidos) de los que unos 2.500 estaban afiliados a la UGT (Unión General de Trabajadores) En 1906 se produce en Mieres la denominada huelgona, huelga que duró dos meses y en las que los mineros sufrieron una gran derrota y al volver al trabajo se hizo una selección quedando la organización socialista desmantelada.
En 1905 la producción en Asturias fue de 1.900.000 toneladas divididas en:
417.000 de Hullera Española, 222.000 de Duro-Felguera, 377.000 de Fábrica de Mieres, 155.000 de Hulleras del Turón, 280.000 de Unión Hullera y el resto de pequeñas empresas.
Al año siguiente la producción aumenta hasta 2.200.000 toneladas manteniéndose sin aumento hasta 1914.
Durante la primera guerra mundial el carbón asturiano vivió su época dorada, ya que la competencia del carbón inglés casi desapareció (del 42% en 1913 al 8% en 1918) En 1918 la producción fue de 3.400.000 toneladas. Los empresarios aumentaron los precios al no tener competencia, y si, en 1914 la Duro-Felguera ganaba 2,5 millones de pesetas, en 1918 la ganancia fue de 17,6 millones. Sin embargo esto no supuso mejoras en el trabajo, ya que mientras que en Alemania en 1919 el 90% de la producción estaba mecanizada y el 70% en Francia, aquí todavía se usaba la mano de obra humana.
Al finalizar la guerra el carbón inglés volvió a la península y el asturiano volvió a caer pasando en 1919 a 2.925.000 toneladas y en 1922 a 2.500.000 toneladas. Durante los años veinte el carbón asturiano vuelve a tener la hegemonía en el mercado nacional gracias a que el Directorio Militar de Primo de Rivera obligaba al consumo de carbón español en todas las industrias, así en 1923 la producción era de 3.780.000 toneladas y en 1929 de 4.815.000 toneladas.
En 1932 el gobierno republicano-socialista ratifica la obligatoriedad del consumo de carbón nacional y en 1935 el gobierno de la CEDA lo refuerza.
El movimiento obrero de esta época se articula a partir de 1910 con la fundación del S.O.M.A. (Sindicato de Obreros Mineros de Asturias) por Manuel Llaneza. Este sindicato se caracterizó por tener un organigrama democrático, centralizado, una gran caja de resistencia y una practica sindical pragmática y negociadora. En 1919 el 84,5% de los mineros (unos 28.883 de los 34.000) estaban afiliados a este sindicato.
Por su parte la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) era mayoritaria en el sector metalúrgico y no consiguió implantarse en el sector minero. Su táctica era la acción directa y la huelga revolucionaria.
El tercer modelo era el sindicalismo católico, apoyado por el clero y la patronal. En la zona de Aller logro influencia gracias al apoyo del Marqués de Comillas.
Si a principios de siglo había 12.000 mineros, en 1913 la cifra era de 17.800 y de 34.000 en 1920. Los promedios de los salarios pasaron de las 4 pesetas en 1913 a las 11 pesetas en 1919. Pero también se encarecieron los artículos de primera necesidad.
El 25% de los mineros entre 1914 y 1934 eran procedentes de Galicia y de Castilla, pero seguía predominando el minero asturiano que tenia tierras propias que cultivar.
En el verano de 1917 las fuerzas antimonárquicas desencadenan un movimiento contra el sistema de Restauración, solicitando la reforma de la Constitución, pero fracasan y la UGT y CNT convocan una huelga general revolucionaria pero interviene el ejército y la represión se cebó con los trabajadores, además la patronal aprovechó para bajar los salarios un 10%. A pesar de este fracaso, la huelga demostró el poder de los sindicatos y en las elecciones generales de 1918 sale elegido diputado por Asturias el socialista Andrés Saborit. Dos años después los socialistas consiguen 49 concejales en los concejos de la zona central. Desde 1918 Manuel Llaneza ocupó la alcaldía de Mieres, y en 1923 fue elegido diputado a Cortes por la circunscripción de Oviedo.
En Octubre de 1919, tras una semana de huelga, 30.000 mineros consiguen que el Gobierno implante la jornada laboral de 8 horas para el exterior y de 7 horas para el interior de las minas.
Pero al finalizar la Primera Guerra Mundial el sector minero asturiano sufre un retroceso pues hay que vender los stocks acumulados y esto supone una reducción en los salarios de un 20%. Se convoca, contra esta política, una huelga que va desde el 20 de Mayo hasta el 4 de Agosto de 1922, pero no se consigue nada y en 1923 los mineros se reducen hasta quedar en 29.800.
Tras el golpe de estado del general Primo de Rivera el S.O.M.A. vuelve a ser protagonista, y en Octubre de 1923 el dictador llama a su despacho a Manuel Llaneza y le ofrece un pacto que, a cambio de la paz social se compromete a restituir las conquistas laborales de los mineros en los años anteriores. Pero a partir de 1928 se reinician los movimientos reivindicativos ya que la patronal incumple el pacto.
Tras proclamarse la Segunda Republica el S.O.M.A. cuenta con 15.000 afiliados mientras que el SUOMA, de mayoría comunista pero adscrito a la CNT, cuenta con 9.000 afiliados. En Agosto de 1932 el Ministerio de Trabajo, dirigido por Francisco Largo Caballero, decreta mejoras en la legislación laboral de los mineros como la ley de accidentes o la semana de vacaciones. Este año el S.O.M.A. alcanza los 21.000 afiliados y el SUOMA los 10.000.
Después de la victoria de los partidos de centro y derecha en las elecciones de 1933, el S.O.M.A. y la CNT se van acercando hasta la firma del pacto de Alianza Obrera en Marzo de 1934. Desde Febrero hasta Septiembre de este mismo año las huelgas se suceden, llegando a convocarse 6 generales y 30 locales.
El 4 de Octubre de 1934 el Comité Ejecutivo Federal del PSOE decreta una huelga general en toda España como protesta de la entrada en el gobierno de ministros cedistas (pertenecientes a la CEDA) Pero en Asturias se convierte en una insurrección armada dirigida por el Comité Ejecutivo de la Alianza Obrera. Durante quince días las fuerzas del PSOE, UGT, CNT, PCE y BOC toman el poder en el centro de la región organizando un Estado Revolucionario. El Gobierno Central envía a la Legión y a los Regulares moros a sofocar a los revolucionarios asturianos. Durante dos semanas se llevan a cabo encarnizados combates hasta que los mineros asturianos deponen las armas. La represión se adueña de las cuencas mineras y unas 10.000 personas son encarceladas, siendo cientos los torturados y ejecutados.
Esta represión hace que los partidos de izquierdas se unan formando el Frente Popular, que ganaría las elecciones de Febrero de 1936. pero un grupo de generales organizan un golpe de estado que culmina con la Guerra Civil Española del 18 de Julio de 1936 al 1 de Abril de 1939.
En Asturias la guerra civil alcanzó una gran virulencia debido al rencor existente desde la revolución de Octubre del 34, siendo la segunda región con mayor numero de muertos. Asturias resistió hasta octubre de 1937, fecha en la que los militares nacionales ocupan la región y comienza una brutal represión: unos 4.000 ejecutados y más de 30.000 encarcelados, constituyendo los mineros la mayor parte de ellos. Cabe destacar la matanza del pozo Fúneres donde fueron asesinados 22 socialistas.
Nada mas ocupar Asturias el Gobierno de Burgos declaró prioritario restablecer la extracción del carbón creando para ello la Junta Técnica del Estado para las Minas de Carbón. Se militarizó a todo el personal de las minas y se amplió la jornada laboral dos horas sin paga.
Hasta 1948 los “maquis” actuaron en Asturias, pero a partir de ese año y viendo que la dictadura iba a continuar el PSOE y el PCE deciden cesar en la lucha armada.
Mientras esta represión tenia lugar la minería del carbón en Asturias alcanzaba sus mejores años. En 1941 se crea el INI (Instituto Nacional de Industria), con la intención de independizar la economía del mercado exterior.
Después de los primeros años, Girón de Velasco, Ministro de Trabajo, volvió a aprobar medidas asistenciales que ya existían antes de la Guerra (seguros, economatos, orfanato minero, viviendas sociales, etc.) La producción pasó de 5.590.00 toneladas en 1940 a 7.580.000 en 1959, pero esto se pagó con un alto numero de muertes ya que entre los años 1941-59 hubo 1.570 mineros muertos, es decir, un muerto cada 300.000 toneladas de carbón extraído. También aumenta el número de mineros que pasa de 30.000 en 1940 a 52.000 en 1958, el máximo número de mineros en toda la historia de la minería asturiana.
Hasta los años sesenta la minería asturiana vivió una buena época, pero a partir de esta década, la crisis comienza a hacerse patente y los empresarios piden al Gobierno la nacionalización de sus empresas ya que las perdidas económicas eran enormes.
La solución fue la entrada del INI en el sector hullero, creándose el 9 de Marzo de 1967 Hulleras del Norte Sociedad Anónima (HUNOSA) con un capital inicial de 3.380 millones de pesetas dividiéndose las aportaciones de esta manera:
El 77% el INI Un 6% Hullera Española
Un 10% Duro-Felguera El 2% Fabrica de Mieres
El 5% restante lo aportó: Carbones Nueva Montaña, Carbones Asturianos, Industrial Asturiana, Industrial Minero-Astur, Hulleras del Turón, Hulleras de Veguín y Olloniego, Hullasa, Minas de Langreo y Siero y otras.

                                            Ilustración de: Alfonso Zapico

NUEVE DE MARZO DE 1967 A LA ACTUALIDAD.
En 1970 HUNOSA tenia una producción de carbón que superaba el 80% del total regional.
Pero las perdidas no se redujeron y así en 1968 las perdidas fueron de 1.166 millones de pesetas, en 1969 2.254 millones, 3.800 millones en 1970 y así se fueron acumulando perdidas y en 1979 fueron de 18.365 millones y el déficit acumulado era de más 65.000 millones de pesetas.
Además, países como Polonia, Rumania, Unión Soviética, India o Sudáfrica, cuyas minas estaban mas mecanizadas comienzan a competir con éxito en el mercado y abocan al cierre a países como Alemania, Inglaterra, Bélgica o Francia. Asturias mientras tanto sigue resistiéndose al cierre, pero comienzan los cierres de los pozos.
En 1980 el Gobierno y HUNOSA acuerdan llevar adelante los planes para reducir el peso de la minería en Asturias, llamados contratos-programa. El primero se lleva a cabo en el periodo 1981-83, el segundo en 1984-86, y el tercero 1987-90, con lo que se redujo el personal de 22.000 mineros en 1980 a 18.000 en 1990.
Esta crisis en los años ochenta coincide también con las crisis del sector naval y siderúrgico.
Esta situación motiva que Asturias pase de ser la sexta región, en 1955, en la renta per capita, a ser la vigésimo primera en 1985, y con una tasa de paro superior a la media nacional.
En 1991, Francia y Bélgica ya habían cerrado sus pozos y Alemania solo mantenía abiertos los más productivos. Mientras tanto en España se firman unos acuerdos hasta el año 2002, por los que se reducirán drásticamente los puestos de trabajo y se cerraran los pozos menos rentables, se pasó en tan solo tres años de 18.000 trabajadores a 12.000 gracias a las prejubilaciones.
Aun así a principios de los noventa la minería estaba dando trabajo al 21,6% del empleo en Asturias.
Desde 1986 España esta recibiendo ayudas de la CEE que cesarán en el año 2002,año en el que se cerraran todas las explotaciones mineras no rentables de la Unión Europea.
Durante esta época los movimientos obreros fueron bastantes fuertes. En 1969 el Estado declaró durante tres meses el estado de excepción en toda España. En 1970 las huelgas mineras continúan a pesar de la represión franquista y fueron apoyadas por parte del clero que permitía la celebración de asambleas en las iglesias.
En 1972 se dieron 355 días de huelga entre todos los pozos para conseguir la firma del primer convenio colectivo, dentro del marco del sindicato vertical, que traía consigo el aumento de salarios, más vacaciones y una reducción de la jornada laboral.
A partir de la muerte de Franco los motivos de huelga eran más políticos que laborales o económicos, y los mineros siguieron siendo la vanguardia de esta lucha, llegando incluso algunos pozos en 1976 a tener tres meses de huelga consecutivos en un año.
En los años ochenta el nivel de sindicación en Asturias era del 30%, y del 60% en la minería, mientras que la media nacional era del 20%.
Hoy en día aun no se sabe nada sobre el futuro que tendrá una profesión que marcó la vida de una región y parte de la vida de una nación.
La primitiva minería para la extracción del mineral usó cestos transportados por las personas; con la incorporación de la rueda los cestos se transformaron en carretillas, y para facilitar su rodadura se instalaron tablas alineadas y niveladas que se pueden considerar como el inicio de los carriles.
Con la creación de los raíles metálicos, las ruedas de pestaña y la fuerza animal se consiguió mover mayores cargas con menor esfuerzo. El uso de caballos, mulas o bueyes era frecuente, pero también se usaban adolescentes o niños de corta edad (vagoneros) para estas labores.
Con la llegada de la era industrial y el empleo de la máquina se experimentaron grandes avances. La locomotora de combustión interna y la eléctrica permitieron mover pesos cada vez mayores, impensables con la fuerza animal.
Actualmente el uso de la tracción animal ya está desfasado y practicamente extinguido por completo.

                             Buey arrastrando vagones de mineral en Bardaya (1943).
 
TRANSPORTE DE MATERIALES EN GALERÍAS.
Se distinguen las siguientes clases de transporte de material:
Manual. Realizado en trayectos muy cortos y con una pendiente muy suave, ya sea por medios rodantes (vagones, mesillas, carro de artillero,...) o andando con el material.
Animal. Realizado mediante el esfuerzo de caballos o mulas para trayectos un poco más largos (actualmente se encuentra en desuso).
Impulsado mecánicamente. Determinado por la existencia de un mecanismo fijo o móvil que aplica una fuerza y provoca el desplazamiento del objeto.
Se puede dividir en:
Trenes con locomotora (gasoil o eléctrica), vagones y mesillas.
Cintas transportadoras. Compuestas de una cabeza motriz que arrastra una cinta sin fin sobre rodillos. En longitudes grandes se necesitan tambores que ejercen un estiramiento permanente para mantenerlas en la tensión necesaria.
Cables de arrastre o cabrestantes. Instrumentos auxiliares para mover el material en trayectos generalmente cortos.
Cable sin fin. Es un cabestrante que impulsa un cable sin fin provisto en el extremo contrario de una polea de reenvío.
Pancer (transportador blindado). Maquinas de transporte continuo, robustas por
su construcción metálica que desliza sobre canales. El material es arrastrado por láminas perpendiculares (regletas) que van unidas a unas cadenas que están impulsadas por una cabeza motriz en un extremo y un tambor loco en el otro.
Escraper. Cabestrante de doble efecto que impulsa un arrastrador metálico que desplaza el mineral en trayectos cortos. 

                                              Panzer de arrastre por cadenas en un taller. 
 
TRANSPORTE DE MATERIALES EN TALLERES.
Se pueden considerar tres sistemas de transporte en los talleres de arranque:
Por gravedad. Aprovechando la pendiente de la rampla se deja deslizar el material de tal modo que con trancas en sitios adecuados controlamos la bajada a voluntad. En los casos en los que la pendiente no es suficiente se pude facilitar mediante el uso de chapas acanaladas.
Manual. (Dar tira). Los trabajadores se ponen uno a continuación de otro para trasladar el material de mano en mano hasta su destino.
Mecánico. El ya explicado anteriormente pancer.

TRANSPORTE DE PERSONAL.
En la minería no se dispone de muchos medios de transporte, los más habituales son:
Cinta transportadora. Aprovecha la misma instalación que la de material y para utilizar este medio hay una reglamentación especifica y concreta que limita su uso en la mayoría de los casos.
Telemina. Tiene el mismo principio que el cable sin fin transportador de vagones. Se utiliza en los planos inclinados para favorecer la ascensión del personal mediante un cinturón con una mordaza que se engancha y desengancha a voluntad en el cable.
Andando. El medio mas usado en la minería española y por lo tanto requiere una mayor atención desde cualquier punto de vista incluyendo el de seguridad.

FUENTE:  http://html.rincondelvago.com
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Triste y trágico día el lunes 28 de octubre de 2013.

Mueren seis trabajadores por un escape de gas en una mina de León.

El accidente tuvo lugar en una mina de la Hullera Vasco-Leonesa en Llombera de Gordón. Otros cinco mineros resultaron intoxicados, uno de ellos en estado grave. 

"El Blog de Acebedo" se solidariza con todos los mineros Asturianos y Leoneses.

Estos son los seis fallecidos tras el trágico accidente ocurrido en el Pozo Emilio del Valle de Santa Lucía de Gordón (León).

"El Blog de Acebedo" desea las más pronta recuperación a los 5 mineros heridos en el accidente que fueron trasladados e ingresados en el Complejo Asistencial de León.

No hay palabras para tanto dolor. Mi más sentido pésame para todas las familias.

                              Ilustración de Alfonso Zapico.
*La francesa Revue XXI publicó ayer este "dessin du lundi" de Zapi (Alfonso Zapico), dedicado a los mineros.
Esta es mi pequeña contribución a los valientes mineros de  Asturias - Castilla León - España y resto del Mundo, ¡¡para todos ellos!! - "La Trova del Mineru"

"El blog de Acebedo" (Mieres-Asturias).

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Noticia del accidente en La Nueva España » Asturias - 29 de octubre de 2013

Una fulminante fuga de grisú mata en un pozo leonés a seis mineros, dos de ellos de Lena.

El asturiano José Luis Arias, de 42 años, fallece en el accidente de Santa Lucía de Gordón junto a Orlando González, vinculado al pueblo lenense de Malveo - Hay cinco heridos, uno de ellos crítico.

No tuvieron tiempo ni a ponerse la mascarilla, el grisú los mató antes. Cayeron fulminados. Seis mineros con edades comprendidas entre los 35 y los 45 años perdieron la vida ayer por un escape de gas registrado en la mina Pozo Emilio del Valle, cerca de Santa Lucía, en el municipio leonés de Pola de Gordón. Uno de ellos, José Luis Arias, era de vecino de Pola de Lena. De 42 años, deja viuda y dos hijos de corta edad. Iba a prejubilarse en agosto, pero no pudo hacerlo por la entrada en vigor del nuevo plan de la minería. Otro de los fallecidos, Orlando González, de 45 años, estaba unido sentimentalmente con una lenense de Malveo y su familia política reside en el concejo.
El gas no llegó a estallar, pero se llevó por delante seis vidas y dejó intoxicados a cinco mineros más. Dos consiguieron salir por su propio pie de la planta séptima de la explotación, donde se produjo la tragedia, a 694 metros de profundidad. Todos los heridos están hospitalizados y anoche se temía por la vida de uno de ellos, que responde a las iniciales J. M. M. M. Tiene 38 años y se encuentra en estado "crítico" en el hospital de León.
El suceso se produjo poco después de la una de la tarde, cuando en el tajo había 146 mineros. En la planta séptima, un grupo de trabajadores estaba iniciando un nuevo taller cuando, de improviso, se produjo un derrabe de carbón o de rocas. Se originó entonces lo que se conoce como un "desprendimiento súbito" que hizo que el gas saliera por el retorno y alcanzara a los mineros, que estaban en un "fondo de saco". Seis de ellos murieron intoxicados.
Todo debió de ser muy rápido, ya que no tuvieron tiempo ni de colocarse los autorrescatadores. Luis Rodríguez Aller, diputado provincial y alcalde del cercano concejo de Vegacervera, que fue minero y compañero de algunas víctimas, aseguró ayer a las puertas de la explotación que el pozo Emilio Valle no era especialmente complicado, aunque era conocida la presencia del temible grisú. No obstante, destacó que la Hullera Vasco Leonesa siempre ha sido "puntera" en materia de seguridad. El último gran siniestro en la compañía se produjo en 1957 y se cobró la vida de nueve personas.
Todos los que ayer estaban trabajando en la séptima planta de la explotación leonesa eran "mineros experimentados". Pero seis de ellos nada pudieron contra los efectos del grisú, un gas compuesto mayoritariamente por metano y de efectos letales. Toda la comarca minera gordonesa, y la provincia leonesa entera, quedó ayer consternada por el accidente. Nadie se explicaba qué podía haber pasado. Rodríguez Aller calificaba de "imposible" que en el "siglo XXI y con los avanzados dispositivos existentes para la detección del gas ocurran tragedias de estas características".
El aviso del siniestro se produjo en torno a las 13.50 horas, por lo que el escape de gas se habría producido entre las 13.30 horas y las 13.45 horas en la galería séptima del Pozo Emilio del Valle. Al recibir la llamada, el servicio de emergencia 112 comunicó el suceso a la Guardia Civil, Bomberos de León, Policía Local de La Pola de Gordón y a Emergencias Sanitarias - Sacyl, que envió al médico del centro de salud de La Pola de Gordón, tres ambulancias de soporte vital básico, una UVI móvil y un helicóptero medicalizado para el traslado de los heridos a los centros hospitalarios. En un principio se especuló con que la tragedia podía ser mucho mayor, con una decena de trabajadores atrapados.
Un minero estaba en otro tajo y murió por ayudar a los atrapados
Tras los primeros momentos de caos y desconcierto, y una vez desmentida oficialmente la presencia de varias personas atrapadas en el interior de la explotación, varios mineros aseguraron que al detectar la quiebra de la bolsa de gas, trabajadores de otros tajos acudieron a la zona del siniestro para tratar de ayudar a sus compañeros. Uno de ellos se cuenta entre los fallecidos.
A primera hora de la tarde comenzaron a llegar a la zona los familiares de los trabajadores del pozo gordonés. También los de las víctimas. Las desgarradoras escenas de dolor se sucedieron, mientras los compañeros de los seis fallecidos guardaban silencio, con los dientes apretados y los ojos arrasados por las lágrimas.
Ademas de José Luis Arias y de Orlando González, el traicionero grisú se llevó por delante la vida de Carlos Pérez, un leonés de Bembibre. Estaba casado y tenía una hija de 16 años y un niño de 13. Residía en la capital de la provincia. Otro de los fallecidos es Manuel Moure, de Ciñera de Gordón. De 39 años de edad y apasionado de la montaña, había sido padre por primera vez hace escasas semanas. Antonio Blanco, de 42 años y vecino de Robles de la Valcueva, en Matallana de Torío, también perdió la vida ayer en la mina de la Hullera Vasco Leonesa. Estaba a punto de jubilarse. En Fontanos, una localidad del valle del Torío, residía Roberto Álvarez, que, a sus 35 años, es el más joven de las víctimas de una tragedia minera que ayer sacudió a la comunidad vecina.
El Juzgado de instrucción número 1 de León ha abierto una investigación para conocer las causas del accidente registrado en el pozo Emilio del Valle, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Tras el accidente, una magistrada del Juzgado de guardia, acompañada de dos forenses, se trasladó al pozo para identificar a los seis muertos. El Instituto de Medicina Legal de León practicaba anoche las autopsias de los fallecidos.
Comisiones Obreras y el SOMA-UGT han convocado para hoy un paro general en toda la minería del país en señal de duelo por la tragedia de León. Ambos sindicatos también han anunciado una concentración, a mediodía, frente al Ayuntamiento de La Pola de Gordón.
El presidente de la Junta de Castilla y León, el popular Juan Vicente Herrera, ha declarado tres días de luto oficial en toda la comunidad autónoma por el fatídico accidente minero.


FUENTE: 

28 de octubre de 2013

Aviles, la primera villa del Cantábrico

La primera villa del Cantábrico.

Aviles, puerto local, imagen, de 1912- ARCHIVO FOTO FRAN  http://www.elcomercio.es

El Fuero de Alfonso VI convierte a Avilés en el municipio más antiguo de la cornisa marítima, lo que, según los medievalistas, propició la apertura de Asturias a la navegación atlántica.

http://www.lne.es/
Los primeros avilesinos vivían anegados por una mano de ríos que morían en una lengua de mar que alcanzaba la actual parroquia de Trasona y que se desarrollaba a la sombra del castillo de Gauzón, legendaria fortaleza desde la que los reyes asturianos gobernaban un estuario salvaje, un territorio inhóspito que, con el correr de los siglos, acogería en sus orillas las principales industrias del país: acero, vidrio, cinc, aluminio, abonos... El certificado de nacimiento de la villa de Avilés lo extendió el rey Alfonso VI de León en el año 1085. Su nieto, el séptimo Alfonso, ratificó el aforamiento. Y comenzó la historia y la prosperidad de la primera villa del Cantábrico, tal y como expone el catedrático Ignacio Ruiz de la Peña, coeditor de las actas del congreso «Los fueros de Avilés y su época», un encuentro cultural promovido en su día por el Ayuntamiento de Avilés y el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) con motivo de la recuperación de la segunda copia del documento que transformó una aldea de pescadores en un centro de negocios de primera envergadura. En plena Edad Media.

Plano de la torre y bateria antigua de San Juan de Aviles (octobre de 1775)

¿Y qué era un fuero? El profesor Javier Alvarado, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), lo dejó claro durante el desarrollo del congreso avilesino (entre los días 6 y 9 de octubre de 2010). Los fueros y cartas pueblas eran documentos que ordenaban las relaciones ciudadanas y que determinaban qué tributos cedía el monarca al concejo recién nacido para invertir en su propio desarrollo. Alfonso VI y, después, su sucesor se empeñaron en controlar los extremos de sus territorios y para ello accedieron a perder riqueza a cambio de la fidelidad de los concejos recién colonizados. «Y Avilés durante toda la Edad Media fue siempre una villa de realengo, es decir, del rey», explicó Miguel Calleja Fuentes, otro coeditor de las actas del congreso de los fueros y el responsable de certificar la autentificación de la segunda copia de la partida de bautismo de la capital del alfoz de Gauzón, recuperada por el Ayuntamiento avilesino, con el apoyo de un grupo de empresarios locales.

   Puerto antiguo de Avilés (Dibujo de CÁSTOR)

La importancia del Fuero de Avilés es capital para la historia del Principado, el catedrático Ignacio Ruiz de la Peña no se cansa de decirlo. Y es que Avilés es la villa más antigua del Cantábrico. «Bilbao, por ejemplo, se fundó en 1300; San Sebastián, en 1180; La Coruña, en 1208; Laredo, en 1200, y Santander, en 1186». Ruiz de la Peña califica de «trascendental» la fundación de la villa, que todavía no era «del Adelantado». Y es que la prioridad fundacional de Avilés, dice el catedrático, «explica la temprana apertura de la fachada litoral asturiana a la navegación atlántica, comercial y pesquera». O sea, el Fuero de Avilés organiza la ciudad y la enaltece. El puerto principal del reino de León fue el de Avilés, que desde principios del siglo XIV se transforma en la capital de un alfoz desperdigado desde que la Monarquía cedió a la Orden de Santiago el gobierno del castillo de Gauzón, que había sido el centro de la administración real. El rey Fernando IV da aire a las ciudades y se lo quita a los castillos y otras fortalezas. Y Avilés se benefició de aquella política municipalista. Aquellos avilesinos medievales, pues, se situaron en el centro del universo. «Muy pronto, efectivamente, veremos definirse un eje comercial terrestre que une el puerto avilesino y Oviedo con la ciudad de León, ramificándose hacia otros mercados interiores, hasta el Duero e, incluso, más allá», escribe Ruiz de la Peña. Y todo por el aforamiento de la ciudad. Avilés y Oviedo se desarrollan en paralelo. Las dos establecen relaciones comerciales con puertos de la costa francesa y de las de Flandes o Portugal. Los muelles de Avilés son foco de atracción de riqueza. El catedrático señala la madera y el hierro como principales materias primas objeto de exportación. Ruiz de la Peña apunta también algunas referencias al comercio del vino. Pero no todo fueron mercancías. La villa de Avilés acogió en aquellos primeros años de la ciudad organizada una emigración profunda de franceses y occitanos. El Fuero puso a Avilés y a Asturias en el mapa internacional.
 Alfonso VII el Emperador, que ratificó el Fuero de Avilés. 

 
Plano antiguo de la villa de Avilés. reproducción de ricardo solís del libro «cuando avilés construyó un teatro».

FUENTE: La Nueva España » Asturama
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 Bibliografía.

Alfonso VI.   http://el.tesorodeoviedo.es

Alfonso VI

Rey de León desde el año 1065 al 1071 y de Castilla y León desde 1072 a 1109.
A la muerte de Fernando I se divide el reino entre sus cinco hijos, Sancho, García, Alfonso, Elvira y Urraca. Las relaciones entre los hermanos fueron buenas hasta el fallecimiento de la madre, Doña Sancha, en el año 1067. A partir de este acontecimiento Sancho se propone reunificar bajo su mandato los territorios que su padre había dividido, considerando que había sido perjudicado en el reparto, y atacó en primer lugar a Alfonso, a quien venció en julio de 1068 a orillas del Pisuerga, en la provincia de Palencia, en Llantada. Tras esta primera batalla entre hermanos, pasaron tres años sin que hubiese entre ellos más hostilidades.
En el año 1072 se enfrentan de nuevo los dos hermanos en la batalla de Golpejera (llamada también Vulpejar y Vulpecularia), siendo esta vez el ganador Alfonso, quien prohibió que se persiguiese y prendiese a los vencidos. En aquél momento, Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, estaba en el ejército de Sancho y aconsejó al monarca coger desprevenidos a los leoneses. Sancho hizo caso al Cid, venciendo a los leoneses que no se esperaban el ataque. Alfonso se refugia en la iglesia de Santa María de Carrión, pero le encuentran y le conducen a Burgos.
Urraca, envía al conde Pedro Ansúrez como embajador a su hermano Sancho, para pedir la libertad de Alfonso. Sancho accedió a liberarle con la condición de que vistiese el hábito en el monasterio de Sahagún. Tal acuerdo sirvió para diseñar un plan de fuga, y una vez encaminado al monasterio Urraca puso las condiciones necesarias para la huida de su hermano Alfonso, quien se refugió en la corte de Al-Mamún de Toledo acompañado de los tres hermanos Ansúrez.
De su amistad con Al-Mamún de Toledo, Alfonso tuvo el beneficio del castillo de Brihuega, lugar donde reunió a su corte y a aquellos vasallos que reconocían su autoridad. En torno a esta amistad surgieron diversas leyendas y anécdotas.
El 6 de octubre del año 1072 muere Sancho asesinado, sin dejar sucesor a la corona, por lo que Alfonso encuentra el camino libre para proclamarse nuevo rey de Castilla. En torno a este suceso se centra el argumento del pasaje del Cantar de Mio Cid La Jura de Santa Gadea, según el cuál Alfonso es obligado por el Cid a jurar que no ha participado en la muerte de su hermano. Se trata de un pacto más amplio, por el cual los nobles se sometieron al reinado de Alfonso siempre que este confirmarse su inocencia en el asesinato de Sancho.
Al ser proclamado rey, su hermano García abandonó su residencia en Sevilla para reclamar la corona de Galicia, pero Alfonso VI le encarceló en el castillo de Luna hasta su muerte, en 1090.
Para poder asumir la corona, tuvo Alfonso que pedir permiso a Al-Mamún, temiendo que sin su consentimiento no le dejaría el emir salir de sus dominios. La amistad entre ellos se selló con un pacto extensible al heredero de Al-Mamún en el que se comprometían como aliados permanentes. Tras su salida, se dio la ceremonia de Santa Gadea, donde tras el famoso juramento, Alfonso sería coronado como rey de Castilla, León y Galicia.

Alfonso VI y Oviedo

En el año 1075, Alfonso VI acude a Oviedo en compañía del Cid para presentar sus respetos ante los símbolos de sus antepasados, con la intención de donar a la catedral un arca de plata donde se guardarían las reliquias que custodiaba dicha ciudad. El 13 de marzo de este año, ante el rey y su séquito (tal como refleja el documento custodiado por el archivo de la catedral) se enumeran las reliquias existentes, y se recogen en este acta, conocida como Apertura del Arca Santa. Según este, además de Alfonso VI se encuentran presentes su hermana doña Urraca, El Cid, y su esposa Jimena.
Alfonso VI también favoreció a Oviedo como centro de peregrinación religiosa, al fomentar el Camino de Santiago, lo que ayudó al desarrollo de ciudades como Cluny.
Una de sus esposas, Isabel, fue monja en el Monasterio de San Pelayo.

Alfonso VI y Asturias.

Alfonso VI es el monarca que confirmó los fueros de Avilés.

Bibliografía. 

  • Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, Tomo I, págs. 934-935.
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El ilustre Avilesino, D. Pedro Menéndez de Avilés 


Pedro Menéndez de Avilés, (Avilés, 15 de febrero de 1519 - Santander, 16 de septiembre de 1574), adelantado, fue el primer gobernador español de Florida. Fundó la ciudad de San Agustín el 28 de agosto de 1565, el primer gran asentamiento europeo en los actuales Estados Unidos, destruyó la colonia francesa de Fort Caroline en el mismo año y fue Gobernador de la isla de Cuba desde 1567 hasta 1574. Hermano de los también marinos Alvar Sánchez de Avilés y Bartolomé Menéndez de Avilés. http://es.wikipedia.org/

Pedro Ménendez de Aviles era un hidalgo de familia pudiente. A los 14 años se escapa de su casa para alistarse como grumete en una flota española encargada de la persecución de corsarios. Comenzó su carrera como marino corsario en el mar Cantábrico, luchando principalmente contra los franceses y piratas que actuaban contra España por dicho mar.
Tras dos años de aventuras en el mar regresa a su casa donde su familia le obliga a casarse con Ana María de Solís de tan solo diez años de edad. La vida de casado no le mantiene en su casa y vuelve al mar. Arma un barco con cincuenta hombres y captura dos navíos franceses, tiene 19 años y es su primera acción de mérito.
En 1544 una escuadra francesa mandada por Jean Alphonse de Saintoge captura en Finisterre 18 naves vizcainas, Menéndez de Avilés le persigue hasta el puerto de La Rochela donde se ha refugiado y recupera cinco de las naves, aborda la capitana y personalmente da muerte a Jean Alphonse de Saintoge. A pesar de las fuerzas francesas del puerto de La Rochela, Pedro Menéndez de Avilés logra salir de allí con sus presas. El emperador Carlos V, le autoriza a continuar con sus acciones contra los franceses, siendo el marino asturiano el principal responsable de que finalizasen las correrías francesas por las costas gallegas y asturianas. Su fama es tal que el emperador le encarga en 1554 que le traslade a Flandes.

Honores y viajes a América

Fue caballero de la Orden de Santiago y Comendador de dicha Orden en Santa Cruz de la Zarza (Toledo, España).
En 1552 comienza sus viajes a América, como comandante de distintos barcos, para dos años más tarde cuanto tiene 35 años fue nombrado Capitán General de la flota de Indias por Felipe II, cargo que ocupará en nueve ocasiones desde 1555 hasta 1574. Tenía 46 años cuando alcanzó el máximo rango dentro de la Armada española.
En 1554 estuvo al mando de la flota que envió el rey Felipe II a Inglaterra para casarse con la reina María.
En 1555 estuvo al mando de la flota del Virrey del Perú Andrés Hurtado de Mendoza. Salida en Sanlúcar de Barrameda el 15 de octubre con setenta y ocho navíos mercantes, dos galeones de armada y tres carabelas grandes.
En 1556 fue nombrado capitán general de la Armada de Indias, y al año siguiente participó en la Batalla de San Quintín. En 1561 dirigió una gran flota de galeones que trasportaban metales preciosos desde México hasta España. Cuando llegó a su destino en España, pidió permiso para regresar en busca de un buque perdido, pero el permiso le fue denegado. Este era el buque donde viajaba su hijo y otros familiares y amigos.
Al regresar a España para pedir permiso para buscar a su hijo es detenido por la Casa de la Contratación de Sevilla junto con su hermano el también marino Bartolomé Menéndez de Avilés, que le había acompañado en aquel viaje. Dos años está encarcelado por razones poco claras, hasta que consigue salir apelando al rey, que hace que lo juzguen siendo condenados los hermanos a pagar una exigua multa.
Una vez fuera de la cárcel consigue que le permitan buscar a su hijo que cree naufrago en la Florida bajo la condición de que debería explorar y colonizar La Florida como adelantado del rey Felipe II. Para tal propósito financió de su propio bolsillo una expedición. Cuando estaba a punto de zarpar, llegaron órdenes de que debía eliminar a todos los intrusos protestantes que se encontraran allí o en cualquier rincón de las Indias.
Esto se debía a que el 22 de junio de 1564 una expedición francesa formada por tres barcos y 300 colonos, principalmente hugonotes, había fundado Fort Caroline, dirigidos por René Goulaine de Laudonnière (reforzados después por 800 colonos, marinos y soldados y 7 barcos de Jean Ribault llegados al año siguiente), desde donde de lanzaron diversos ataques contra colonias y barcos españoles lo que motivo a que el rey Felipe II ordenara una expedición de castigo. Los franceses rápidamente se aliaron con los caciques Saturiwa y Utina de los timucuas apoyandolos con hombres en sus luchas contra sus rivales, en especial, Potano.
Menéndez fracaso en su intento de atacar por mar el fuerte francés con 4 barcos, retirándose a su campamento, la futura ciudad de San Agustín, lo que motivo un contraataque de Ribault con cinco barcos y 500 hombres que fue hundida por un huracán. Con la flota enemiga destruida decidió atacar el fuerte marchando por tierra para evitar perder sus navíos por las tormentas, durante la marcha de tres días perdió a cien de sus quinientos soldados por enfermedades y deserciones.
Llegó a Fort Caroline el 20 de septiembre, día de San Agustín. La colonia francesa tenía apenas 150 habitantes, pero solo 20 eran hombres capaces de luchar, estaban dirigidos por Laudonnière que se encontraba enfermo. En un asalto sorpresa tomaron el fuerte y los franceses sobrevivientes tuvieron que escapar en los barcos que aún quedaban en el puerto. Rápidamente volvió a San Agustín y masacro a inicios de octubre a los sobrevivientes del naufragio de la flota francesa, el lugar paso a ser conocido como la bahía de Matanzas.
Después de estos hechos recorrió el Caribe persiguiendo piratas y regresó a España en 1567. En 1568 regresa a España para pedir ayuda al rey por serle negada este por el gobernador de Cuba para ayudar a los colonos de La Florida, el rey no solo escuchó su petición sino que le nombró gobernador de Cuba. Una vez toma posesión de su cargo regresa a la Florida para socorrer a los españoles de aquella colonia que habían quedado en malas condiciones. Como gobernador de Cuba mandó levantar su primera carta geográfica, además recorre las costas de los actuales estados de Florida, Georgia, Carolina del Sur y el Canal de Bahamas, capturando y eliminado a los corsarios de aquella zona.
Murió a su regreso a España en Santander, cuando el rey le había encomendado organizar una armada para atacar Inglaterra y apoyar a Luis de Requesens en Flandes.
En su honor, Avilés recibe el nombre de Villa del Adelantado.

FUENTE: http://es.wikipedia.org/
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Las alas, que sobrevuelan el paisaje histórico de Avilés.

Apellido de una familia tradicional avilesina, que tuvo una gran importancia a lo largo de los siglos, casi, desde los orígenes de la villa. http://www.elcomercio.es





Foto anterior a 1867 donde se pueden ver restos de la casa solariega de la familia de Las Alas, entre el palacio de Camposagrado, a la derecha, y la iglesia (parcialmente tapada por un árbol) a la izquierda. :: FOTO DE ENRIQUE BARONA EN EL LIBRO 'AVILÉS, UN PUERTO PARA UNA CIUDAD' DE JOSÉ MARTÍNEZ.
Decía Jardiel Poncela que la leyenda es la hija adoptiva de la historia. Sentencia que viene a cuento a la hora de hablar de la estirpe más famosa de la historia de Avilés: la de Las Alas.
La leyenda bautiza su nacimiento tal que así: cuando, en el siglo VIII, los árabes se apoderaron de Avilés, un caballero de nombre Martín Peláez, se hizo fuerte al refugiarse en Raíces, donde entre sus propiedades poseía una fortaleza (debe referirse al castillo de Gauzón) que vigilaba el estuario en cuyo fondo se asentaba Avilés, el más poderoso puerto del reino de Asturias.
Al tal caballero, los mahometanos lo cercaron y acorralaron en las torres del castillo, donde Martín se había escudado, defendiéndose a mandoble limpio. Pero comenzó a desfallecer en su agotadora decapitación de islámicos que seguían achuchándole como si nada, hasta que apareció en lo alto del castillo un ángel de grandes alas -he aquí el quid de la cuestión- con una espada en la mano y una cruz en la otra, oyéndose una voz que tronaba: «Venga Señor, a nos, tu causa». Y así Martín Peláez terminó triunfante y, desde entonces, fue conocido como Don Martín el de Las Alas.
Estas son leyendas y lo demás son cuentos.
Hay quien asegura que fue el mismísimo don Pelayo quien le concedió el escudo de armas, donde se refleja aquella leyenda, y que es uno de los más antiguos que se conocen (y del que existen variantes, expuestas por Francisco Mellén en su publicación 'Heráldica de Avilés'). Abundan los escudos de esta familia en distintos edificios de la ciudad, donde también hay una calle (antigua calleja del Moclín) llamada 'Los Alas', desde 1892.
En la Edad Media, construyeron una casa fortaleza, en pleno puerto, al lado de la histórica parroquia de San Nicolás de Bari (hoy iglesia de los Padres Franciscanos), que incluía un alcázar artillado y un palacio residencial, justo donde hoy está el de Camposagrado. Según fue avanzando el tiempo, encontramos mercaderes, guerreros, marinos, religiosos, políticos, ostentando el apellido de Las Alas.
Una familia tan alargada como esta es de botica, establecimiento donde solía haber de todo. Y ese todo contenía, generalmente, poder. Poderoso reconstituyente que hizo posible que desde sus remotos orígenes hasta el siglo XVII tuvieran subordinado a su patrimonio una tercera parte del asentamiento urbano medieval de la villa en la que desempeñaron, además, durante siglos un poder sin parangón al ocupar importantes cargos del gobierno local.
Tanto, que hasta llegaron a construir, en el XIV, y frente a su residencia, una capilla funeraria para la familia, con una preciosa puerta adornada de cabezas aladas, que hoy pasa por ser una de las joyas del arte religioso asturiano. Delante de ella -y durante mucho tiempo- tuvieron lugar las reuniones del concejo de Avilés (o sea el Ayuntamiento). Así que podríamos decir que los de Las Alas tenían de cara la política y de cruz la religión.
De entonces a acá, y por poner tres ejemplos, destacaría a Esteban de las Alas León, lugarteniente de Pedro Menéndez de Avilés, el marino local que fundó, en 1565, San Agustín de La Florida, la -hoy- ciudad más antigua de los Estados Unidos.
A Eulalia de las Alas Carreño, que casó en 1617 con un Bernaldo de Quirós, matrimonio que el rey Felipe IV 'bendijo' adjudicándoles el marquesado de Camposagrado.
Y a María de las Alas Pumariño, fundadora de la Asociación de Viudas de la República, que al recoger la medalla de Asturias, en 2001, de manos del Príncipe heredero, le espetó: «Alteza, usted me cae bien, pero yo soy republicana».
Los tiempos cambian y Las Alas, también. La vida.
Por tanto toca «vivir el presente, pues el pasado es leyenda y el futuro es un reto», según tiene sentenciado Anónimo.
Ánimo.
 
 Impresionante fotografía, antigua, de la actual calle Los Alas. :: FOTO CEDIDA POR CÁSTOR G. OVIES
FUENTE:  ALBERTO DEL RÍO LEGAZPI 
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Breve historia del Puerto de Avilés.

 
Puerto de Avilés, en 1920. (Foto Ayto. Avilés)

http://www.puertoaviles.es

Es imposible comprender la actualidad del Puerto de Avilés y su proyección en el siglo XXI sin aludir a sus orígenes.
Para ello hay que remontarse a la época medieval, momento en que comienza a desarrollarse la actividad pesquera. En el siglo XII es conocido nuestro Puerto por el monopolio para la descarga de sal, al haberle sido concedido bajo régimen de contrato con la Corona de Castilla la concesión de Alfolíes, o almacenes de sal, producto indispensable de la época y cuya producción se llevó a cabo a nivel local en un principio, necesitándose más tarde su adquisición de Francia, Portugal y Cádiz a medida que la necesidad de consumo se acrecienta. De igual manera, el Puerto destacaba por su importante tráfico de lana proveniente de Castilla con destino a Europa (he ahí el primer ejemplo de intermodalidad y de definición del área de influencia del Puerto), así como por la exportación de lino, madera o vino. El impulso mercantil del Puerto tuvo también base en el hecho de que será el primer abastecedor de la ciudad de Oviedo, importante económicamente en ese periodo por ser abrigo de los peregrinos en su camino a Santiago de Compostela.
Entre los siglos XV y XVIII los tráficos del Puerto se reducen considerablemente, entre otras causas, por el empeoramiento de las condiciones físicas del Puerto debido a la acumulación de arenas, problema heredado hasta la actualidad y por el cual los trabajos de dragado de mantenimiento son fundamentales para nuestra operatividad.
Panorámica del Puerto antes de la llegada de la siderurgia a la ciudad
 
Contamos con evidencia documental que señala una Real Provisión procurada por los Reyes Católicos en el año 1.488 para que las autoridades locales puedan recaudar una sysa destinada a obras de reparación en la barra de la ría puesto que ésta se cerraba junto con el canal de entrada impidiendo el paso a las naves.
Ya en el siglo XVI durante el reinado del rey Felipe II, y tras nuevas quejas de los comerciantes de la Villa por los problemas del entrada y maniobrabilidad del estuario, se ejecutan obras de reconstrucción de un cay, o muelle de cal a la altura del Puente de los Pilares, también mejorado en esa época, donde siglos después se asentaría el Puente de San Sebastián, lugar de conexión entre Avilés y el vecino municipio de Gozón.
Los siglos XVII y XVIII no verán una mejora de las condiciones del Puerto, que, por ende, continúa perdiendo tráficos a causa de los continuos aterramientos y la imposibilidad de mantener una navegación regular en el canal. Aunque se habían propuesto distintas medidas que paliaran estas dificultades, los problemas económicos y la falta de estructura organizativa adecuada en el puerto hicieron que ninguna de ellas se llegara a materializar.
Peor aún, Avilés perderá su importancia como puerto de cabecera de la región a favor del Puerto de Gijón a finales del XVIII. Además es en esta ciudad donde se centralizarán las Aduanas y la Administración Marítima, a lo que hay que añadir el establecimiento de Gijón como puerto abastecedor de la capital de la región, hecho apoyado en la mejora de conexión entre esta ciudad y Oviedo por carretera. Así las cosas, tanto el puerto como la Villa de Avilés entran en serio declive económico y poblacional.
Ante la tesitura de evolucionar o morir, el puerto entra en la tercera década del siglo XIX con unas necesidades urgentes de mejoras que transformen el perfil del estuario y mejoren sus condiciones de entrada y navegabilidad. 
  Carga de madera en el muelle local
 
En el siglo XIX el tráfico más importante del Puerto fueron los pasajeros. A causa del empobrecimiento de la población se provocó un éxodo masivo hacia el nuevo continente con la esperanza del enriquecimiento rápido. Se establece así un tráfico en el que la población emigra de España a América y en su regreso, los barcos de vela que realizan estas travesías transportan productos que abastecen los nuevos y exitosos negocios comerciales de ultramarinos. A la sombra de este comercio, crece también el negocio naviero, con la creación de nuevas compañías armadoras. A partir de finales de siglo, con la puesta en escena de los barcos de vapor, este tráfico se deriva a la vecina ciudad de Santander.
Fue también, en este siglo, cuando se formaliza el diseño del actual  puerto comercial, que coincide en el tiempo con la instalación en Arnao de la Real Compañía de Minas, primer proyecto industrial en Asturias, aunque con capital belga. Está empresa utiliza para el movimiento de sus mercancías la Dársena de San Juan de Nieva. Hasta ese momento el grueso de los tráficos eran movidos en los muelles locales, que paulatinamente van perdiendo actividad y el Puerto sufre un desplazamiento hacia los muelles de Raíces y la citada Dársena, completamente reformada gracias al impulso del tráfico de carbón, pilar vital en el desarrollo del Puerto a partir de mediados del siglo XIX. En la actualidad el 80% de los tráficos movidos por el puerto tienen lugar en este emplazamiento, y el principal cliente es heredero de la Real Compañía de Minas, Asturiana de Zinc, S.A., que recogió el testigo de empresa cabecera al aumentar sus tráficos de manera determinante una vez la siderurgia decae a finales del siglo XX. 
Panorámica de la Dársena de San Juan de Nieva con las rocas que dificultaban la entrada a Puerto, y la draga trabajando en el canal de entrada. Esta dársena se modernizará a partir del auge del tráfico de carbón, a finales del siglo XIX.
 
Entrado el siglo XX, el Puerto ve la creación en 1.915 de la Junta de Obras del Puerto de Avilés, y sufre un cambio drástico con la instalación de un magno proyecto siderúrgico. En torno a los años 50 comienzan las obras de lo que fue ENSIDESA, empresa siderúrgica que transformó tanto el puerto como la ciudad. La población de Avilés creció exponencialmente y el Puerto cambió de manera radical, los  tráficos generados por esta empresa fueron notables y pasó a ser el casi único cliente del puerto, pues generaba el 70 % de los movimientos. 
Final de la construcción de la Dársena de San Agustín con el antiguo muelle local en primer término. Desde aquí se cargarán y descargarán los productos siderúrgicos.
 
Después de 20 años de bonanza económica a finales de los 80 debido a la reconversión industrial y el cambio de la cabecera de esta a Veriña, los tráficos generados por ENSIDESA descendieron de manera alarmante y los muelles de la dársena de San Agustín quedaron infrautilizados.
Es en este momento de crisis cuando el Puerto de Avilés tiene que replantearse el futuro para intentar recuperar una parte importante del negocio perdido. Para ello, además de mantener los clientes existentes y los tráficos cautivos, se pretende una presencia en los foros tanto nacionales como internacionales del sector de logística y transporte y se hace una labor de divulgación de las ventajas competitivas que ofrece: situación, dinamismo, especialización.
Aunque, la antigua siderurgia, hoy Arcelor Mittal, no es ya el principal proveedor de tráficos del Puerto sigue siendo uno de los principales clientes, junto con Asturiana de Zinc, y otras empresas sin cuya presencia no podemos entender el futuro.
Todo lo anterior pasa por la adecuación de las infraestructuras de este histórico puerto, así hemos de relatar que comenzamos el siglo XXI con la construcción de un dique de contención de arenas en la bocana del puerto, la ampliación de 150 de muelle pesquero y, como colofón, la rehabilitación de la Dársena de San Juan de Nieva para redistribuir y aumentar los tráficos, ya que se aumenta tanto la longitud de atraque con mayor calado (10 y 12 m.) como la superficie de depósito.
A principios de este siglo el Puerto de Avilés  enfrenta su futuro para lograr la modernidad exigida por las nuevas necesidades del proceso de globalización y las exigencias de competitividad, a través del desarrollo de la margen derecha de la Ría. Así pues la capacidad y actividad de este puerto actualmente depende del desarrollo de infraestructuras en el único espacio no desarrollado, tanto la construcción de muelles como la búsqueda de espacios para acopio y manipulación y diversificación de mercancías.
El Puerto de Avilés afronta con gran optimismo el futuro de sus instalaciones. Debido a la asignación de Fondos Europeos de Cohesión (aproximadamente unos 30 millones de euros), la ampliación de nuestros muelles en la margen derecha se está haciendo una realidad. Se está dotando a la zona de unos 1.000 metros de muelles con profundidades de hasta 14 metros y una zona de actividades logísticas y de almacenamiento superior a 375.000 m2, lo que producirá un aumento de tráfico anual cercano a los dos millones de toneladas. No se están descuidando tampoco los accesos a la zona, aumentando la capacidad de la AS-328 y dando servicio ferroviario a través de la dársena de San Agustín.

27 de octubre de 2013

Los negocios y los hermanos "Guilhou"

Hermanos Guilhou, banqueros a su servicio.

(artículo actualizado)

                                                Jean Antoine Numa Guilhou.





                               Imagen de Fabrica de Mieres y el rio caudal.

http://www.lne.es.
Quiero dedicar este artículo a Florentino Romero, que tantas horas ha consagrado a la investigación de la historia de Fábrica de Mieres, esperando que los nuevos datos que hoy publico le sean de utilidad.
El Café Anglais, en París, fue uno de los restaurantes más elegantes en la Francia del Segundo Imperio y a él acudían los aristócratas a presumir y los banqueros a cerrar negocios de alto nivel. Una noche cenaba en el suntuoso local el duque de Abrantes, todavía joven e impetuoso, cuando observó que al comensal de al lado le servían unos riñones «a la brochette». Inmediatamente hizo notar su disgusto ordenando al camarero en voz alta para que todo el mundo pudiese oírlo que le cambiase a otra mesa «alejada de aquel señor que es capaz de comer eso a la hora de cenar». El cliente pareció no sentirse ofendido y siguió dando buena cuenta del plato de vísceras, luego pidió su cuenta y al salir se acercó a la mesa del duque insolente: «Señor, usted no come riñones, pero seguro que se quiere batir conmigo por la mañana». Todas las miradas se posaron en el retado que no pudo hacer otra cosa que aceptar.
El de los riñones resultó ser un experto duelista y al amanecer no tuvo problema en atravesar al duque de Abrantes con una estocada que le mantuvo tres meses apartado de la circulación. Pues bien, la anécdota define a uno de los personajes que mantuvieron estrecha relación con Louis Guilhou y su hermano Numa antes de que éste se decidiese a adquirir las obsoletas instalaciones de Mieres para transformarlas en su fábrica.
La biografía de Numa Guilhou, aún pendiente de un trabajo serio, está llena de sorpresas. Casi siempre se resuelven sus orígenes comentando en dos líneas que procedía de una familia de comerciantes de lana de Mazamet, una ciudad cercana a Toulouse y se da a entender que labró poco a poco su fortuna, pero se olvida que tanto él como su hermano Louis llegaron a España poseyendo ya una enorme fortuna heredada. En 1848 Louis, que había fundado en Madrid su propia compañía de negocios, era capaz de adquirir una gran extensión de terreno en la zona de Chamartín, convencido del futuro de la zona, y abrir varios establecimientos comerciales, entre ellos una tahona y una fábrica de curtidos en la calle Platerías, en pleno centro de la capital, mandando construir de paso su espléndida residencia ajardinada, la llamada «Quinta San Enrique», que hoy es propiedad de la ONCE.
El 28 de enero de 1856, unos meses antes de que Numa consiguiese hacerse con las instalaciones de Mieres que transformaría en su fábrica, se promulgó la ley de Sociedades Anónimas permitiendo la entrada en España de las compañías de crédito extranjeras. Fueron cuatro las que aprovecharon la oportunidad y en todas había capital francés. Entre ellas estaba la Compañía General de Crédito en España, un proyecto muy ambicioso en el que colaboraron los Guilhou desde un principio, figurando en su primer consejo de administración, que celebró el 30 de mayo del mismo año su junta constituyente, contando con la asistencia del gobernador de la provincia de Madrid. El consejo quedó presidido por el duque de Abrantes y en él figuraba Louis Guilhou como administrador y director de otros veinte consejeros entre los que se encontraban un príncipe, cuatro condes, dos marqueses, políticos y varios banqueros galos, uno de ellos el propio Numa Guilhou.
La Compañía General de Crédito abrió pronto sucursales en varias capitales españolas y también en La Habana y París y mantuvo negocios tradicionales como las finanzas, las aseguradoras y las minas, junto a otros más modernos, con grandes posibilidades, pero mucho más arriesgados: los ferrocarriles y las fábricas de gas. Adquirió yacimientos minerales de plomo en Jaén, Granada y Córdoba, y de carbón en León y Palencia, llegando a participar en el préstamo de importantes sumas al Gobierno de la nación, pero su mayor apuesta fueron las vías férreas a las que se destinaron grandes sumas para la línea andaluza de Sevilla a Jerez y las catalanas de Tarragona-Reus-Montblanc y posteriormente Lérida-Reus-Tarragona.
El capital social de esta línea era de 8.550.000 pesetas dividido en 18.000 acciones de 475; la Compañía General adquiría desde el principio 6.000, otra sociedad regional, Borrás, Canals y Cía., se quedaba con 1.000 y un tercer bloque de 800 era asumido personalmente por Louis Guilhou. También en el primer Consejo de la Sociedad del Ferrocarril de Sevilla a Jerez, que se amplió más tarde con otra vía de Puerto Real a Cádiz, estaban los dos hermanos. Su presidente era el marques de Alcañices, pero Louis Guilhou volvía a figurar como director y Numa ejercía la representación en París.
Y éstas no eran su únicas relaciones con el mundo del ferrocarril, ya que los dos banqueros controlaban en Francia la denominada «Compagnie des Chemins de fer des Charentes» mediante su propia empresa «Les fils de Guilhou jeune». Respecto al nombre de esta empresa, se ha escrito a menudo «jeunes» (jóvenes) lo que se traduciría como «jóvenes hijos de Guilhou», pero realmente en los documentos de la época la palabra se escribe siempre en singular, por lo que sería más correcto «hijos del joven Guilhou».
Volviendo a su preferencia por las vías férreas, ésta fue precisamente la causa de su ruina, ya que les hizo ir más allá de sus posibilidades, asumiendo unos riesgos que llevaron a la sociedad a la suspensión de pagos. Las primeras dificultades serias aparecieron a mediados de 1862 y pudieron sortearse con altibajos hasta que finalmente en septiembre de 1864 se tuvo que declarar la quiebra que incluyó el episodio de la huida del responsable financiero Alfred Prost, un notable al que se le había concedido en mayo de 1856 la Orden de Isabel la Católica por haber aportado 42 millones de reales de su propio capital en uno de aquellos préstamos al Estado que cité más arriba.
Desconozco el motivo por el que los Guilhou quisieron o tuvieron que hacerse cargo del ruinoso negocio, pero me consta por las noticias que fue publicando sobre el asunto «Le Journal de Toulouse» que dos años más tarde aún mantenían el litigio con los accionistas en los juzgados parisinos.
Un aspecto que resulta interesante es el sistema de financiación mixto desarrollado por los dos hermanos en sus empresas, muy similar en todos los casos y que también fue el que emplearon para adquirir y renovar la fabrica de Numa en Mieres. La Compañía General de Crédito se había fundado con un capital social elevadísimo para la época, 399 millones de reales, repartido en 210.000 acciones de 1.900 reales cada una, aunque realmente nunca se llegaría a desembolsar más de un tercio de esa cantidad; pero para los ferrocarriles andaluces habían preferido dividir el capital inicial en acciones y obligaciones de dos tipos, unas reembolsables a 47 años y otras a 97 que producían un generoso interés anual. Así la Compañía de Crédito y «Les fils de Guilhou jeune» garantizaban solidariamente 48.125.000 francos que se completaban con una subvención estatal.
Siguiendo este sistema, la Sociedad Hullera y Metalúrgica de Asturias, que luego se convertiría en Fábrica de Mieres, nació legalmente el 11 de mayo de 1861 en el despacho de los notarios parisinos Rousset y Simón con la suma del capital repartido en ocho millones de francos en acciones y 7 millones en obligaciones de 250 francos. La sociedad se constituía por 90 años y la suscripción la abrían directamente «Les fils de Guilhou jeune» desde sus oficinas bancarias del número 50 de la rue de Provence en París.
En este caso las obligaciones eran reembolsables en 47 años a partir de 1865 al doble de su valor y entre tanto daban un interés anual de 15 francos, lo que las convertía en muy interesantes; la publicidad de la empresa se encargaba además de adornar el proyecto, que en este caso y afortunadamente para los mierenses tuvo éxito. La Sociedad Hullera partía de varias propiedades repartidas por las Cuencas: en Mieres estaban las forjas, un alto horno y las minas de carbón que lo abastecían, formando un conjunto que según los cálculos expuestos por Numa Guihou había cerrado el ejercicio de 1859 con un beneficio de 250.000 francos; también se contaba con las minas de Siero y Langreo, que habían pertenecido a las antiguas concesiones Aguado y las acerías de Lena. Eran un total de 50 concesiones hulleras repartidas en 4.000 hectáreas a las que había que sumar otro paquete financiero de nuevo vinculado al mundo de los trenes: nada menos que 10.467 acciones del ferrocarril de Langreo que en aquel momento les daban el control de más de la mitad de la empresa. Y así empezó todo.
                              
                                       Ilustración de: Alfonso Zapico.

FUENTE: ERNESTO BURGOS-HISTORIADOR
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LA TUMBA DE NUMA GUILHOU.


                                                         NUMA GUILHOU.

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Mieres pasó, a mediados del S. XIX, de ser una pequeña localidad cuya vida dependía de la agricultura, a convertirse en la pionera de la industrialización española y del movimiento obrero. En 1844, se establece en Mieres la "Asturiana Mining Company", una de las primeras siderurgias del país, que en 1852 fue comprada por la "Compañía Hullera y Metalúrgica de Asturias". Los activos de esta empresa fueron adquiridos en 1870 por el empresario francés Numa Guilhou quien funda la Fábrica de Mieres que permaneció en funcionamiento hasta 1968. Un siglo y medio de labores mineras y actividad industrial transformaron la vida de los vecinos y el paisaje, con innumerables testimonios de este pasado reciente.
Siempre que vamos de Mieres a Oviedo por la antigua carretera, nos ha llamado la atención una cuidada tumba, casi un cementerio romántico, que se ubica prácticamente a la salida de la ciudad...¿cual será su historia...? Pertenece a Numa Guilhou, 1814-1890, Empresario francés, nacido en Mazamet, cerca de Touluse, en 1814 y titular de una importante fortuna cuando llegó a España, donde desarrollo casi toda su vida profesional Asturias siendo uno de los impulsores de la revolución industrial en la región, favoreciendo la industrialización en la cuenca del Río Caudal.
En 1857 compra la Asturian Mining Company, de capital inglés y propietaria de la Fábrica de Mieres y de las explotaciones mineras del grupo Riansares, Grimaldi y Lillo, con lo que Mieres pasa a ser uno de los centros económicos de España. Posteriormente funda la Societé Houillere et Metallurgique des Asturies, que incluía las antiguas minas del duque de Riansares, la acería de Mieres y la Fábrica de Aceros de Villayana, entre otras. Sin embargo, su proyecto sufrió los problemas de logística y comunicaciones propios de la región propician que sus empresas fracasen y presente su liquidación. Guilhou vuelve a Francia y pronto recupera su empresa. A raíz de recuperar sus bienes, vuelve a su residencia en Mieres para gestionar directamente la fábrica, que pronto se convierte en el principal centro industrial de Asturias, gracias a la demanda de hierro para la construcción del ferrocarril entre Lena y Gijón, inaugurado en 1874. También, por estas fechas, se haría con el Ferrocarril del Valle del Trubia ( Hoy Senda del Oso ) y las minas de Quirós. Fallecería en 1893 en El Padrún, siendo enterrado en un pequeño y abandonado cementerio protestante.

                               Tumba de Numa Gilhou en Ablaña, Mieres.

 FUENTE: http://leyendesasturianes.blogspot.com.es
                arqueologia y patrimonioindustrial
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Numa Guilhou.

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Jean Antoine Numa Guilhou fue un empresario francés, nacido en la localidad de Mazamet. Desde joven trabajó en el negocio familiar de comercio de lana, pero desarrolla la mayor parte de su vida profesional en Asturias, convirtiéndose en una de las figuras más importantes de la revolución industrial.

Biografía

Su labor industrial en Asturias comienza en 1857, cuando compra la Compagnie Minière et Métallurgique des Asturies, constituida el 25 de junio de 1853 en París, sucesora de la Asturian Mining Company de capital inglés. La empresa, controlada por el grupo Riánsares y dirigida por Grimaldi y Lillo, es propietaria de la fábrica de fundición de Mieres y de explotaciones mineras lo que provocará que el concejo pase de una economía predominantemente agraria y ganadera a ser uno de los principales centros industriales de la época, provocando grandes cambios políticos y sociales. Fue en 1861 cuando funda la sociedad Houillere et Metallurgique des Asturies, con un capital social de 8 millones de francos. Esta sociedad es producto de la fusión de la Compagnie Minière et Métallurgique des Asturies con la fábrica de aceros de Villayana y de las minas en Langreo, adquiridas al duque de Riánsares por 10.450.000 reales.
Los problemas de logística y comunicaciones hacen que el grupo de empresas fracasen y se presente su liquidación. Numa Guilhou vuelve a Francia y realiza una subasta pública en París en 1870.
Guilhou vuelve a su residencia en Mieres para gestionar él mismo la fábrica, para lo que contrata al ingeniero catalán Jerónimo Ibrán en 1873, que renueva las instalaciones, crea nuevos talleres y pone gran interés en la formación técnica y profesional de los trabajadores. A la muerte de Numa Guilhou, veinte años después, la fábrica ya es uno de los principales centros industriales de Asturias, gracias, en parte, a la demanda de hierro para la construcción del ferrocarril ente Lena y Gijón (inaugurado en 1874). Su actividad industrial disminuyó durante la Guerra Carlista en el País Vasco.
Numa Guilhou murió en El Padrún, Baíña, y fue enterrado en un pequeño y abandonado cementerio protestante de la localidad de Ablaña.
Casado en segundas nupcias con Henriette Georgeault  (conocida socialmente en Asturias como Enriqueta de Guilhou), tuvieron una hija en común, Jacqueline (Jacoba), marquesa consorte de Villaviciosa de Asturias. Numa tenía dos hijos, Jean Pierre y Ernest, fruto de un matrimonio anterior con Anne Zélie Singher.
En Luxemburgo, fue uno de los fundadores de la Real Sociedad Gran Ducal de Ferrocarril Guillaume-Luxembourg, constituida el 6 de enero de 1857.
En recuerdo a su desempeño como industrial en Asturias, se le han dedicado calles en municipios como Mieres o Gijón.

Cuadro resumen:
Nombre Jean Antoine Hercule Numa Guilhou
Nacimiento 11 de junio de 1814
Mazamet, Flag of France.svg Francia
Fallecimiento 22 de octubre de 1890
(75 años)
El Padrún, Bandera de España España
Nacionalidad Francés
Ocupación Empresario
Cónyuge Anne Zélie Singher
Henriette Georgeault
Hijos Jean Pierre
Ernest
Jacqueline
Padres Jacques Guilhou
Jeanne Marie Phanie Rives
 
FUENTE: http://es.wikipedia.org