24 de mayo de 2013

Vital Aza Díaz, hijo del comediógrafo del mismo nombre

Un médico para un pueblo

  Retrato de Vital Aza (médico), hijo de Vital Aza (escritor)

El ginecólogo Vital Aza, hijo del popular comediógrafo, se ganó el cariño de los mierenses demostrando el amor por su tierra con numerosos gestos de solidaridad con los más humildes

http://www.lne.es

El 15 de febrero de 1934 el doctor Vital Aza leyó su discurso de entrada en la Academia Nacional de Medicina. El tema elegido era tan polémico entonces como lo sigue siendo ahora: «Derechos y deberes biológicos de la mujer». Como es norma en estas instituciones, le siguió una contestación, que en este caso corrió a cargo de otro colega, en este caso don Enrique Slocker, quién quiso concluir su intervención con esta frase: «la Academia está de enhorabuena. Ha entrado un señor».

Vital Aza Díaz fue hijo del comediógrafo del mismo nombre, y si aquel ya era una persona querida en Mieres, él aumentó este cariño demostrando el amor a su tierra con numerosos gestos, tanto de amistad como de solidaridad económica con los más humildes de la villa, como veremos después de hacer un pequeño resumen de su biografía.

Nació en la casona familiar que la familia Aza tenía en el n.º 34 del barrio de Oñón el 16 de junio de 1890 y cursó estudios de bachillerato y medicina en Madrid, donde obtuvo su licenciatura en 1913 en la Facultad de San Carlos, la misma por la que había pasado su progenitor antes de dedicarse por completo al mundo de las letras. Pero él, al contrario, siempre tuvo claro que quería ser médico y tuvo la suerte de que esta actividad profesional fuese a la vez su pasión, por eso se involucró tanto en ella que ocupaba el tiempo que le dejaban las consultas en escribir artículos relacionados con temas de salud en revistas especializadas y diarios madrileños.

Así llegó a convertirse en uno de los ginecólogos más afamados del país, con un currículo admirable: presidente de la Asociación Ginecológica Española, de la Asociación Nacional de Tocólogos y de la Asociación Española de Escritores Médicos. Fundador de la «Sociedad Española para el estudio de la Esterilidad» y creador y patrocinador de un premio al que quiso dar el nombre de su maestro «Sebastián Recasens». Fue también redactor-jefe de la «Revista Española de Obstetricia y Ginecología» y autor de varias monografías sobre su especialidad profesional.

En aquel mismo 1934 fue nombrado presidente de Honor de la Asociación de Huérfanos de Médicos y al mismo tiempo sus compañeros rotarios de Madrid también le hicieron encabezar la directiva de su Club; un episodio que ya les contado hace años en esta misma página. Luego, cuando llegó el franquismo, que veía enemigos en cualquier en cualquier grupo que careciese de un capellán, la asociación fue prohibida y el doctor estuvo a punto de perder su título profesional y tuvo que pagar su afiliación con la retirada de su pasaporte.

Vital Aza residía en la capital, pero pasaba los veranos en Mieres, tanto para descansar como para preocuparse por la salud de sus vecinas a las que atendía en un pequeño consultorio habilitado en su misma vivienda. Allí las recibía en el mes de agosto, reservando la mañana de los domingos para la consulta gratuita de las pobres del concejo y cuando la cosa revestía gravedad, no dudaba en llevarlas hasta la clínica «Santa Alicia», que tenía abierta en la esquina de la calle Ramón de la Cruz con Montesa, en el mismo Madrid, haciéndose cargo tanto del tratamiento y la estancia, como del viaje, si las pacientes no podían costeárselo.

El sanatorio era un buen edificio conocido por muchos mierenses que lo tenían como una parada obligatoria cuando el viaje les obligaba a pasar cerca, y la hospitalidad del doctor hizo que pudieran visitarlo incluso varias agrupaciones locales, desplazadas ex profeso hasta el altozano en que se ubicaba. La iniciativa de construirlo allí había sido de María Fernanda, su mujer, y el matrimonio vivía en uno de los pabellones para que Vital pudiese estar cerca de las enfermas.

Allí hacía una vida metódica: se levantaba siempre a las ocho y media, pasaba la visita, recibiendo las novedades de la enfermera del turno de noche, luego operaba y las doce y media daba un paseo con su perro hasta la hora de comer -siempre a la una y media-, luego dedicaba las tardes a la consulta; menos los jueves, que se iba a su finca de La Cuesta de Las Perdices, y los domingos, dedicados a los toros, el cine y el teatro. Una afición heredada de su padre, al que rendía homenaje atendiendo también gratis a las actrices y gentes de la farándula que requerían de sus servicios.

Santa Alicia, en Madrid, Sanatorio quirúrgico y de maternidad del Dr. Vital Aza.  

La clínica «Santa Alicia» era además un referente cultural. Por ella pasaron numerosos hombres de letras, como los hermanos Álvarez Quintero o el premio Nobel Jacinto Benavente y en una de sus habitaciones murió en enero de 1938 el gran novelista Armando Palacio Valdés.

A Vital Aza le gustaba Asturias y nunca se negó a impartir conferencias cuando se lo reclamaban desde cualquier punto de la región, dejando sus enseñanzas en foros, ateneos, centros recreativos y culturales y cualquier clase de entidad cultural. En Mieres colaboró con la Asociación de Caridad y fue requerido por el Ateneo Mierense para hablar en el Teatro Pombo y por el Sindicato Minero en la Casa del Pueblo. Lo hizo con gran éxito de público y remató además su charla con generosas donaciones para que ambas instituciones pudiesen mejorar sus bibliotecas.

De manera que no fue extraño que recibiese constantes muestras de cariño y aprecio por parte de su población, aunque siempre intentó evitar este tipo de actos. En 1932 rechazó un homenaje que el pueblo mierense quiso rendirle, aduciendo que él sólo hacía lo que tenía que hacer y que además le gustaba hacerlo, por lo que no había ningún motivo para el agradecimiento. Pero no pudo evitar que se realizase al año siguiente gracias a la petición firmada por cientos de vecinos de todas las condiciones sociales e ideologías políticas «en testimonio de gratitud por su intervención desinteresada y acendrado amor a los pobres».

En un curiosísimo documento de más de treinta páginas conservado por su familia, que por su interés ya forma parte de la historia local, pueden verse los nombres de toda la sociedad de la época: ex alcaldes, empresarios, obreros, líderes políticos, médicos, comerciantes, vecinos anónimos. Allí están en dos columnas, codo con codo, Ventura, la viuda de Manuel Llaneza y Carmen Vigil, conocida por sus simpatías con la Alemania nazi; los hombres del Bloque Obrero, Benjamín Escobar y Luis Grossi, junto al socialista Ramón González Peña y otros jóvenes, que desgraciadamente acabarían convirtiéndose en pistoleros de camisa azul y gatillo fácil.

En fin, la lista es tan grande, los apellidos tan variados y los contrastes tan curiosos, que no estaría mal editar algún día un facsímil de este testimonio único, que es la prueba de la unanimidad de afectos que solo un hombre como Vital Aza fue capaz de lograr en una sociedad en la que ya se estaban viviendo unas tensiones que iban a acabar bañando en sangre las calles de la villa.

Nuestro doctor fue además un hombre que cultivaba el sentido del humor heredado de su padre. Sus anécdotas son innumerables, pero como el espacio no da para más, he escogido como ejemplo una que contó su sobrino Luis Solana Aza y ya se recogió en el álbum de Fiestas de San Xuan de 1987. Sucedió en la casa que la familia del testigo tenía en Almodóvar del Campo y que a veces visitaba Vital, deteniéndose según su costumbre en atender gratis a las pobres del lugar.

La madre de la cocinera de aquella familia se negaba a hablar a pesar de que oía perfectamente, lo que la convertía en una muda imaginaria. Era una mudez histérica que el médico atajó convenciendo a la enferma para que tomase unas cápsulas. «Todo depende de lo que pase mañana; si su orina es azul estará usted curada y si no es así se quedará muda para siempre», le dijo.

Al amanecer se oyeron unas voces que rompieron el silencio de la casa: «¡Viva el doctor Vital Aza, que me ha curado la mudez!»: lo que le había dado eran unas pastillas de azul de metileno, inocuas, pero que al parecer tienen esa propiedad? así era él.

Murió el 12 de octubre de 1961 y en una necrológica que publicó en el diario «ABC», su amigo César González-Ruano contó como al mismo tiempo que uno de sus hijos se casaba en la capilla de su sanatorio, él, que sabía que su salud estaba fatalmente minada, quiso recibir en un aparte la extremaunción. Mientras pudo no dejó de atender a sus pacientes, apenas quince días antes del momento fatal hizo su último diagnóstico, luego se fue apagando en silencio.

En Madrid, la clínica «Santa Alicia» fue adquirida por el Ayuntamiento para reconvertirla en centro de salud. En Mieres, la casa de Oñón dejó paso a un polideportivo, pero lo importante es que en el recuerdo de las buenas gentes su presencia sigue viva.




Casa de Vital Aza en Mieres, donde nacio Vital Aza Diaz (hijo del comediógrafo)

FUENTE: ERNESTO BURGOS HISTORIADOR.
_______________________________________

Biografia:
http://www.vivirasturias.com.

Médico y escritor, hijo del poeta y comediógrafo asturiano de igual nombre, nació en Mieres el 16 de junio de 1890 y falleció el 12 de octubre de 1961 en Madrid. A esta ciudad se había desplazado para estudiar el bachillerato, cursando luego Medicina en la Facultad de San Carlos, donde se licencia en 1914. Poco después consigue la cátedra de Tocología de dicha Facultad y compagina su trabajo como docente con el de escritor sobre temas médicos, figurando sus colaboraciones en varias publicaciones, entre ellas el diario madrileño «El Sol», que reservaba un espacio a la divulgación médica.
Sus méritos como tocólogo le valieron el ingreso en la Academia de Medicina en 1933, el mismo año en que fue nombrado presidente del Club Rotario.
Vital Aza, uno de los pioneros en los estudios sobre la esterilidad y la tuberculosis genital en la mujer, fundó la Clínica Obstétrica y Ginecológica de Santa Alicia, en Madrid, y la Sociedad Española para el estudio de la Esterilidad. Fue presidente de la Sociedad Ginecológica Española, de la Asociación Española de Escritores Médicos y de la Asociación Nacional de Tocólogos. Asimismo, formó parte de la Academia Médico-Quirúrgica. Además, creó y patrocinó el premio Sebastián Recasens.
Entre sus obras sobresalen: «La reacción de Abderhalden en obstetricia» (1915), «Tratamiento de las anexitis» (1920), «Feminismo y sexo» (1928), «Deberes y derechos biológicos de la mujer» (1934), «Por qué la mujer no tiene hijos» (1939) y «La esterilidad de la mujer ¿qué causas la originan?» (1941). Otras obras suyas son: «El médico rural ante las distocias más frecuentes», «La práctica obstétrica y ginecológica en la medicina rural», «La pituitrina en obstetricia», «Las embriotomías», «Importancia social de la esterilidad femenina postvenérea», «El derecho a ser madre», «Esterilidad femenina y tuberculosis» y «Los vómitos, los edemas y las hemorragias del embarazo».
Publicó numeros trabajos científicos, sobre todo en «Revista Española de Obstetricia y Ginecología», «Gaceta Médica Española», «Actas de Obstetricia y Ginecología» y «Gynaecologia».

Carmen Díaz Castañón y las Bibliotecas de Mieres


Mieres: La Biblioteca Asturiana de Carmen Díaz Castañón



La Biblioteca de Mieres custodia uno de los tesoros bibliográficos de la Red de Bibliotecas de Asturias: su “Biblioteca Asturiana”, conocida coloquialmente como Biblioteca Carmen Castañón, en homenaje a la insigne catedrática de Lengua y Literatura, filóloga, crítica literaria y escritora mierense.
 http://www.biblioasturias.com/
Carmen Díaz Castañón fue directora del Instituto de Enseñanza Media Bernaldo de Quirós durante 19 años, desde 1972 hasta 1991, en este período el centro educativo se convierte en una referencia a nivel nacional dentro del mundo literario, artístico e intelectual, contando con la presencia de los principales escritores de la época, como Rafael Alberti, Francisco Umbral, Terenci Moix, Antonio Gala, etc. Fue impulsora dela Bibliotecadel Instituto y creó también  una colección permanente de obras de arte -pintura, escultura, grabados-, que ha dado origen al actual museo del centro, contando con firmas tan importantes como las de Tápies, Chillida, Barjola o Nicanor Piñole.
A lo largo de los años, junto con su marido, el bibliófilo Jose Avelino Álvarez Calleja, fue consolidando una biblioteca de autor y/o temática asturiana, constituyendo una de las mejores colecciones sobre el Principado. En el año 1995 el Ayuntamiento de Mieres, contando con la colaboración económica dela Consejeríade Cultura del Principado de Asturias, adquiere su biblioteca particular, que pasa a formar parte de los fondos dela Biblioteca Pública“Vital Aza” de Mieres en el año 1997.

En su conjunto constituye una colección inigualable. Su fondo bibliográfico, de gran valor, supera los 11.000 volúmenes,  algunos de ellos de carácter único, con un buen número de primeras ediciones de autores asturianos tan importantes como Jovellanos, Feijoo, Clarín o Pérez de Ayala. Cuenta también con algunas obras manuscritas y un buen número de publicaciones de los siglos XVI, XVII y XVIII. En diversas ocasiones estos fondos han sido cedidos temporalmente para su exhibición en exposiciones bibliográficas de temática asturiana organizadas por el Principado de Asturias, la Universidad de Oviedo, el Ayuntamiento de Oviedo o CajAstur.
Pero esta particular Biblioteca no se limita solo al formato libro, ofrece tambien otros soportes de información, siendo realmente importantes sus colecciones de prensa, de álbumes antiguos de fiestas, carteles, música, vídeos, mapas, fotografías, sellos y medallas conmemorativas. La colección de música asturiana y la de fotografía merecen una mención especial. En el caso de esta última destacan, por su valor sentimental, las fotografías y postales del Concejo de Mieres: calles, plazas y personajes se reflejan en imágenes, haciendo posible que sin la palabra, se cuente la historia y la vida cotidiana del concejo minero.

La colección musical recoge todo el panorama musical dela Asturiasde los años sesenta a ochenta, con discos de vinilo en formato LP y “singles” de intérpretes de música tradicional asturiana como Diamantina Rodríguez, Juanín de Mieres, Alfredo Canga o Silvino Fernández, y de cantantes y grupos como Víctor Manuel, Rosa María Lobo, Nuberu o la Orquesta Principado.
De gran valor también, reforzado por lo extraño de su aparición en este tipo de bibliotecas, son la colección filatélica, con sellos igualmente especializados en la temática asturiana: reyes, personajes, monumentos o pueblos de Asturias; y la colección numismática, con monedas y medallas conmemorativas de singular interés.
La consulta los fondos de esta “Biblioteca Asturiana” puede realizarse en una buena parte a través del Catálogo Colectivo de Patrimonio Bibliográfico Español y en otra a través del catálogo dela Red de Bibliotecas de Asturias, donde aparece con la signatura precedida de las letras BA.  Debido a las características anteriormente descritas, la colección no se encuentra en acceso directo al ciudadano, estando restringida a investigadores y estudiosos y  estableciéndose para su uso, consulta y préstamo para exposiciones, unas normas aprobadas por el Pleno del Ayuntamiento de Mieres en el año 1998.
En la actualidad, tras la remodelación del inmueble de la Casa de Cultura, se ha creado un espacio propio para albergar tan importante colección y gracias a la colaboración económica de Cajastur, se han adquirido armarios compactos que conservan y preservan tan importante legado. Una vez reubicada la colección, el propósito dela Biblioteca es la digitalición de los fondos bibliográficos más antiguos: prensa, manuscritos…  con el fin de poder utilizarlos sin que peligre su conservación,y su divulgación entre los ciudadanos/as de Mieres. Para este último fin se vienen organizando de forma periódica exposiciones temáticas. En la actualidad y con motivo de 90 Aniversario de la fundación dela Biblioteca Pública de Mieres “Vital Aza”, se ha realizado una exposición bibliográfica de las obras de Vital Aza y de otros autores de teatro asturiano.

Biblioteca de Mieres. Cabecera de la Red de Bibliotecas Municipales del concejo mierense -que cuenta con sucursales en Santa Cruz, Turón y Ujo-, tras la reciente remodelación y ampliación de sus instalaciones se muestra como uno de los más importantes centros bibliotecarios Asturianos.
____________________________________________

Carmen Díaz Castañón

Carmen Díaz Catañón, 1934-1994.
Nació en Gijón y falleció en Mieres. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid y fue miembro desde 1954 del Instituto Menéndez Pidal. Se doctoró en 1964 en la Universidad Complutense y ejerció la docencia en ese mismo centro y en la Universidad de Oviedo, así como en el Instituto Bernaldo de Quirós de Mieres. Fue una prolífica escritora y colaboró en publicaciones de renombre como los Cuadernos del Norte o Revista de Occidente.
 http://el.tesorodeoviedo.es
___________________________________________________
 http://www.bibliotecaspublicas.es

Biblioteca Pública de Mieres

Vital Aza

La Biblioteca Pública Municipal de Mieres se funda en el año 1919, promovida por D. Vital Buylla Sampil, presidente de la Junta de Extensión Universitaria Local. La Institución Libre de Enseñanza dota a la biblioteca de un lote fundacional y el Ayuntamiento, presidido por Manuel Llaneza, cede para su ubicación un local bajo el propio Ayuntamiento justo al lado de la cárcel. El primer bibliotecario fue D. Fernando Rodríguez Yllá. Durante los primeros años funciona unicamente como sala de lectura. En el año 1922 pasa a ser bibliotecario D. Braulio Suárez.
En un documento sobre la biblioteca del 11 de mayo de 1925,  se informa que desaparece la Junta Local de Extensión Universitaria, por lo que se solicita que la biblioteca dependa únicamente del Ayuntamiento, además se propone que la biblioteca pase de fija a circulante. Este informe es aprobado por unanimidad el 28 de mayo de 1925,  a partir de ese momento se llamará  “Biblioteca Popular Municipal Vital Aza”.
Con el tiempo el local resulta pequeño y en el año 1934 se alquila un local en la calle Joaquín Costa, la actual Escuela de Capataces. Funciona aquí hasta que estalla la guerra civil española.
Mientras dura la guerra civil permanece cerrada y no reanuda su actividad normal hasta el año 1942, en un nuevo local en el popular barrio de Oñón,  encargándose de ella  D.Jose María Fernández García (Pellanes) y se inician las gestiones para incluirla en el recién creado Centro Coordinador de Bibliotecas. En el año 1960 se intenta potenciar el uso de las bibliotecas en las zonas mineras: como consecuencia se amplia el horario de apertura a las mañanas y se estudia contratar una auxiliar.
Por incompatibilidad de horarios se hace cargo D. Teodoro Blanco Viñe, y posteriormente D. Basilio Camino y Dª Pilar Álvarez Sánchez. La biblioteca funciona en esos momentos en el Liceo Mierense.
Al quedarse las instalaciones pequeñas se traslada en el año 1983 a la antigua Escuela de Capataces. Pero por poco tiempo. Se inicia por parte de la Consejería de Cultura un plan de bibliotecas, llegándose al acuerdo con el Ayuntamiento de remodelar el edificio. En tanto se realizan las obras de acondicionamiento la Biblioteca sigue cumpliendo su función en un nuevo lugar, esta vez el 3º piso del nº 25 de la calle Manuel Llaneza.
En el año 1988 el último día de mayo se inaugura la  nueva  ubicación, hasta que se decide remodelar el edifico y  provisionalmente se pasa a la calle La Vega nº 22. En el año 2007 se vuelve de nuevo a la Escuela de Capataces.

Biblioteca Pública de Santa Cruz de Mieres

El 6 de diciembre de 1962 se firmó un concierto entre el Ayuntamiento de Mieres y el Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas en el que se establecían las condiciones de creación de la Biblioteca de Santa Cruz de Mieres, así como las obligaciones de ambos. El Ayuntamiento se obliga a proporcionar el local y a consiganar un presupuesto anual para su mantenimiento. El Centro Coordinador se compromete a dotar a la biblioteca de un lote inicial de 1500 libros y a incementar anualmente estos fondos.
El Concierto y el Reglamento de régimen interno y préstamo de libros de la Biblioteca Pública Municipal de Santa Cruz de Mieres fueron aprobados por Orden Ministerial de 29 de noviembre de 1963.
En Enero de 1964  se inaugura la biblioteca en una sala de 90 m2 situada en el "Hogar del Productor", regida por una Junta cuyos miembos han sido designados por el Ayuntamiento y bajo la tutela del Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas, dirigido por D. Lorenzo Rodríguez Castellano.
Tras la desaparición del Centro Coordinador de Bibliotecas dependiente de la Diputación Provincial , la Sección de Bibliotecas de la Consejería de Cultura pasa a asumir sus funciones, y se firma un Convenio de Colaboración Permanente entre el Ayuntamiento y dicha Consejería , de modo que la Biblioteca  Municipal de Santa Cruz de Mieres entra a formar parte de la Red de Bibliotecas Públicas del Principado de Asturias. En virtud de dicho convenio, el Ayuntamiento se compromete a dotar de un encargado a la biblioteca y al mantenimiento del local, y la Consejería se obliga a incrementar periódicamente los fondos y a proporcionar asesoramiento  técnico.
En el año 2001 la biblioteca se trasladó a un nuevo local, situado en la 1ª planta del Polideportivo, mas amplio y luminoso,  dónde continúa funcionando al servicio de todos sus usuarios.




Biblioteca Pública del Ateneo de Turón

La Biblioteca Pública Municipal de Turón recoge la herencia de la Biblioteca Circulante del Antiguo Ateneo Obrero de Turón, fundado en 1925. Esta Institución llegó a contar con una importante biblioteca que en 1927 ya disponía de más de 3.000 ejemplares y cerca de 1.100 socios. Su funcionamiento estaba definido por un reglamento en el que se introducían importantes avances en la democratización del acceso a la cultura. El ateneo y su biblioteca fueron un importante foco cultural en la época, acogiendo numerosas actividades y contando con un importante número de préstamos. Cumplía así con su objetivo de acercar la lectura y los libros a las clases menos favorecidas para que así la cultura dejase de ser privilegio de unos pocos. Comienza su decadencia tras los sucesos de 1934 y desaparece durante la Guerra Civil española, en esta etapa muchos de sus fondos son destruidos, así como sus instalaciones.
Tras la contienda la biblioteca vive una fase de recesión y recupera un escaso servicio ubicada en la Casa Sindical de Turón, que recibió los ya escasos fondos de la biblioteca original y apenas amplió los mismos con nuevas incorporaciones, procedentes de la Obra Social de Educación y Descanso. En esta etapa su uso pasó a ser muy limitado. La decadencia llegó con la desaparición de la Casa Sindical como tal y los fondos fueron abandonados en el inmueble, curiosamente, en el mismo lugar en el que ahora se asienta la nueva biblioteca. En ese abandono a buen seguro se perderían otro importante número de volúmenes, siendo recuperados los restantes por personal del Servicio de Bibliotecas Municipales cuando ya se había refundado la nueva Biblioteca Pública Municipal de Turón.
Este hecho se produce en el año 1969, momento en el que pasa a ocupar una de las salas de la Casa de Juventud de Turón y pasa a ser regulada por el Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas, contando con personal municipal encargado de su gestión, apoyado por una Junta Gestora. Con el Estatuto de Autonomía y el traspaso de competencias culturales a nuestro Principado, la Consejería de Cultura firma convenios de colaboración permanentes que pasarán a regular el funcionamiento de la biblioteca. Ello supone el mantenimiento regular de nuevas adquisiciones y la contratación de personal especializado. Estaban sentadas las bases para el normal desarrollo de la biblioteca, que fue incrementando su uso año a año hasta llegar a la nueva etapa comenzada en abril de 2004 con la rehabilitación del inmueble de la Antigua Casa Sindical donde se ubica el nuevo Ateneo de Turón, Centro Cultural en el que la bblioteca vuelve a ser su principal eje, ocupando su primera planta y un depósito para fondo antiguo en la planta sótano.



Biblioteca Pública de Ujo

Fray Presbítero Martínez

La Biblioteca Pública de Ujo, filial de la Biblioteca de Mieres e incluida en la  Red de Bibliotecas de Asturias, comenzó su andadura el 1 de septiembre de 1959, según consta en la memoria del año 1959 del Centro Coordinador.
En dicha memoria se puede leer que "aunque esta biblioteca había sido instalada por el Centro Coordinador y el Ayuntamiento a finales de 1958, no pudo entrar en servicio debido a que la Hullera Española reclamó el pequeño local que primero había sido cedido para establecer una institución cultural".
Se ubicó en un local particular de 40 metros cuadrados, en la calle denominada "Carretera General", con el nombre de "Biblioteca Pública Fray Presbítero Francisco Martínez".
La biblioteca atendía a una población vinculada en la mayoría de los casos a la mina: mineros, peritos, administrativos de las oficinas de HUNOSA, ingenieros y sus respectivas familias. 
Las actividades que llevaba a cabo eran habitual y permanentemente, su disponibilidad como Centro de Lectura y expedidor de libros entre sus asociados.  De forma esporádica, y según las disponibilidades económicas se organizaba alguna conferencia.
A principios de 1980 la Biblioteca de Ujo cierra sus puertas.
El 24 de marzo de 1988 fue inaugurada al público en un nuevo local, situado en la calle Julio Rodríguez Vigil, s/n, en un edificio municipal que había albergado anteriormente unas escuelas.
En esta época, la población de Ujo había disminuido notablemente debido, al menos en parte, al traslado de parte de la población a la caital del Concejo, Mieres, a Avilés y Gijón a consecuencia del cierre de la Fábrica de Mieresy la apertura de ENSIDESA.
Posteriormente, ya en la década de los noventa, la población aumentará considerablemente, con motivo de la construcción de un complejo de viviendas sociales que alberga a más de quinientas familias.










                  http://turismo.ayto-mieres.es
                  www.ayto-mieres.es

El diplomático ovetense, Alberto Aza

Alberto Aza, fontanero de confianza

Alberto Aza
Dirigió el gabinete de Adolfo Suárez, fue embajador en Londres por deseo de González, portavoz diplomático con Aznar y secretario de Juan Carlos I.

 
Tras nueve años en el cargo, el diplomático asturiano Alberto Aza dejó la jefatura de la Casa Real el  30 de septiembre del 2011 para dar paso a Rafael Spottorno, anterior secretario general de la Casa del Rey, que regresa tras ocho años al frente de la Fundación Caja Madrid.
Alberto Aza se fue sin vivir «la maravilla» en el cargo de jefe de la Casa Real: «acompañar al Rey en el momento de izar la bandera española en el peñón de Gibraltar». Se fue después de 9 años en un puesto en el que gestionó la boda del Príncipe heredero y los achaques del Rey. Este diplomático ovetense logró la confianza de Adolfo Suárez, del que fue «fontanero»; de Felipe González, que lo nombró en 1992 embajador de España en el Reino Unido para reclamar la soberanía de Gibraltar; de José María Aznar, que lo mantuvo, y de su ministro de Exteriores, Josep Piqué, que lo puso al frente de la Oficina de Información Diplomática y, al final, del Rey, que lo eligió para lubricar las relaciones, especialmente las ásperas del Aznar de la mayoría absoluta. Para saber de sus relaciones con la prensa basta leer la sucesión de halagos con los que se le recibió y despidió.
En las lindes de la política y la diplomacia -eso que gustan llamar «servicio al Estado»- permaneció en lo más alto como uno de los secretarios que estuvieron al frente del gobierno en la noche del «Tejerazo» y allí donde le tocó, como en la napoleónica coronación del asesino, ladrón y caníbal Su Majestad Imperial Bokassa I del Imperio Centroafricano.
Alberto Aza nació en Tetuán -entonces capital del protectorado español en Marruecos- el 23 de mayo de 1937, donde estaba destinado su padre, militar de carrera. Alrededor de los 9 años la familia regresó a Oviedo. Estudió ingreso en La Milagrosa, Bachiller en el Colegio de Loyola y las carreras de Filosofía y Letras y Derecho, esta última porque su padre quería que su único hijo fuera diplomático.
Siendo estudiante viajó a Inglaterra sin saber inglés, durmió en un albergue del Ejército de Salvación y sacó patatas en un campo de trabajo. Pasó el curso 1958-59 en la Universidad de Edimburgo, donde aprendió inglés a fondo, conoció la libertad de las sociedades democráticas y se hizo la primera idea de un país al que regresaría de embajador.
Una amiga común le presentó a Eulalia Custodio, Lala. Ella era hija de un ingeniero impresor catalán afincado en Madrid. Por complacer a su futuro suegro aprendió catalán (habla también inglés, portugués, italiano y francés y se defiende en árabe). Lala también habla varios idiomas y pinta. Los casó en Madrid el jesuita Jesús Aguirre -futuro duque de Alba- que al final del enlace dio dos besos a la novia, algo poco frecuente entonces. Se fueron de viaje de novios a Ibiza, mientras Aza hacía las prácticas de la milicia como alférez.
Su carrera diplomática empezó en 1962, en Libreville (Gabón) y lo tuvo ocupado hasta 1975 en la agitada Argelia y en la vieja Italia, donde se fabricaban las nuevas ideas políticas. Regresó a Madrid para ocuparse de la dirección general para el Próximo Oriente en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
En un viaje a Estados Unidos y México coincidió varios días con Adolfo Suárez y conectaron. El presidente del Gobierno lo nombró dos semanas después, el 14 de mayo de 1977, director de su gabinete. Con 40 años y en excedencia de la diplomacia progresó en las labores de «fontanería» -término que acuñó el propio Aza-, de desatascar las relaciones del Gobierno en la incipiente democracia: fue director de Difusión Informativa Internacional, de Relaciones con los Medios Informativos y subdirector de la Oficina de Información Diplomática, donde conoció al Rey Juan Carlos preparándole los viajes al extranjero.
Cuando dimitió Suárez, en febrero de 1981, Aza lo acompañó. Los Suárez, los Aza y los Meliá (Josep Meliá fue secretario de Estado de Información) fueron de viaje a Panamá, invitados por Arístides Royo, presidente del país. Lala volvió embarazada de su sexto y último hijo, que Suárez apadrinó. Aza siguió también a su jefe y amigo en la creación del bufete Suárez y Asociados y en el Centro Democrático y Social, de candidato al Congreso por Huelva. Sin éxito.
Regresó a la diplomacia y superó pronto las reticencias de los recién llegados socialistas. El 1 de marzo de 1983 fue nombrado director general para Iberoamérica, una sección que forma parte de la Organización de Estados Americanos. En 1985 recibió su primera embajada: embajador permanente de España ante la Organización de Estados Americanos, con sede en Washington. En 1990, México.
En 1992, a propuesta de Felipe González, sustituyó al marqués de Tamarón en la Embajada de España en el Reino Unido, abriendo unos años importantes en las negociaciones sobre la soberanía del Peñón. El Gobierno de José María Aznar lo mantuvo en Londres tres años más. Lo cesó Abel Matutes, regresó a Madrid y, a los pocos meses, el nuevo ministro de Exteriores, Josep Piqué, lo nombró director general de la Oficina de Información Diplomática en momentos tan sensibles como la obsesión antiterrorista que siguió al 11-S y la presidencia española de la Unión Europea.
En septiembre de 2002 se convirtió en el cuarto jefe de la Casa del Rey -cargo que había desempeñado el también ovetense Sabino Fernández Campo- para preparar la sustitución de José Fernando Almansa, quien gestionó el nombramiento consensuado por la Corona y el Ejecutivo. Entró como secretario general, en sustitución de Rafael Spottorno (que ahora le sucede), e hizo con Almansa «una transición ordenada» para sustituirle como jefe, coordinando los servicios de seguridad, el protocolo, relaciones con los medios de comunicación y las secretarías de la Reina y del Príncipe de Asturias.
Cuando llegó, las relaciones con la prensa estaban empañadas por el enfado del Príncipe Felipe por la forma en que se había tratado su relación con la modelo Eva Sannum, pero su noviazgo con Letizia Ortiz terminó en una boda mediáticamente bien gestionada. Se va con la atención centrada en la salud del Rey en los últimos tiempos.
Mantiene su relación con Asturias y la casa grande y rosada de Ballota (Cudillero), donde se aísla del exterior y se relaciona en el pueblo con una normalidad que acompaña siempre su imagen. Irónico, buen conversador, buen imitador, llano, no tiene problemas para entretener su tiempo. Tiene 6 hijos y 10 nietos, le gustan la pesca sin muerte y el golf, la música clásica, especialmente con partitura de Wagner y con voz de Plácido Domingo. Aunque tiene también casa en Torrent, en la Costa Brava, es fiel a Ballota, el pueblo al que fue a dar su abuelo, militar retirado por una grave enfermedad en el verano de 1936 y en el que veraneó la familia en la casa de un administrador del duque de Alba. Aza la compró a mediados de los años setenta.
                               Iliustración de: Pablo Garcia.

FUENTE:  JAVIER CUERVO 
________________________________________________
 http://www.biografiasyvidas.com

 Alberto Aza - BIOGRAFIA. 
(Tetuán, 1937) Diplomático español. Alberto Aza Arias nació el 23 de mayo de 1937 en Tetuán (Marruecos), donde provisionalmente se encontraban sus padres, de ascendencia asturiana. En la Universidad de Oviedo se licenció en filosofía y letras y en derecho, esta última carrera para cumplir el deseo paterno de convertirse en diplomático, objetivo que alcanzó en 1965, cuando fue nombrado secretario de la embajada de Libreville (Gabón).
Dos años después, el 5 de junio de 1967, fue trasladado, siempre con el mismo cargo, a la capital argelina, Argel, desde donde en 1972 salió para su siguiente destino, Roma. Permaneció en la embajada de la Ciudad Eterna hasta mediados de 1975, cuando regresó a Madrid para ocuparse de la dirección general para el Próximo Oriente en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Sus recuerdos personales de esta época están plagados de anécdotas interesantes, a raíz de sus viajes por todos los países de la zona, sus contactos con representantes de gobiernos calificados de «peligrosos» y sus conversaciones con personajes de primer rango, tanto del lugar como de representaciones diplomáticas extranjeras.
Paréntesis en la Moncloa
Posteriormente, en 1977, obtuvo la excedencia para irse con Adolfo Suárez como uno de sus principales asesores en La Moncloa (director, en concreto, del gabinete de presidencia). Entonces, fue director de Difusión Informativa Internacional en la Oficina de Información Diplomática, director de Relaciones con los Medios Informativos y hasta subdirector de la Oficina de Información Diplomática (OID), cargo en el que tuvo la oportunidad de conocer a don Juan Carlos, porque a la sazón Aza se ocupó de preparar los viajes del monarca al extranjero.
Cuando aún ocupaba este cargo, en noviembre de 1977, el Boletín Oficial del Estado (BOE) hizo público su nombramiento como «embajador extraordinario y plenipotenciario, representante de Su Majestad el Rey, para la ceremonia de la coronación de Su Majestad Imperial Bokassa I del Imperio Centroafricano». Los familiares y amigos más íntimos de aquel joven diplomático de distinguido aspecto y barba zaína llegaron a temer por su vida en el transcurso de aquella arriesgada misión ante el caníbal más significado de la historia contemporánea. Pero Aza regresó sano y salvo, con la misión cumplida.
A fines de aquel mismo año de 1977, y hasta 1981, ejerció como jefe del gabinete del presidente del gobierno, cuyo titular, Adolfo Suárez, líder de la Unión de Centro Democrático (UCD), lo eligió personalmente para ese importante puesto en los complicados años de la transición. Cuando Suárez presentó su dimisión, en febrero de 1981, Aza dejó su puesto y siguió a su jefe en la dura travesía del Centro Democrático y Social (CDS), presentándose como candidato a diputado por Huelva. El magro éxito de la formación centrista lo empujó a abandonar su incipiente carrera política y a volver al sector de la diplomacia.
Sus años como embajador
En marzo de 1981 reemprendió la carrera diplomática, regresando al Ministerio de Asuntos Exteriores, del que, en 1983, fue nombrado director general para Iberoamérica. Poco después pasó a ocupar el cargo de ministro consejero de la embajada española en Lisboa.
En 1985 recibió por fin su primera máxima representación diplomática, una embajada, al ser nombrado embajador permanente de España ante la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, donde perfeccionó su ya excelente inglés. En 1989 seguía aún en la capital política estadounidense, pero como embajador de España en Belice, hasta que en 1990 pasó a ocupar el puesto de embajador en México, en una época en la que este país empezaba a experimentar indicios de cambio en la hegemonía ejercida por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernaba el país desde la revolución zapatista.
En 1992, a propuesta del entonces presidente Felipe González, pasó a desarrollar, en sustitución de Santiago de Mora-Figueroa, marqués de Tamarón, una importante misión diplomática como titular de la prestigiosa pero delicada embajada de España en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, donde puso de manifiesto sus dotes de diplomático en asuntos tan controvertidos como el del peñón de Gibraltar, cuya españolidad se ha reclamado sin éxito insistentemente.
Aquellos fueron unos años clave para esas espinosas negociaciones sobre la soberanía del Peñón. Inusualmente, ya que por regla general los embajadores no permanecen en el cargo más de cuatro años, el gobierno de José María Aznar decidió mantener a Aza en Londres tres años más, a pesar de que había sido designado por un gobierno socialista. Esos seis años y medio en la capital británica le confirieron una gran experiencia en el conocimiento de Gran Bretaña y sus gentes, algo muy valioso en las actuales relaciones entre España y ese país, cuyo primer ministro, Tony Blair, no esconde su simpatía por el presidente Aznar.
Regreso a Madrid
El 23 de abril de 1999, a propuesta del ministro de Asuntos Exteriores, a la sazón Abel Matutes, fue cesado en el cargo de embajador de Gran Bretaña y designado inspector general de Servicios. La vuelta a Madrid se interpretó como un freno a su ascendente carrera diplomática, pero recuperó su fulgor apenas un año después, tras la victoria por mayoría absoluta del Partido Popular (PP) en las elecciones de 2000: el nuevo ministro, Josep Piqué, con quien ya sintonizaba en muchos asuntos, lo reclamó y fue designado director general de la OID, donde se significaría como un portavoz muy fiable de la política exterior española.
La OID y, por ende su titular, actúa como portavoz oficial único del Ministerio de Asuntos Exteriores, informa directamente al ministro de las noticias obtenidas a través de los distintos canales establecidos y facilita la información solicitada por las embajadas acreditadas en España, las de España en el exterior, así como las facilitadas por los organismos extranjeros análogos a esta dirección general. Además, como portavoz de la política exterior, a Aza le correspondió exponer públicamente la posición del gobierno del PP en materia internacional, mediante declaraciones y comunicados oficiales, organizar la cobertura de los actos de prensa del ministerio y responsabilizarse de la cobertura informativa de los viajes que realizaba el ministro Piqué. 

22 de mayo de 2013

La pluma racionalista de Rosario de Acuña

Ídolo y mentora de las republicanas

“¡Feliz si allá en los siglos que vendrán, las mujeres, elevadas a “compañeras de los hombres racionalistas”, se acuerdan de las que, haciendo de antemano el sacrificio de sí mismas, empuñaron la bandera de su personalidad en medio de una sociedad que las considera como mercancía o botín, y defendieron con la altivez del filósofo, la abnegación del mártir, y la voluntad del héroe sus derechos de “mitad humana” dispuestas á morir antes que á renunciar á la libertad”.
Rosario de Acuña se convirtió en guía para las grandes representantes del librepensamiento feminista y en este blog ya tiene otra referencia el 18 de febrero de 2013, con el titulo:"Rosario de Acuña y Villanueva" Hipatia en el recuerdo.

"EL BLOG DE ACEBEDO QUIERE DAR LAS GRACIAS Y HACER UNA MENCIÓN ESPECIAL AL ASTURIANO JOSÉ BOLADO (XOSÉ BOLADO), AUTOR DE UN TRABAJO SOBRE ROSARIO DE ACUÑA Y VILLANUEVA Y COMPILADOR DE SUS OBRAS".
¡¡XOSÉ,  ÁNIMO Y ENHORABUENA POR TAN SOBRESALIENTE TRABAJO!!



En las últimas décadas del siglo XIX y el primer tramo del XX, pocas mujeres despertaron en los republicanos españoles tanta veneración como Rosario de Acuña. Y esa fascinación resultó singularmente poderosa entre sus congéneres, las propias mujeres, a muchas de las cuales atrajo al campo del librepensamiento y la disidencia política.
Hay que tener en cuenta que la mayoría de las republicanas que luego brillarán en los años treinta ni siquiera habían nacido. En aquellos tiempos, eran otras las que defendían los ideales democráticos de libertad, igualdad y fraternidad. Se trata de las pioneras de un tipo de feminismo que inexorablemente conducirá a la reivindicación del voto femenino. Clara Campoamor apenas sumaba unos meses de vida cuando Rosario de Acuña defendía el papel de las mujeres fuera del hogar, su presencia en el espacio público, mientras le llovían las felicitaciones que, desde todos los rincones del país, le hicieron llegar por carta decenas de librepensadores de uno y otro sexo.
Rosario de Acuña ejerció por medio de la pluma un verdadero magisterio racionalista, un apostolado infatigable que sacudió muchos espíritus timoratos y supersticiosos. Así, con sus campañas en pro de la razón, la tolerancia y la justicia, la escritora contribuyó a engrosar las filas heterodoxas. Odiada hasta el delirio por sus enemigos, levantó pasiones, sin embargo, en el campo republicano. Particularmente, fueron muy aplaudidos los artículos que escribió para el semanario 'Las Dominicales del Librepensamiento', uno de los muchos periódicos que honró con sus colaboraciones.
El ascendiente ideológico que Acuña tuvo sobre una parte minoritaria de la ciudadanía redobla su importancia cuando se trataba de las mujeres. La razón de esto quedó luminosamente explicada por Amalia Carvia Bernal, otra librepensadora de bandera, que en cierta ocasión le confesó a la escritora: «Usted es mujer, y como mujer, habla más a nuestras recónditas fibras, despierta con más suavidad nuestras íntimas aspiraciones». En otras palabras, el mensaje rebelde y discrepante que propagó Rosario de Acuña resultaba para ellas más convincente, más eficaz y arrebatador que el que podría haber difundido un varón que profesara las mismas ideas.
Algunas de las grandes representantes del librepensamiento feminista llegaron a considerarla su guía y mentora. La combativa Ángeles López de Ayala, por ejemplo, manifestó públicamente: «Tú fuiste mi maestra; la fuente cristalina donde sacié mi sed devoradora de justicia y de humanidad». A su vez, Luisa Cervera, ilustre poetisa de 'Las Dominicales', reconoció algo parecido en un soneto: «Cariñosa su amiga me llamaba, / sus ideas prendieron en mi mente / y convencida yo las propagaba». Y la referida Amalia Carvia dijo hallarse entre las que fueron «despertadas por su elocuente voz». Se trata de nombres que acaso no digan nada a quien hoy lea estas líneas, pero algún día se reconocerá fuera de los círculos investigadores el relevante papel que desempeñaron todas estas mujeres.
Había, pues, un indudable efecto multiplicador en la propaganda de Rosario de Acuña. La trascendencia de ello radica en que algunas de las persuadidas servirán de enlace con una nueva generación de mujeres, pensadoras y activistas que después, en los años treinta, continuarán luchando por la igualdad.
Valga de ejemplo Carmen de Burgos, periodista fallecida en el otoño de 1932 y que, con apenas 20 años recién cumplidos, allá por 1888, le había dirigido una carta a Acuña para respaldar públicamente un sustancioso artículo que había escrito en defensa de la emancipación femenina: «Aunque incapaz de expresar debidamente lo que aquel hermoso trabajo me hizo sentir y pensar, declaro mi firme adhesión a cuantas ideas en él expone».
De ahí que Dolores Ramos Palomo, gran conocedora de ese universo femenino disidente del periodo de entresiglos, haya sentenciado que Rosario de Acuña fue quien «mostró el camino a otras mujeres». Lo que hizo la escritora fue una verdadera siembra, una campaña ininterrumpida de la que no podía esperarse temprano fruto. Y en tal sentido cabe interpretar el soneto que, tras su muerte, apareció en un cofre de su propiedad: «La fe en el porvenir mi ser anega; / constante y rudamente he trabajado; / sufrí el dolor con ánimo esforzado / y sembré mucho, sin hacer la siega».
¡En la devoción que Acuña provocó entre los suyos, había un fervor reverencial y solemne, un encandilamiento casi religioso: la adoraban. A propósito de ello, interesa recordar una olvidada iniciativa que se planteó en el campo republicano hacia 1916.
Ataques de fanáticos
Se habló entonces de convertir la finca gijonesa de Rosario de Acuña en una especie de santuario laico al que se desplazaran los correligionarios para rendirle homenaje a la librepensadora. El periodista Ángel Samblancat lamentó que no hubiera triunfado esa singular propuesta, la cual resumió en los siguientes términos: «Que los republicanos fuéramos en peregrinación a Asturias a visitar a esta gran mujer, que, anciana, pobre y enferma, sólo vive para el ideal».
El origen de la idea, y por lo tanto de los comentarios de Samblancat, parece hallarse en un artículo que, en junio de ese año, publicó el escritor Volney Conde-Pelayo en el semanario anticlerical 'El Motín'. Lo escribió en un contexto muy preciso: se agitaba entonces la idea de la unión de las derechas y el tradicionalista Vázquez de Mella había convocado para el otoño de 1916 una magna asamblea regionalista en el emblemático lugar de Covadonga. Además, Volney no ignoraba que doña Rosario había sido blanco de numerosas injurias y provocaciones, cometidas por grupos de vecinos fanáticos que hallaban divertimento en lanzar piedras contra su casa y extender las calumnias más inverosímiles. Con semejante telón de fondo, Volney no dudó en lanzar esa invitación al peregrinaje contestatario: «Hay que ir a Gijón en cruzada liberal, a rendir homenaje de cariño a la ilustre viejecita de corazón juvenil».
De haber triunfado la propuesta, estaríamos ante un ritual inédito de gran alcance simbólico, en el que, por añadidura, la figura idolatrada no era un varón.
Borrada del callejero en 1937
Desde su muerte, ocurrida hace 90 años, Rosario de Acuña ha sido objeto de unos cuantos estudios. Relegada al olvido durante el franquismo, que la borró muy pronto del callejero (1937), su memoria empezó a ser restaurada al comenzar la década de 1980.
El Ateneo Obrero de Gijón, en buena medida como fruto del trabajo de Daniel Palacio, reeditó su obra 'Padre Juan' en 1985. Otro expresidente de ese centro cultural, José Bolado, terminó siendo el responsable de compilar sus obras en varios tomos que empezaron a publicarse en 2007, y para los que escribió una introducción muy completa que debiera ver la luz de forma independiente.
Entremedias, otros autores habían ido contagiándose del interés por el personaje: Luciano Castañón, María del Carmen Simón Palmer y Elvira María Pérez Manso pueden servir de muestra. Y el interés no disminuyó al cambiar el siglo. Marta Fernández Morales realizó entonces un breve trabajo con una beca de investigación que en 2004 le concedió el Ayuntamiento gijonés. Paralelamente, Aquilino González Neira firmó una recopilación de artículos. Entonces también salió de la imprenta un estudio de Macrino Fernández Riera sobre los vínculos de la escritora con Asturias, predecesor de otro más amplio que se publicó en 2009, el mismo año que inauguró una página web dedicada a la escritora que reúne muchos de sus artículos.
En fin, la lista no puede ser completa, pero mientras rematamos estas líneas nos anuncian la aparición de un extenso capítulo sobre la librepensadora que forma parte de la obra 'Política y escritura de mujeres' y que ha redactado la profesora Elena Hernández Sandoica.
Se continúa, pues, escribiendo sobre Rosario de Acuña. Y, sin embargo, aunque pueda sorprender, todavía quedan facetas por explorar, interpretaciones que redondear y fuentes pendientes de localización, olvidadas a saber en qué archivos e incluso en el mercado anticuario, del cual es muy difícil que terminen reintegrándose al patrimonio común y que la gente que lo desee pueda consultarlas. 
El pueblo de Pinto (Madrid), una vez recuperada la democracia, quiso reconocer la residencia en nuestro pueblo de esta ilustre personalidad. Por ello se le dedicó una calle en la nueva urbanización anexa al barrio de Buenos Aires.  http://zigzagdigital.com
FUENTE:  SERGIO SÁNCHEZ COLLANTES
_________________________________________________

                                  Rosario Acuña, el ejemplo a seguir.
 
El nombre de Rosario Acuña liga a nuestro taller a un tiempo tanto con el librepensamiento como con la realidad social: la escritora, amén de ser un referente fundamental de su época en este sentido, también constituyó un importante punto de apoyo para el movimiento obrero y las clases sociales más desfavorecidas, a las que siempre estuvo unida. Rosario Acuña simboliza para nosotros la existencia de una masonería de progreso y comprometida socialmente, ubicada en Asturias.

16 de mayo de 2013

El ocio del Mieres de Antaño



EL OCIO Y EL ENTRETENIMIENTO EN EL MIERES DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
La calle Teodoro Cuesta con los cines Pombo y Esperanza, año1951 (foto Alonso)

                                               Cine Esperanza (1958)

SALAS DE TEATRO Y CINE EN EL CONCEJO DE MIERES
El primer local destinado a teatro en Mieres, estaba situado en La pasera, (donde se encuentra  el cine Esperanza, C/ Teodoro Cuesta), y construido en madera. Denominado “Salón de Variedades”, fue demolido en 1905. Posteriormente Mieres llegó a contar con cuatro salas dedicadas  a teatro-cine, siendo el más antiguo el salón “Novedades”, levantado hacia 1908 en la calle Guillermo Schultz, allí permaneció por espacio de cerca de 80 años, hasta su derribo en 1985, siendo una de las salas más populares.
En fecha aproximada se alza el teatro “Pombo”, en la misma calle, esquina a La Pasera, que fue otra de las salas legendarias de esta villa, desapareció en la década de los años 70. Los primeros años las películas eran mudas, y había un locutor para ir explicando el argumento.
En el año 1933 constituye un acontecimiento la llegada a Mieres del teatro universitario La Barraca, al frente de cuya compañía venía el poeta Federico García Lorca, corría el mes de agosto y pasaron cuatro días en Mieres, donde tiene una sola actuación en el salón teatro Argentino, después Palau.
Un nuevo cinema aparece en 1942: el Esperanza, único que se conserva en la actualidad (cerrado). El 16 de junio de 1951, se inaugura con un concierto de la Sinfónica de Madrid, el teatro Capitol. En esta sala se han celebrado los Festivales  de España durante las fiestas de San Juan, desde 1961 al 65 y en 1968, este teatro fue demolido en 1992.
 El Cine Capitol, El Bar, Sal Si Puedes, y la entrada del Bar-musical La Carbonera.(foto José Ramón Viejo Saez)

En el resto del concejo han desaparecido todas las salas dedicadas a cine.
Estaban ubicadas en los siguientes lugares:
a) Cuatro en Turón, uno en Urbiés, uno en Figaredo, uno en Santa Cruz, uno en Ujo, uno en Cenera, uno en Rioturbio, uno en Vegadotos, uno en Ablaña y uno en La Pereda.
b) En otros pueblos del concejo también se celebraron sesiones ocasionales en locales improvisados.
La televisión  y las nuevas tecnologías de entretenimiento acabaron con unos locales que fueron cita de millares de espectadores durante más de 50 años.
La afición teatral en Mieres estuvo muy arraigada merced a las numerosas compañías de aficionados repartidas por el concejo, que representaban obras de todo género, dramático, de humor asturiano, etc. También en las escuelas había grupos de los que salían actores para aquellas compañías de mayores que tuvieron gran acogida popular.
Cine Novedades (foto Paco) 
Cines Pombo y Esperanza (años 50)
UNA PELICULA DE MIERES 

                 Caratula del la Película "Mieres del Camino" producida por Andrés Pombo


La película “Mieres del camino”, rodada en esta villa y sus alrededores, fue protagonizada por actores elegidos entre los personajes mierenses de la época, como la actriz principal, una dama conocida por Pepita la Melona, siendo el galán Pinón Menéndez. La trama de la película consistía en un romance entre dos jóvenes. Fue promotor de la misma el industrial Andrés Pombo, dueño del teatro Pombo. Película que con éxito se estrenó en este mismo teatro de Mieres el día 30 de enero de 1928. La misma, por razones comerciales, se había estrenado en el “Teatro Princesa” de Madrid dos semanas antes con gran éxito de público y crítica favorable.
Una copia de esta película descubierta en la filmoteca nacional, ha sido cedida al Ayuntamiento de Mieres y se guarda en sus archivos desde el año 1980.

Calle Manuel Llaneza (adoquinada), año 1951, Foto Alonso 

                                                         Vista de Mieres en 1958
                                                                             
Calle 12 de octubre (1930)
C/Heroes de simancas, hoy Ramón Pérez de Ayala-Estas viviendas se entregaron en la primavera del año 1957
C/Camposagrado, despues C/ Jose Antonio (el paseo) y hoy C/Manuel Llaneza
Jardines del Alcazar, Mieres
Antigua Héroes de Simancas, hoy Ramón Pérez de Ayala.

Pinin en la medreña.Fiestes de san Juan.-1961

             Cafe carolina. Principios del siglo XX (1927)

CAFES.
Se citan en primer lugar los cafés-teatro o de bailarinas como se conocían los mismos:
Ø  Fernandito, en La Pasera (el primero que hubo en Mieres en esa especialidad).
Ø  Carolina, en Camposagrado (C/Manuel Llaneza).
Ø  Argentino (después Paláu)
Ø  Franco Astur, en la C/ Jerónimo Ibrán
El Palau, en la Avda. José Antonio, hoy C/Manuel Llaneza

El desaparecido Cafe Chus en Teodoro Cuesta (frente a la iglesia San Juan).

Otros cafés:
Ø  Círculo Católico (el desaparecido café Chus, en La Pasera), donde había teatro moral y educativo para los socios.
Ø  Pepita, en la Plaza de Requejo, este fue el último en servir “Capiles” (era medio café con gotas de licor), en Mieres.
Ø  Elena, en La Pasera, esquina a G. Schultz.
Ø  Ardura, en La Pasera, llamado del “Trapu” (el dueño era sastre y de ahí el apodo).
Ø  Victoria, en G.Schultz (donde primero hubo gramola para escuchar música).
Ø  Antonio y Manolo, en el antiguo mesón de la Pasera.
Ø  Rubinat, en Requejo.
Ø  América, junto a la Plaza de Abastos.

Fografia de José Ramón Viejo Saez.
Bodegón El Cuipu. (desaparecido). Había en aquellos años un dicho popular que decia:
"Si quieres beber buen vino y comer tapes barates, ven al bodegon del cuipu, xunto a les cases barates".
Fotografia de José Ramón Viejo Saez.
Bodegón Tornillos (desaparecido). Junto a la Plaza de Abastos

VINATERIAS
Ø  Los Macabeos, en Camposagrado (C/Manuel Llaneza)
Ø  Vidal Gutiérrez, en La Pasera, luego cambio para a Jerónimo Ibrán.
Ø  Esteban Villada, en La Villa.
Ø  Montoto, en Ventamoyá, antiguo mesón
Ø  Victorino Ordóñez, hacía la Alcantarilla.
Ø  El huerto del Francés, en Requejo.
Ø  El Transvaal, en Requejo.

LAGARES.
En el concejo de Mieres había en el primer tercio del siglo XX más de cien lagares industriales, y eran sitio de reunión en las tertulias de familiares o amigos para celebrar alguna comida en sociedad. Un ramo de laurel sobre la puerta de entrada indicaba que allí había una espicha. Dentro, frente a la pipa de sidra, una mesa con los pinchos tradicionales: tortillas, huevos cocidos, bacalao, chorizos, jamón, queso y un largo etcétera, en torno a los cuales siempre se terminaba en alegres canciones y se formaban “coriquinos” que amenizaban las veladas.
Jorge Vigón, al hablar de este tema en uno de sus trabajos, parece que define el paisaje de Mieres visto desde un lagar:
“La sidra suele originar, como creo haber indicado ya, una razonable propensión al canto. Ese canto que es habitualmente melancólico, moroso y sugiere la imagen de un  perfil de montaña con largas líneas sinuosas y de pronto con una ordenada violenta, como un pico: un agudo sostenido, retardor y desgarrado”.

En Mieres existían catorce de estos lagares para la fabricación y venta de sidra:
 Dibujo del afamado autor asturiano Alfonso (desaparecido), ilustración de Pinón y Telva
Ø  Ultramar, en Oñón
Ø  El Llobu, en Oñón
Ø  Martinín, en Oñón.
Ø  Llagar del Sacó, en Requejo
Ø  Benedicto, en Requejo.
Ø  El de Pello, en el Polear.
Ø  Puerto Rico, frente a la iglesia de San Juan, rio abajo.
Ø  Urbano, en La Pasera.
Ø  Tornillos, cerca de La Plaza de Abastos.
Ø  Archena, en Camposagrado (C/Manuel Llaneza).
Ø  Barranco del Lobo, (donde está hoy el parque).
Ø  Santos Velasco, en Arriondo.
Ø  Gerardo Molleda, en La Villa.
Ø  Llagarón de Pepa Carlones, en La Villa.

En la actualidad las espichas siguen siendo motivo de reunión en torno a las bien repletas mesas, “fiestas mayores del comer y del beber”.
En Mieres hay una zona de gran tradición sidrera como es la Plaza de Requejo, que en su parte junto a la carretera General  (C/Teodoro Cuesta),  se levanta un monumento al escanciador de sidra, anteriormente se encontraba en el medio de la plaza.

La obra del escanciador es del gran escultor Mierense, D. José Manuel Félix Magdalena, al cual ya se le dedico un artículo en este blog el 4 de agosto de 2012, el monumento fue inaugurado el día 5 de junio de 1982.
Son muy numerosos los pequeños lagares familiares existentes en el concejo, siendo por el contrario escasos los industriales, caso opuesto al de las primeras décadas del siglo XX.

 Plaza de San Juan (Requejo-1920)

CASAS DE COMIDAS.
 Mieres, desde siempre y sus casas de comidas son la más pura muestra, se aferró a la vieja cocina y en ella parece continuar: Potajes y fabadas, caza y pitu con arbeyos, casadielles o frisuelos, son entre otros sus principales platos. Aunque ahora y para bien de todos, las carta de los restaurantes se enriquecen con otros importantes, sin olvidar los conocidos y famosos que han dado prestigio internacional a la mesa Mierense y Asturiana.
Fueron famosas las guisanderas, mondongueras, reposteras y confiteras de esta comarca, como lo siguen siendo en la actualidad las seguidoras de aquella tradición, unas y otras han editado libros de recetas culinarias de sabrosos platos, que así lo acreditan.
Las principales casas de comidas existentes en Mieres en la primera década del siglo XX, eran:

 La Pasera, C/Teodoro Cuesta (aprox. 1929)

Ø  Frutos Vega, en La Pasera, después paso a Jerónimo  Ibrán.
Ø  La Madrileña, junto a la Plaza de Abastos.
Ø  Casa Villa, en Requejo, más tarde cambió para las inmediaciones del Colegio de La Salle y la C/ Aller.
Ø  Casa Camporro, junto a la Plaza de Abastos, más tarde cambió.
Ø  Fonda Asturias, en C/Alejandro Pidal.
Ø  Las delicias, en C/ Alejandro Pidal.
Ø  Casa Lebrel, en Oñón.
Ø  Casa Urbano, en la Pasera.
Ø  Fonda Victoria, en La Pasera.
Ø  Casa Cayo, en Requejo.
Ø  Hotel Amparo, en La Villa.
Ø  En La Plaza de Abastos servían comidas las famosas cocineras Hortensia y Genara.

Hortensia y Genara, eran hermanas y prepararon el menú  servido en El Polear en homenaje a Hernández  Catá, embajador de Cuba en España, con motivo de una conferencia pronunciada en el Ateneo de Mieres en 1927.
A continuación se citan algunas de las especialidades culinarias que podían degustarse tanto en casas de comidas como en cualquier domicilio donde había asimismo excelentes cocineras y reposteras.

Calle Martinez de la Vega, ahora C/Carreño Miranda (aprox 1929)

GASTRONOMÍA TIPICA DEL CONCEJO DE MIERES: 

SOPAS.

                                                                   Sopas de ajo

Sopa de hígado, receta muy familiar asturiana 
Sopa de leche y azucar

Sopas:
Ø  De gallina, sin pasta, con menudos y curruscos de pan.
Ø  De hígado de cerdo del día de la matanza, se ofrecía a los participantes en la misma.
Ø  De manteca, con sopas turraes en el horno.
Ø  De leche y azúcar.
Ø  De ajo.

POTAJES.

                                                            Pote asturianu

Arbeyos con jamón

Nabos con compangu

Los Callos, muy tipicos en Mieres 

Hígado encebollado


Potajes:
Ø  Pote Mierense con rabadal.
Ø  Pote de antroxu, fabes, verdura, patatas y compangu.
Ø  Fabada.
Ø  Arbeyos con jamón.
Ø  Menestra de carne.
Ø  Chamucu guisado.
Ø  Conejo asado.
Ø  Pitu con arbeyos
Ø  Nabos con compangu.
Ø  Rabu con patatines.
Ø  Callos.
Ø  Pisto de Cebolla.
Ø  Hígado encebollado, particularmente el día de la matanza.

EMBUTIDOS.

                                                        Embutidos asturianos

Surtido de embutidos Asturianos
Bollos preñaos
La cura de "La matanza", chorizos, morcillas, xuanicu, etc....


Embutidos:
Ø  Longaniza.
Ø  Morcilla moscancia.
Ø  Xuanicu, una morcilla que se mezcla con trozos de calabaza.
Ø  Bollos preñaos.
Ø  Chorizos a la brasa.
Ø  Empanada de chorizo y jamón.

POSTRES.

                                                  Casadielles asturianes

Frixuelos
Arroz con leche


Manzanas asadas 


Castañes pulguines


Postres:
Ø  Pegarata del ramu, los padrinos regalaban a sus ahijados por Pascua.
Ø  Arroz con leche.
Ø  Bizcochón con nates de casa.
Ø  Borrachinos de pan.
Ø  Consejos paserinos o rosquillines.
Ø  Tarta dalia o jardín de Mieres.
Ø  Tarta de almendra.
Ø  Casadielles, frites o al horno, de nuez, harina y azúcar.
Ø  Frixuelos de harina leche y huevos. (se hacían todo el año y en especial en el Antroxu.
Ø  Fayuelas,  semejantes a los frisuelos.
Ø  Queso de Urbies.
Ø  Cuayá de leche.
Ø  Manzanas asadas con ponche asturiano.
Ø  Castañes afarolaes, al forno o asaes, para tomar con sidra dulce.
Ø  Castañes pulguines
Ø  Corbates o mayuques del xardu.

PANES.
                                                Pan de escanda asturiana,

Pan de boroña, hecho con harina de maíz, "el pan de los probes"

Tortas

Panes:
Ø  De escanda.
Ø  De maíz o boroña.
Ø  Torta al llar.

OTRAS SEÑAS DE IDENTIDAD DE MIERES DEL CAMINO.

Escudo de Mieres

Escudo de Mieres-2

explicación del Escudo de Mieres

                                                                Mieres-1

                                                              Mieres-2
                                       
                                                              Bandera de Mieres


                  Placa de altitud de Mieres en la antigua estación del Vasco 



FUENTE: NOTICIAS HISTORICAS SOBRE MIERES Y SU CONCEJO